– Un accidente automovilístico dio un giro radical a la familia de Ramón Ortiz Valdez.
Carlos Peña Palacios/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- “No sé cómo decirle para que nos ayude a conseguir un aparato respiratorio para mi esposo”, explicó Josefa Navarrete, esposa de Ramón Ortíz.
Su vida depende de un respirador artificial, uno de los aparatos indispensables en el Hospital General de Reynosa, lugar donde desde hace dos años y dos meses la cama 704 se ha convertido en su lugar de estancia para él y para los suyos.
“Que sepan que ya tenemos mucho en el hospital y no tenemos los medios para conseguir medicamento, pañales, cosas que él necesita, las cosas básicas, agua, papel, toallitas“.
Su diagnóstico era para que desde hace tiempo no diera señales de vida, pero los esfuerzos médicos y la perseverancia de quien lo acompaña hacen hasta hoy, la diferencia en el pronóstico.
En torno a ello, Adriana Hernández, Médico Especialista del Hospital General explicó lo siguiente: “Una paraplejia secundaria a una sección medular, secundaria a un accidente automovilístico, se les están dando medidas de soporte, movilización, tratamiento para que no tenga complicaciones úlcera, infecciones“.
“No lo puedo dejar solo, no tiene movimiento de los brazos para abajo, el depende de mí y aunque yo quisiera ir a trabajar no puedo, no puedo dejarlo solo”, expresaba la compañera de vida de Ortiz Valdez.
El caso de Ramón Ortiz es un record para la ciencia médica, pero aun así, el granito de arena aportado desde el exterior del Hospital General en Reynosa, es el faltante para que vaya a casa para sobrellevar lo siguiente.
La médico especialista Adriana Hernández añadió lo siguiente: “Aquí hemos estado con él, no solamente yo sino también mis compañeros y lo hemos visto diario”.