La crisis de salud ha llegado a todo el mundo. Antes, recordamos que decían algunas personas que en Europa el asunto era distinto, y que lo anterior propiciaba que hubiera un grave problema de migración de África hacia el llamado “viejo continente”.
Recordamos, en ese sentido, que se hablaba de los servicios de salud de España como de los mejores en cuanto a cobertura y demás, sin embargo, la nota del día mundial de la diabetes nos alarma considerablemente, dado que en Galicia, la presidenta de la Asociación Compostelana de Diabéticos, Teresa Lord Rodríguez comentó que era muy grave lo que acontecía, calificando como “aberración” el hecho de que la Seguridad Social deje de financiar las tiras reactivas que se utilizan para controlar y medir el nivel de glicemia en personas con diabetes, principalmente, del tipo 2, que “justamente –como dice- son los que tienen más problemas de complicaciones crónicas”.
También denunció la dama que las agujas que proporcionan hoy en día para insulina son de muy mala calidad. También recordó que hay alrededor de 300 mil gallegos con diabetes, e hizo el llamado a las autoridades para que se apliquen en este sentido.
La situación no cambia mucho en Europa que en América: acá ninguna institución de salud nos proporciona tiras reactivas, y de hecho, el grave problema es que dentro del cuadro básico de salud existen dos tipos de insulina, y las mezclas no las manejan, es decir, que muchos de nosotros que empleamos las mezclas, estamos condenados a que no nos proporcionen el medicamento requerido como básico para nuestro control.
En México hay graves problemas al respecto, porque sinceramente, no se ha tomado la importancia debida la prevención de las complicaciones: hacemos algo urgente y formamos todas las comisiones y comités necesarios, cuando el problema ya está entre nosotros.
La diabetes sigue creciendo y lo sabemos todos: se espera que un 13 por ciento de la población mayor de 20 años tenga esta enfermedad y las consecuencias las padezca tanto el paciente, las familias y el mismo gobierno que tendrá que gastar más dinero en este sentido.
Hay muchas cosas que se deben hacer al respecto, pero insistimos en la necesidad de promover una cultura del control propio, dado que si no lo hacemos será muy difícil poder emprender una lucha retroactiva: no se puede, no hay forma de quitar los problemas que suscita el mal control, porque no son reversibles.
De esta forma, la información de Galicia nos preocupa, y también el comentario de un lector de “El Correo Gallego”, quien asegura que Galicia es la única comunidad que no presta ningún tipo de ayuda a los celíacos, y existen otros padecimientos que están medio olvidados y medio desatendidos.
Sin ser groseros, nos llama la atención lo que sucede en Galicia y España, pero nos preocupa más lo que acontece en México, el país que nos ha dado la nacionalidad y el orgullo de ser parte de esos 110 millones de afortunados que nacimos en esta tierra.
Acá en la tierra del Bernal tenemos programas que funcionan pero no tienen el resultado esperado. ¿Por qué? Fácil: culpemos a las autoridades de salud y listo, culpemos a los médicos que no hacen su trabajo, pero… ¿y el paciente?
¿No será que como son programas oficiales no les tomamos mucha importancia porque no nos cuestan?
Muchos de nosotros no queremos acudir a instituciones del Sector Salud porque pensamos que hay mala calidad, y eso lo tenemos como buena justificante para evitar comprometernos con nuestro control.
Al cabo que, si hay problemas que no se puedan subsanar, podemos culpar al gobierno por malos, por deficiente su trabajo, pero NUNCA culparemos ni a la familia ni a uno mismo.
Es probablemente la forma más fácil de evadir nuestra responsabilidad como pacientes con diabetes, y es, también, la manera de culpar a agluien por un problema que ha sido causa nuestra.
Manuel Pérez Barral, presidente de la Federación Gallega de Diabéticos dice cuando se le pregunta que cuántos años se puede vivir bien con diabetes:
“Si la controlas, muchísimos años, toda la vida. Lógicamente no es lo mismo tenerla desde pequeño que a partir de los cuarenta; cuantos más años la sufras es peor, pero si no la controlas, también. Además, la diabetes es una enfermedad muy vinculada con la edad, y es que con los años hacemos menos ejercicio, por ejemplo. Si viviésemos doscientos años, seguro que todos seríamos diabéticos”.
Es parte de una interesante entrevista con motivo del día mundial de la diabetes, pero nos ocupa y preocupa. Es para darnos cuenta de si queremos vivir en control o de plano, hacer “mutis”, fingir demencia y como que no entendemos, para luego, cuando haya complicaciones, culpar a gusto a los que tienen responsabilidad por nuestra salud.
No nos hagamos, los principales responsables de nuestro bienestar somos nosotros y ya. Lo demás, es pura mentira.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!