Cierto resulta que la banca ha utilizado recursos poco claros para recuperar la cartera vencida que por años ha arrastrado, y que en gran parte formó un “todo” de aquel rescate bancario que evitó que algunos se fueran a la quiebra, absorbiendo precisamente la deuda de muchos mexicanos.
Curiosamente, en las listas de los deudores aparecía gente muy importante y pudiente económicamente, sin embargo, les fueron condonados adeudos multimillonarios, y la banca, nada carente de inteligencia, se dedicó a hacer cobranza en los pequeños deudores, esos que sacamos una tarjeta, un crédito para carro o para una vivienda. Los millones de mexicanos que quedamos atorados en la deuda producto de la gran crisis del país hemos tenido que enfrentar esta situación.
Viene una nueva época para la banca mexicana, y es cuando algunos desaparecen y conforman otros. Hoy, prácticamente formada por bancos que tienen su origen en otros lares: Scotiabank, en Canadá, Santander, en España, HSBC en Londres, o BBVA también en la Península Ibérica, por citar algunos. Quedó Banorte como institución mexicana aparentemente única, sin olvidar a Banamex, cuya paternidad se ubica en la Unión Americana.
En esta época, comienza la recuperación de cartera que, según nuestras fuentes, está fuera de contexto por el tiempo que ha transcurrido y que hace ilegal la cobranza después de varios años. Dicen los que saben que está registrada esta gran deuda como pérdida en los bancos involucrados, pero han dado en establecer mecanismos de coerción para recuperar una parte.
Así nacen oficinas de abogados que nos han hostigado a los mexicanos a toda hora, cualquier día y con cualquier cantidad de palabras obscenas, amenazas y demás, que también llegan por vía del correo.
Esto ya es ilegal, aunque de hecho, siempre lo ha sido, porque no se permite según la ley y la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros el acechar y presionar al cliente en la forma que lo hacen estos pseudo abogados, dedicados a la amenaza y el insulto.
De esos casos podemos documentar miles, y también documentar que la autoridad competente no había hecho nada por castigarlos. Ayer se conoció la noticia de que la autoridad mexicana sancionará tanto a bancos como a esas “oficinas” de “abogados” que se han dedicado a burlar a las familias mexicanas.
De hecho, algunos de estos “despachos” trabajan en domicilios particulares, es decir, un “vival” se dedica a amenazar con un membrete del tamaño del mundo, y más aún: se conciben como los que perdonarán la deuda contraída y que suma intereses millonarios, lo que es ilegal a todas luces.
¡Qué bueno que las autoridades han puesto atención en este aspecto que pese a tener pocas denuncias, es un mal muy generalizado en instituciones bancarias del país, pero grave porque se deja la cartera vencida en manos de auténticos delincuentes, patanes y cobradores de poca monta que no tienen la mínima idea, ni de la ley, pero tampoco de las relaciones públicas o el trato con la gente.
Dice la noticia que la reincidencia de estas prácticas de cobranza costarán a la banca multas de hasta un millón de pesos según la declaración del presidente de CONDUSEF, que es la Comisión para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, aunque dicho sea con toda honestidad, es precisamente esta virtud de la que carecen algunos funcionarios de esta dependencia, quienes se prestan al juego de los bancos y muchas veces hacen hasta lo imposible por lograr el cometido de los que quieren recuperar –muy lícito- su dinero, pero que no tienen los medios adecuados para lograrlo –muy común-, convirtiendo lo anterior en una práctica ilegal.
Hay que mencionar que la Asociación de Bancos de México ha recibido muchas denuncias al respecto y han decidido depurar a los proveedores del servicio de cobranza, dando de baja a esos despachos que recurren a métodos inadecuados.
Los abogados llamaban en la madrugada y a cada rato, hostigando y amenazando a más no poder. No entendemos qué ganaban con eso, pero lo bueno es que están a punto de desaparecer los hombres que con poca ética y nada de vergüenza se dedican hace tiempo a esta mala práctica.
Finalmente hay que comentar que también algunos bancos recurren, a través de los llamados “Call Center” a esta práctica que a la fecha podría costarles un buen dinero, pero también sanciones administrativas o judiciales.
Es un buen paso, sin lugar a dudas, porque los que en alguna época de nuestra vida tuvimos problemas con un banco y sufrimos el embate de esos vividores y delincuentes con título tendremos la certeza de que, al menos en esta medida, el gobierno está tomando cartas en el asunto.
Claro, ya vamos de gane, ya solo falta que solucionen o atiendan los mil y un problemas del México de 2010.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!