Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Menos educación: más anarquía

0

No hay duda de que la educación es la principal arma para salir adelante, para superar la ignorancia y los estados de vida lamentables. Sin ser lopezobradorista, el columnista reconoce que una de esas ideas que pueden considerarse adecuadas en el ex candidato del PRD a la presidencia es, sin lugar a dudas, la que gira en torno a la educación.
El señor afirma que es a través de esta vía por la que México puede salir avante. Se critica que los partidos políticos han utilizado la falta de educación de la población para convencer, y de esa forma, mantener el poder. Una clara muestra de ello es el discurso de algunos candidatos a la dirigencia del PAN a nivel nacional, quienes aseguran que desde pequeños los llevaban a los eventos del blanquiazul, porque, decían sus padres que era un “partido familiar” y los mítines eran también familiares.
Lo que nos conduce a la afirmación de que no les daban oportunidad de pensar por sí mismos, sino que los enajenaban a grado tal que, creciendo y siendo profesionistas, no tenían más ideología que la impuesta a fuerza por sus padres, en un ejercicio que tiene todo menos el ser democrático.
Nos recuerda esos tiempos en que el hombre era doctor y su hijo tenía que ser doctor, al igual que el nieto y así, por generaciones. No había cabida al criterio personal, sino al familiar. ¡Triste, pero real!
El caso es que muchas administraciones, cuando entran en crisis, lo primero que hacen es recortar gastos de educación y cultura, pensando que solamente hay necesidades alimentarias o de salud. Todo es un cúmulo de necesidades integrales: un pueblo sin cultura no funciona, o sin salud, tampoco puede estar bien, y así, en cada uno de todos los rubros que implican un desarrollo adecuado y completo.
Imagine el lector que los gobiernos populistas incrementan su presupuesto para repartir despensas o útiles escolares, como sucede en el Distrito Federal y otras partes, pero se olvidan de la verdadera educación.
Inculcan en la población la poco inteligente idea de que primero son los pobres, propiciando un abismo muy grande entre las clases socioeconómicas, dado que éstos –los pobres- piensan que los “ricos” son malos, nefastos y odiados, y los que tienen recursos –ricos y no tanto- pueden pensar que los pobres son los que les quitan sus beneficios… y recursos.
Las dos ideas son absurdas, porque supuestamente vivimos en una nación con trato igualitario para todos, y las obligaciones y derechos deben ser iguales para cada uno de los 109 millones y fracción de habitantes.
Nadie tiene por qué tener más derechos que otro, o al menos, en el papel así es, porque hay un grupo de 500 privilegiados que ganan un dineral por no hacer su trabajo, al igual que unos cuantos que se denominan “ministros” y que realmente tienen salarios insultantes.
Pero, todo mundo piensa que los programas sociales están encaminados a defender a los pobres. ¿Qué significa ser pobre? La Real Academia Española tiene varios conceptos al respecto, y resultan muy interesantes, al menos, tres de ellos:
“necesitado, que no tiene lo necesario para vivir; que voluntariamente se despoja de todo lo que posee, como hacen los religiosos con el voto de pobreza y, que, teniendo necesidad de auxilio o socorro, procura ocultarlo no admitiéndolo, o el que no se contenta con lo que le dan o con el favor que le hacen, por creerse merecedor de más”.
En Galicia se ha recortado el presupuesto para becas, de 3.38 millones de euros a solamente 1.7 millones, argumentando crisis económica. No suponen que con mejor preparación se puede hacer frente de mejor forma a una recesión mundial.
En México no estamos tan lejos de estas decisiones del “primer mundo”, y de la misma manera, hay menos apoyo para los que realmente estudian. Muchas becas van a los favorecidos por autoridades educativas, que juegan, actúan o algo por el estilo.
Nada peor que destinar dinero bueno a elementos malos, y dejar fuera a los que realmente lo merecen y tienen necesidad. Es ahí donde debe funcionar la justicia social, sin lugar a dudas.
Los gobiernos y autoridades educativas de todo nivel, públicas y privadas, deben aprender a privilegiar los apoyos a los que lo necesitan. Deben hacer un enorme esfuerzo por no premiar a haraganes ni delincuentes disfrazados de estudiantes, menos, a esos que ni siquiera conocen la forma de un pupitre.
Si queremos que México salga adelante, hay que hacer muchos esfuerzos, encaminados a educar a la población en forma real y efectiva, para que, los frutos, podamos recogerlos como sociedad, porque en la medida que tengamos una mejor y mayor preparación, tendremos mejores respuestas para atender nuestras necesidades.
En todo el mundo tenemos estos problemas, pero solamente nos interesa saber qué sucede en México. Ojalá que nuestras autoridades se pongan la pila, y podamos asegurar que hemos caminado con paso firme hacia la superación de esta crisis.
Comentarios: [email protected]

Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

(Visited 1 times, 1 visits today)