A pocos meses de concluir la actual administración, a diferencia de otros sexenios, se percibe la desesperación de los funcionarios de primer nivel, directores de área y hasta jefes de las dependencias del Gobierno Estatal, por terminar su responsabilidad para irse “tranquilos y satisfechos a su casa”; los funcionarios “ya no quieren queso, sino salir de la ratonera”; mientras tanto, los ciudadanos una vez más ponen en este escenario la esperanza en un nuevo gobierno: la esperanza de “ojalá que se cumplan las promesas”.
Los ciudadanos atraviesan por un estado de indefensión total, y es que desde los desastres naturales hasta la inseguridad que azota a la entidad les ha pegado muy duro. A pesar de ello, se mantienen en pie hasta el último momento; el aguante para enfrentar los retos que cada día le presente la vida ha obligado a modificar los hábitos de vivir y de desarrollo en esta sociedad que parece ser registra unos de los peores momentos de su historia.
Las autoridades ahora si han tenido que admitir la realidad, han cambiado su discurso y ahora en lugar de hablar de un Tamaulipas fantasioso y de “color de rosa”, hablan de la realidad que se está viviendo en cada uno de los municipios de la entidad en donde algunas obras se quedarán pendientes de concluir por la falta de dinero, consecuencia de los recortes presupuestales de la federación y la mala planeación para terminar la administración; desde la mitad del 2010, parece ser que vamos “solo con el vuelo”.
También hay otras grandes obras que se quedarán pendientes: las referentes a la pavimentación porque el destrozo de las calles y avenidas en casi todas las ciudades es igual, en algunos casos ya desapareció el pavimento y los pozos son más profundos; la justificación es que las contantes lluvias además de impedir el bacheo, hay más problemas: múltiples colonias inundadas en Matamoros y de Reynosa, en el norte y la zona conurbada en el sur, en donde los ciudadanos tendrán que vivir en la esperanza de que a partir de enero el nuevo Gobierno, empezará a arreglarles los problemas.
Ya no les queda nada o casi nada por hacer a quienes se van; y como en las crecientes de los ríos, ahora sólo queda navegar como lo indica la corriente para poder llegar a un buen fin, ya que están a dos meses y medio de abandonar “la embarcación”.
Los ciudadanos esperan y que están muy pendientes de analizar en las fechas de los informes de Gobierno para saber que cuentas rinden los alcaldes y el titular de Ejecutivo al pueblos, y aunque hay mucho que decir, las autoridades de los tres niveles, a decir verdad, creo que no dirán mucho difícilmente habrá un reconocimiento oficial de que Tamaulipas se convulsionó en este último año.
Lo importante para la sociedad será saber cuántos Presidentes Municipales dejarán endeudada la administración, aunque sea lo “normal” que los préstamos solicitados sean los que “vienen los que los paguen”; también sería interesante conocer cuántos Ayuntamientos registran faltantes como “anunció” la Secretaria de Administración, en donde ya desde ahora, a tres meses de que termine esta gestión, coincidentemente se ha detectado “la ausencia” de bienes gubernamentales y donde seguramente ya no las encontrarán. Espero escuchar en los informes los nombres de los 20 funcionarios inhabilitados, pero también que además de su inhabilitación los ciudadanos tendremos la seguridad que algunos de ellos pagarán de algún modo por faltar a su compromiso de cumplir con su encomienda hornada y eficientemente y que no los tendremos de nuevo en otra administración, debido a que algunos “chapulines políticos” van y vienen por todo el Estado y el país cambiando de empleos en el Gobierno.
La nueva esperanza renace en el gobierno que inicia a partir de primero de enero del 2011 en el que se percibe la inclusión de caras nuevas, de gente comprometida con su trabajo; se tiene la esperanza que los compromisos personales o de grupos sean los menos importantes, y donde los curriculum, el perfil y la carrera profesional se privilegie.
Del Gobernador electo Egidio Torre Cantú se ha dicho mucho, pero hay la esperanza que sea un hombre justo y de trabajo, que no tolerará tanta falta de respeto a la sociedad. Si una sociedad que esta urgida de una esperanza y de acciones que satisfagan sus necesidades y con menos ambición de enriquecerse en un sexenio.
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ENTREDICHOS/LETICIA SANTOYO *UNA ESPERANZA
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