Óptica/Gastón Monge *Revolución o involución

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Aún después de cien años de haber iniciado el proyecto conocido como Revolución Mexicana, es tema de debate entre especialistas y académicos, tanto que conforme pasa el tiempo nuevos elementos históricos se van agregando al debate, y lo peor de todo, es que van coincidiendo en cuanto a lo que originó el movimiento armado, y los acontecimientos que lo terminaron pero muy alejados de lo que los libros de historia nos enseñaron.
Sin profundizar en el tema, porque reconozco no ser especialista en él, creo que cien años de distancia deberían ser el tiempo suficiente como para que México, como país emergente e independiente en el Concierto de las Naciones, tuviera un desarrollo económico pleno y maduro, con una consistencia social firme, una ideología política madura y unas instituciones modernas y capaces de elevar al país al rango del desarrollo.
Sin embargo, veo que a cien años de distancia de la primera revolución armada del Siglo XX (aún no sé si fue social o política), nuestra revolución mexicana nunca terminó de gestarse como tal, porque al haber nacido de una inconformidad social evidente, por el acaparamiento de la riqueza entre unos cuantos, originó una anarquía.
Hay algunos autores como Adolfo Gilly, en cuya obra maestra ‘La Revolución Interrumpida’, hace una retrospectiva de los acontecimientos revolucionarios, y la forma en que sus postulados y objetivos quedaron inacabados.
Otros autores como Arnaldo Córdoba, califican el proceso revolucionario como un movimiento burgués que solo benefició a la clase adinerada y a los políticos, pero hay otros que dicen que se trató de una simple rebelión, sin fines ni objetivos.
Para mi gusto, esas tres versiones tienen sentido y pudieran converger tal vez, en el punto de ebullición del callismo, cuando fue interrumpida e inacabada bruscamente, por lo que creo que seguirá siendo tema de debate por muchos años más, porque nunca alcanzó la plenitud ni como movimiento social ni como movimiento político, y es por ello que me inclino más por las tesis del doctor Gilly.
Esa visión de la Revolución, que para mi gusto fue más que ello, una involución, porque fue un proceso cien por ciento revolucionario que repentinamente fue detenido en cuanto a su concepción y sus objetivos, y lo peor, tuvo un período de retroceso en lo que se refiere a lo político, lo económico y lo cultural.
¿Porqué? Porque muy a pesar de que México ha crecido como nación independiente, veo que el término revolución ha sido de manera insistente degradado por los discursos oficiales, al grado que no se nos ha hecho creer que gracias a la revolución somos lo que somos, pero resulta que los políticos se han aprovechado de ella, y la han modificado y adaptado de acuerdo a sus intereses, porque el estado de cosas no ha cambiado mucho en esos cien años.
Millones de pobres y desclasados, millones de desempleados, hambre y miseria en cientos de comunidades, una enorme corrupción que pudiera rayar en la dictadura del poder, y lo peor de todo, un movimiento armado que si bien no busca el control del poder político, sí lucha contra él para poder satisfacer sus intereses, es lo que vemos en la actualidad a lo largo y ancho del país.
Ello lo pude ver con mucha claridad ayer, cuando visité el museo Reyes Meza en la presentación de 150 fotografías de la Revolución Mexicana. En esas fotografías tomadas por inexpertos tal vez, y sin la tecnología de la que hoy gozamos, se plasma no solo la realidad del México de hace cien años, sino la realidad del México actual: un país al punto de la ebullición. El México bárbaro que con suma claridad describió el periodista norteamericano John Kennet Turner en sus reportajes den 1908 y después de iniciada la revolución en forma de libro.
En las gráficas se aprecian mujeres armadas, fusilamientos públicos, asaltos a manos armada, enfrentamientos armados entre los insurgentes y el ejército, miles de desplazados por la violencia revolucionaria, temor entre la población, descontento social y un hartazgo, que bien se puede trasladar a nuestra época con pasmosa precisión.
Tal parece que las fotografías en blanco y negro que aprecié en las paredes del museo Reyes Meza, fueron tomadas hace unas semanas; lo único que cambia es el vestido, las armas y los medios de transporte, todo lo demás puede ser idéntico en tiempo y en forma, por lo que la revolución de 1910, interrumpida e involutiva, guarda una enorme similitud con la violencia generada en la actualidad.
Pero debo aclarar que no quiero decir con ello que la violencia actual sea generada por un movimiento social, no, porque se trata de violencia generada por actos delictivos y por delincuentes que no buscan el poder, sino el control territorial para satisfacer sus intereses de dominio.
No identifico a los revolucionarios con los delincuentes actuales, aunque el estado de cosas es similar.

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La renuncia de quien fuera secretario de desarrollo económico y del empleo en Tamaulipas, Alfredo González Fernández, no causó mucha sorpresa en el medio político estatal, debido a que ya se esperaba, al igual que se esperan en las próximas semanas renuncias similares, para integrarse al equipo que dispondrá a partir de enero del próximo año, quien será gobernador en los seis años venideros; Egidio Torre Cantú.
Se menciona con insistencia que González será parte del equipo de Egidio, porque formaría parte del equipo de su hermano fallecido, Rodolfo, por lo que no es raro que haya renunciado para integrarse a la planilla de los próximos funcionarios, y es posible que repita en el cargo. Veremos entonces como se desarrollan los acontecimientos, y quienes renunciarán al actual gobierno.

Hasta mañana
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