Antes de iniciar mi comentario me gustará compartir con usted la información que he obtenido sobre el vocablo “laicidad” y según el tumba-burros cibernético es un término cada vez más utilizado en nuestro idioma, aunque está registrado en los bancos de datos de la Real Academia, aún no ha sido acogido oficialmente en el Diccionario.
Dice el Profr César Picasso Sánchez, catedrático de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas y de la Facultad de Psicología y Trabajo Social de la UAT, que el concepto de “Estado laico”, opuesto al del “Estado confesional”, surgió históricamente de la separación iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX.
Sirva de referencia lo anterior para esta columna por los desencuentros que el Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard (2006-2012), ha tenido con algunos jerarcas de la Iglesia Católica mexicana al grado que ya se interpuso una demanda ante la PGR, que por cierto nadie a dado cuenta de ello y si de el encono religioso que se sigue utilizando en contra del funcionario del DF.
Claro que no se puede obviar el “raund” que protagonizaron el Peje Manuel Andrés López Obrador y las autoridades de la Catedral Metropolitana cuando uno subía el volumen de su potente aparato de sonido mientras estaba la misa y el otro echaba las campanas a vuelo mientras estaban los mítines del tabasqueño.
Años atrás, en la época de Calles, la Guerra Cristera tuvo mucho que ver con este tema y claro que hubo muertes por defender uno u otro lado.
Queda claro entonces que el tema “laico” que aprendimos desde la escuela primaria, significa por un lado la iglesia y por el otro el gobierno y en medio el respeto de uno y otro para que cada quien se mantenga en sus propios asuntos.
Usted mismo como yo, hemos visto que la laicidad en la educación nunca se dio y luego con las reformas de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) los actos religiosos en la educación como que se formalizaron.
Como consecuencia de la nueva política los maestros siguieron insistiendo –quizá a fuerza de la costumbre- que la educación en México es siendo laica, gratuita y obligatoria.
Considerando lo anterior, llama mi atención el trabajo publicado por el periodista victorense Ángel Nakamura López cuando publica las declaraciones de un alto clérigo de la iglesia católica de Tamaulipas hechas el domingo pasado.
El alto prelado, después de la misa dominical aseguró que “…la falta de empleo, la educación deficiente, así como las pocas oportunidades de desarrollo económico son factores ahondan en la situación de inseguridad del país… falta de gobernabilidad en varios municipios de la diócesis…”
¿Vivimos una educación deficiente en Tamaulipas? Me parece que no, usted mismo que lee ahora esto, me parece no tiene una educación con esa categoría.
Como comunicador he visto en las escuelas de Tamaulipas un rendimiento muy diferente a otras entidades, Además, debemos considerar que ahora los padres de familia están dejando la responsabilidad de la educación de sus hijos al estado y ésta es una situación con la que el mismo estado mexicano no contaba, prueba de ello son las escuelas de turno completo.
Son duras las críticas del alto funcionario de la iglesia católica, pero si a la misma sociedad civil se le está pidiendo su participación puesto que es indispensable que todos participemos constructivamente. ¿Porque no hacerlo desde el púlpito?
“Los negritos del arroz” están saliendo y valla que tendrá una chamba dura el Gobernador Egidio Torre Cantú, puesto que las opiniones cuentan y las descalificaciones también.
Finalmente, las buenas relaciones son las que permiten un diálogo abierto, amplio, sincero y en este sentido el Gobierno de Tamaulipas ha sido lo suficientemente respetuoso con todos para responder a los intereses de todos.
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Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Laicismo
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