No tenemos la cantidad, porque por lo general no se maneja, pero no tenemos duda de que el trabajo que lleva a cabo el gobierno en la capital es realmente estupendo en materia de reconstrucción de vías de comunicación.
Cierto, y hemos de confesarlo, a nadie nos gusta pasar por alguna calle, avenida, libramiento o cualquier cosa que se le parezca, y ser objeto de la desviación del tráfico por ninguna causa, llámese obra, accidente, retén o lo que pueda imaginar el lector.
A partir de los eventos meteorológicos que afectaron severamente al país, en la capital vimos la consecuencia de ello transformada en mil y un agujeros en las calles: baches, zanjas o como le quiera llamar, el caso es que teníamos que ir a vuelta de rueda prácticamente para poder llegar a cualquier destino, y las palabras altisonantes estaban a flor de piel cuando por distracción, falta de precaución o por otro motivo llegábamos a caer en esos agujeros impresionantes.
Sabemos que los eventos meteorológicos no son consecuencia de ningún mal gobierno o movimiento revolucionario, ni por cuestión enviada a través de esos diputados que se carga de repente la oposición; tampoco los envían los malos líderes sindicales: simplemente, llueve mucho y ya, y las consecuencias afloran.
El gobierno municipal comenzó un trabajo muy impresionante desde los primeros días, sin embargo, fuimos quizá injustos porque no veíamos avance. Recordemos que la reconstrucción implicó calles, banquetas, jardines, camellones y otros daños. No se comenzó con las calles ni eran éstas las únicas afectadas.
Recordamos los trabajos sobre la avenida Francisco I. Madero o por el Boulevar Praxedis Balboa desde hace ya varios meses.
Hoy, el panorama es otro.
El apoyo y coordinación de los niveles de gobierno nos permiten ver otra cara de la Victoria de nuestros amores.
El gobierno municipal ha echado mano de los recursos que tiene, y que han sido muy fuertemente apoyados por el gobierno del estado, así como algunas partidas para estos casos que destina el gobierno federal. El resultado: tenemos mejores calles, y todos los días las cuadrillas ya cierran una calle para dejarla en buen estado, ya están en la aledaña o ya están en la avenida de enfrente.
Eso, para ser justos, debe ser mencionado y aplaudido, aunque finalmente, la labor de las autoridades no tiene que aplaudirse, porque para ello han llegado los servidores públicos. No esperen que se les aplauda, pero sí que se reconozca su esfuerzo por dotar de mejor infraestructura a la ciudad.
Recordemos, fueron miles de metros cuadrados los dañados y la gente humanamente no puede estar en dos o tres sitios al mismo tiempo, por lo que tenemos que entender que si están hoy en una calle no podrán atender la de nuestra casa. Turnos, poco a poco… tiempo al tiempo.
Y claro, cuando nos desvían, sobre todo en las llamadas “horas pico” que son las de entrada y salida de escuelas y trabajos, el tráfico se torna imposible prácticamente porque, por un lado, hay arterias que funcionan a menos de su capacidad por las obras de reconstrucción; por otro lado, la inconsciencia de la gente que maneja y se siente dueña del mundo, de la calle y de sí mismos y somos egoístas y necios para manejar, cafres y distraídos, y por último, la notable ausencia de los señores de las motocicletas que, seguramente estarán en algún crucero coleccionando boletas de incautos que rozarán apenas los cincuenta y tantos kilómetros por hora, pero que son buena carnada para la colección de infracciones, y acumulación de comisiones por multas.
Pero la verdad, el trabajo que encabeza –o coordina- en la capital el alcalde Arturo Diez Gutiérrez Navarro es sorprendente en materia de reconstrucción de arterias, y como dijimos antes, sería injusto no reconocerlo.
Cierto que hemos dicho muchas cosas cada uno de nosotros, quizá arropados por la desesperación de ver que nuestras calles estaban prácticamente “hechas queso”, pero ya se está viendo la mano.
No podemos dejar de reconocer el trabajo y el invaluable apoyo del gobierno de Eugenio Hernández Flores quien, en su último año de administración estatal, está haciendo cuanto le es posible por dotar a Victoria de una buena infraestructura, lo que se agradece sobremanera, y como parte de esta tierra tan especial, se disfruta, porque pasar por sus calles y avenidas transitando o caminando sin necesidad de luchar con los enormes pozos no es una casualidad: alguien está haciendo algo por ello, y debemos verlo con los mismos ojos críticos de antaño.
Decía un viejo periodista del Distrito Federal que: “ni a favor, ni en contra, sino con objetividad”, y en este caso, no queremos pronunciarnos por un aplauso inmerecido o un reclamo injustificado, sino con el hecho de ver claramente la obra de vialidad que se construye en la entidad, y el efecto que estará causando en todos nosotros.
Ya no sufrirán nuestras suspensiones ni llantas, no más tiempo perdido esquivando agujeros. La cosa está cambiando, hay que darle su tiempo para que se pueda completar la obra, nada más.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!