Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Medicinas: negociazo redondo

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Cuando el columnista lee en los diarios y bitácoras del Congreso de la Unión los acuerdos a los que se llega, se pregunta si esos 500 individuos pertenecen a nuestro país o nuestro planeta, dada la distancia abismal existente entre los decretos y la realidad. Todo es una utopía y se manejan temas completamente ajenos a nosotros.
Ahora que se ha autorizado el incremento al precio de los cigarrillos y las bebidas energizantes, los legisladores argumentan al igual que el Ejecutivo, que es una medida que permitirá tener dinero para combatir los problemas derivados del consumo del tabaco, conocidos por todos, fumadores y no fumadores.
Se habla de cáncer de pulmón básicamente, enfisema pulmonar y otros problemas graves de salud, sin embargo, no se ha hecho nada para combatir la obesidad.
En ese último tema, se ha condenado a los llamados alimentos “chatarra” que no son más que frituras, golosinas y demás, olvidando los señores de San Lázaro que mucho de lo que consumimos a diario tiene carbohidratos suficientes como para provocar la terrible gordura, pomposamente vestida de “obesidad” o “sobrepeso”, para que no suene tan feo.
Pero siguen vendiendo frituras, pastelillos, refrescos embotellados y demás, en un espíritu de complicidad con quienes los producen. Ningún alimento es maligno, desde la óptica del columnista, si se come con medida. Es natural que si alguno de nosotros come seis o siete pastelillos de chocolate con mermelada, tendrá problemas de sobrepeso y obesidad, de gordura, pues, y las llantitas pasarán a convertirse en una enorme y voluptuosa barriga que estorbará en las acciones más elementales del individuo.
O sea, quieren ser como nuestros padres, adoptando una actitud proteccionista, pero solamente en lo que les conviene, porque si realmente fueran congruentes, en primera instancia, no tendríamos como diputados a esos tipos gordos, con cachetes y papada del tamaño del mundo que abusan de las hamburguesas y pizzas, de las comilonas y los excesos etílicos, y podríamos contar con gente prácticamente normal en todos sentidos, incluyendo su forma de pensar.
Ahora nos dicen que todo nos hace mal: el tabaco es terriblemente malo, y eso lo sabemos todos, aunque podría no resultar tan nefasto como han dicho, porque de otra forma no estaría comercializándose en la mayor parte del mundo con un gran éxito.
¿O entonces los gobiernos del mundo son estúpidos?
Hay mucho por hacer, sin lugar a dudas, pero eso de querer comerse el mundo y los diarios con una nota que vende páginas pero no ayuda, es algo mucho muy diferente. Los diputados piensan que porque la prensa va a anunciar alguna de sus incongruentes medidas ya está bien, y olvidan que todos en este mundo nos llegamos a equivocar, incluyendo los periodistas que a veces nos vamos por una nota sensacionalista más que por una trascendente.
Sucede en todas partes. Ya ve usted, nos quieren ahora tapar la idea de pensar con la nota de que el “Chicharito” sale con una actriz inglesa. ¡Deberían darles el premio Pulitzzer por su trascendencia!
Es terrible ver la manera en que manejamos la información, pero más grave es cuando nuestros representantes populares quieren darnos atole con el dedo, y para muestra, el hecho de que han autorizado a que se den vales cuando el Instituto Mexicano del Seguro Social no tenga el medicamento adecuado.
¿No es más grave autorizar los genéricos intercambiables –GI- que no sirven para nada y engañan a la gente, matándola poco a poco?
Si por nosotros fuera, estarían estos individuos en la cárcel de por vida, por arremeter contra la salud de más de 100 millones de personas, porque dar una medicina que no es lo que dice que tiene constituye el más grave delito, más grande inclusive que los crímenes que nos asolan hoy en día.
El medicamento mal administrado mata a millones a diario y eso lo saben los que comercializan estos productos.
Pero tenemos que soportar a un señor Noroña difamar –con fuero, claro está- a un funcionario acusado de ser asesino porque era titular del IMSS cuando la guardería ABC, y se le quiere fincar toda la culpa que no es suya, sino de otros factores.
Ese es el Congreso que merecemos, seguramente, porque ¿No habrá alguien que valga la pena en ese grupo de 500?
Decepciona la forma de hacer política, pero más el hecho de que ahora autoricen los medicamentos en forma privada a través de vales. Seguramente, los de Primer Nivel serán los ganones.
Solo es cuestión de moverle un poco para saber quién es el verdadero dueño de estos medicamentos que se ofrecen en un auténtico fraude a la población.
Los medicamentos patito son graves, sin duda alguna, pero más grave es contar con legisladores que los avalan… y solapan.
Comentarios: [email protected]

Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!

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