ANECDOTARIO/JAVIER ROSALES ORTIZ *EL FENOMENO MOREIRA

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Para bailar se pinta solo.
Basta el más leve sonido guapachoso para que su cuerpo reaccione con su famosa quebradita de cadera que tanto agrada a las mujeres allá en su pueblo.
El baile y la música los lleva adentro, no en vano formo parte del ballet folclórico de Amalia Hernández, como él lo confesó en una ocasión.
Baila y, bien, por eso no pierde la oportunidad de presumir esa habilidad en todo evento publico, porque sabe que es como un ingrediente necesario para aumentar su `popularidad.
Criticado por pocos y adorado por muchos, el está conciente de que la política baila al ritmo de la música y que nada le cuesta a un líder regalarle unos pasitos a sus admiradoras que también sirven para relajarse y para paliar el estrés, sobre todo si se trata de “El Chúntaro”, su melodía preferida..
El es el gobernador estrella de algunos canales de televisión porque baila y porque cae bien con su franqueza espontánea, con su sonrisa sincera y por su carisma.
Es, también, un hombre de carácter fuerte, nada tímido, sino que le pregunten al presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quién no ve con buenos ojos el que se levante de su asiento para demostrar su inconformidad en algunos eventos en el que el mandatario ha sido la cabeza.
Y es arrojado porque nunca ocultó la cara durante la tragedia de la mina Pasta de Cochos, en Nueva Rosita, por el contrario ejerció una férrea defensa de los derechos de los mineros y de sus familias frente a la indiferencia del gobierno federal.
Es un gobernante diferente, nada parecido a Manuel Cavazos Lerma, de Tamaulipas, cuya fama por el baile se remitió solo a lo local, porque sus dotes como bailarín nunca acaparó la atención de los medios nacionales.
Hijo de profesores, él hasta se hizo merecedor de que el cantante Celso Piña le compusiera una canción en la que lo coloca al nivel de un auténtico revolucionario por ser frontal, por ser poco cuidadoso en sus declaraciones, en fin por ser rebelde.
Como Jefe del Ejecutivo de Coahuila ha llevado a ese estado a los primeros lugares de progreso con su programa Gobierno, Salud y Sociedad, por eso se le ubica entre los tres primeros gobernadores más productivos de la república mexicana.
Como cabeza de Coahuila él ha promovido programas muy vistosos como uno mediante el cual le entrega 250 pesos mensuales a cada familia necesitada, por eso y por otras cosas rápidamente se echa a la bolsa al pueblo.
El es Humberto Moreira Valdez, un gobernador que en Coahuila su gente lo identifica como “raza” porque no es afecto a las poses, pero si al relajo sano, por eso sigue aglutinando seguidores y se perfila rápidamente como candidato único a la dirigencia nacional del PRI, a donde llegaría dispuesto a modificar el estilo de hacer política.
Eso, sería sano porque frente al rostro duro, inexpresivo y agresivo de Beatriz Paredes Rangel, el de Humberto le inyectaría frescura a un partido que busca incansablemente conquistar otra vez la presidencia.
Humberto estuvo aquí y se entrevistó con el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, quien seguramente ordenó que pare la música, para que nada distrajera a su visitante.
De igual manera Humberto ya habló con Enrique Peña Nieto, el prospecto más firme para llegar a la candidatura de la presidencia por el PRI.
El, el “gober bailarín”, inició una jornada para buscar el apoyo de sus similares en los estados y por lo pronto ya Eugenio le apretó la mano.
Juntos, Enrique y Humberto, son garantía de triunfo en el proceso del 2012.
Por eso ya se frotan las manitas para acariciar la victoria.

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