Resulta increíble la postura de los profesores del SNTE –Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación-, sección XXX, en voz de su dirigente Arnulfo Rodríguez, quien asegura que los profesores “no están pintados”, y que no fueron tomados en cuenta para los aspectos de la famosa ley “antiobesidad”, a la que auguramos, sin ser pesimistas, un rotundo y gran fracaso.
En primera instancia, el gremio magisterial no tiene, desde nuestra óptica, y a nivel gremial, cara con qué exigir participación en un aspecto tan importante, dado que no tienen voluntad propia y responden únicamente a los caprichos e imposiciones de una mujer llamada Elba Esther Gordillo, de oscuro origen laboral, sindical y moral, quien únicamente utiliza a los miles de maestros en el país para satisfacer sus fines ambiciosos y personales, ubicando a sus incondicionales en puestos clave, sea dentro del sindicato aparentemente más poderoso de América Latina, sea dentro de instituciones o del mismo gobierno panista, al que ha servido como lo hizo con gobiernos priístas: de acuerdo a sus intereses.
Ha sido una de las mujeres más dañinas para el país, y desgraciadamente, gente como don Arnulfo han sido lo suficientemente “agachones” para seguirle la corriente, so pena de perder, como dicen algunos: “la chuleta”, es decir, la cómoda y alegre manera de vivir sin trabajar, eternamente comisionados, y sin una mínima idea de cuáles son los intereses y necesidades de los niños que, víctimas de un sistema obsoleto, caen en las garras de muchos de estos malos mentores.
Aclara el columnista que hay buenos maestros en algunas escuelas: no todo está podrido, aunque la mayoría vive con ciertos “tumores” sociales que les aquejan y que contagian a nuestros hijos.
Son los profesores los que solapan en muchas ocasiones la venta de antojitos en las escuelas; vemos, con profunda tristeza, que los planteles oficiales tienen graves deficiencias en cuanto a la materia de educación física para poner su parte en la guerra contra la obesidad: ya no van los maestros porque están comisionados, porque tienen sus días “económicos”, porque andan de permiso o por cualquier otra cosa. También hay los profes de educación física que se dedican a dictar a los muchachos en el cuaderno muchos conceptos, olvidándose de la clase. Dicho sea en otra forma: son unos haraganes que no cumplen y coadyuvan a la gordura de los hijos nuestros.
También, aseguran que en esta ley prohibirán comida según esto, nefasta, cuando la misma ha sido avalada a nivel nacional por una Secretaría de Salud que ha hecho oídos sordos a las necesidades de los mexicanos, y que se empeña en culpar a otros partidos de la mala administración que padece México. No pueden afirmar que todo ha sido culpa de los famosos “70 años” del PRI, porque tiene Acción Nacional DIEZ largos y tediosos años en los que México se ha venido a pique.
La crisis económica nos ha perjudicado en forma muy grave: hoy no alcanza el salario que se aumenta uno o dos pesitos al año, cuando los obesos y gordos legisladores se incrementan por miles su sueldo no devengado.
La inseguridad, no se diga; el Instituto Mexicano del Seguro Social –motivo de la colaboración de mañana- está a punto de la quiebra, lo que no sucedió durante los gobiernos encabezados por el Revolucionario Institucional, y eso, aunque les duela, es una cruda y real verdad.
El gobierno panista ha sido el cómplice más grande de un sindicato obsoleto, deficiente y arcaico, con líderes que gastan el dinero en chantajes y corruptelas, y una que otra fiesta de cumpleaños con felicitaciones en prensa incluidas. Recuérdese la comilona del “profesor” Arnulfo en su aniversario, por citar uno de los muchos ejemplos.
Pero ahora, se indignan y quieren participar en las decisiones para que no haya niños gordos que serán diabéticos e hipertensos del mañana. ¡Qué vergüenza! Nos daría pena ser de ese gremio que exige, pide, usurpa, succiona pero no propone.
¿Otro ejemplo? En las escuelas están repasando uno y otro día los reactivos de la prueba ENLACE, para que, cuando sea la fecha, los hijos hayan memorizado –ojo, solo memorizado y no comprendido- lo suficiente para que la escuela salga bien calificada y los “profesores” sean premiados. Decepciona la exigencia que hacen de nuestros hijos: los atiborran de tareas sin ver los temas, sin pedir comprensión sobre los temas, pero “llenando” los libros para cumplir con el programa.
Para ellos, cumplir es llegar al final, sin importar los resultados. ¿Y así quieren haber sido tomados en cuenta? Que den gracias a Dios de que la sociedad no toma las calles y los echa a la calle para que sirvan de algo y puedan entender las necesidades de los escolares.
El dirigente no puede pedir que se prohíban cosas que el gobierno ha solapado y autorizado antes, no puede exigir ser tomado en cuenta. La nota es lastimosa, sinceramente.
Después de leer las declaraciones del “profe” Arnulfo, sufrimos pena ajena, porque como tamaulipecos nos avergonzamos de tener esos pseudo dirigentes, que sirven para tres cosas: para alabar a la Gordillo, para nada y para… ya sabe usted para qué.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!