Los que no han tenido la oportunidad de participar en un cargo, o designación en alguna administración municipal, estatal o federal critican mucho el hecho de que se gobierne con amigos.
El término “amiguismo” es común, y desgraciadamente, en ocasiones no resulta positivo el mismo, porque quienes hacen gala de éste no tienen la competencia necesaria para cumplir cabalmente con las funciones encomendadas.
Ejemplos buenos y malos los tenemos en cada gobierno, y eso lo sabemos todos.
Y también, cuando una persona llega a gobernar, “echa mano” en primera instancia es de sus amigos, por consecuencia prácticamente lógica: ¿en quien confiar si no es en los amigos y gente cercana?
Ni modo que se invite a colaborar a personas que no conocemos o que su trayectoria no es precisamente una claridad de currícula. Los que gobiernan tienen que confiar en sus colaboradores más cercanos para poder garantizar que habrá resultados adecuados.
Un claro ejemplo lo podemos entender con el gobernador Eugenio Hernández Flores, quien comenzó el sexenio con sus amigos y, dicho sea con toda franqueza, le han rendido cuentas más que positivas.
El primero de los ejemplos lo constituye quien fue su secretario particular y posteriormente secretario de Desarrollo Social, Manuel Muñoz Cano, cuya eficiencia se puso de manifiesto en las tareas encomendadas.
Manuel, como todos los hombres de éxito, tiene partidarios y detractores: los que han podido aprovechar la capacidad del joven político tamaulipeco tienen una imagen más que positiva, contra los que quisieron aprovechar algún “privilegio” de esos comunes en vividores y líderes oportunistas, que por lógica, tienden a expresarse de mala manera.
Sin embargo, Eugenio Hernández ha confiado en él y los resultados están a la vista. Lo mismo sucedió con el doctor Rodolfo Torre Cantú (+), quien supo aprovechar la capacidad de Muñoz Cano y lo incluyó en su equipo de campaña, con un gran éxito.
Otro ejemplo más que claro lo constituye en Tamaulipas José Manuel Assad Montelongo, quien al hacerse cargo de las finanzas logró sanear al estado y entregar “números negros”, para luego ser ubicado en uno de los sectores más conflictivos pero determinantes: Educación.
El secretario Assad llegó a esa enorme “olla de grillos” y ha enfrentado los retos que implica el responder positivamente. También, los resultados están ahí, a la vista de todos.
No se puede decir que los amigos son malos, sin embargo, cuando uno es realmente amigo de quien gobierne o aspire a hacerlo, deberá ser honesto con su amigo, porque hay que imaginar que presionamos para que nos den un puesto o cargo, y ¿qué pasa si no tenemos la capacidad para ello?
Casos como el presente los hay, por cientos.
El nuevo gobierno de Tamaulipas que entrará en vigor a partir de enero de 2011 ya está siendo objeto de presiones mediáticas por parte de algunos aspirantes a cargos, cuya capacidad puede estar en tela de juicio, y hacen acopio de recursos en los medios para hacerse notar.
Han olvidado que llegará una persona con capacidad y experiencia, y que se ha comenzado a rodear de gente que puede hacer frente a estos retos… y más.
Ya vemos la manera en que algunos se candidatean con sus amigos para que les “filtren” comentarios, y de alguna forma, presionar un poco al gobernador electo.
Esto es cosa de todos los días: los aspirantes quieren llegar, no importando que haya capacidad o no.
Al ingeniero Egidio Torre Cantú hay que convencerlo con una currícula positiva, con trabajo y resultados, no con comentarios mediáticos, y eso lo saben sus verdaderos amigos, los que estarán cerca, haya o no algún nombramiento de por medio.
Los amigos no se miden por nombramientos, porque entonces, caeríamos en graves condiciones de gobernabilidad.
Imagine el lector que, por ser alguien “cercano” a la señora Elba Esther Gordillo aspire a dirigir la educación en Tamaulipas… habrá que ver la falta de calidad en los resultados de la aún dirigente magisterial en materia de educación, por ejemplo.
Ya no vivimos en esos tiempos en que se presionaba a los gobernantes con la típica “tarjeta” para sugerir un nombramiento, y que más que sugerencia sonaba a orden. No aquí, porque nuestras autoridades no se prestan a esas cosas, y quienes nos gobernarán tampoco.
Esos que buscan tarjetas y recomendaciones deben, en primera instancia, entregar resultados y proponer más que pedir “chamba”.
No necesitamos “chambistas” sino gente que sepa trabajar en todas las áreas. Y si son verdaderos amigos y no se les invita a colaborar será porque quien dirigirá la administración considera que son mucho muy amigos… pero no tienen el perfil.
Y entonces, entenderán, o deberán hacerlo.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!