SIN pena ni gloria, aunque, a decir verdad, con más pena que gloria pronto habrá de decir adiós a su encomienda estatal el Secretario de Desarrollo Social en el Estado, HUMBERTO VALDEZ RICHAUD.
Sin gloria, porque no es mucho lo que puede presumirle a los tamaulipecos del millonario presupuesto que ejerció a partir de febrero del presente año.
En cambio, con pena, porque, desde su muy particular punto de vista, 10 mil habitantes de esta entidad federativa pasaron de alta a media marginación, mejorando, supuestamente, su modo de vida.
En lo único que la realidad concuerda con su dicho es que, efectivamente, ciudad Madero con sus refinerías no registra un alto índice de marginación, situación totalmente contraria que coloca en último lugar en ese negativo rubro a ciudad Guerrero, allá en el norte de la entidad.
VALDEZ RICHAUD, quien cobrara fama en ciudad Reynosa por el uso indebido del erario municipal en los programas de encalichamiento, por quién sabe qué razones tuvo el privilegio de ingresar al gabinete geñista y llevar la batuta en esa importante dependencia estatal.
Informando falsedades y magnificando cifras y resultados de apoyos sociales, el citado funcionario pretende por todos los medios hacerse notar para ser tomado en cuenta en el próximo sexenio del ingeniero EGIDIO TORRE CANTU.
Ilusamente cree, piensa, supone y da por hecho que sus datos mediáticos, bastante manipulados, son suficientes para convencer primero, a la opinión pública y, segundo, al relevo del actual mandatario estatal EUGENIO HERNANDEZ FLORES.
El Betico, como lo apodan en su círculo personal de amistades y colaboradores, enfrenta, en su oscuro pasado, el principal obstáculo para integrarse al nuevo sol que iluminará a Tamaulipas a partir de enero próximo.
En el presente, el manipuleo de cifras, resultados y falsa retórica lo ubican como un personaje no confiable para ser elegible como servidor público en el equipo torrista.
Aún permanece en el ambiente político aquella infortunada declaración de pésimo sentido político, cuando afirmó que desde la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Estado se promovía políticamente a directores y coordinadores del programa Unidos Avanzamos Más. Obviamente, con recursos públicos.
No obstante, será el gobernador electo quien tome la última decisión al respecto.
Por cierto, eso de los coordinadores de ese programa estatal de apoyo a los que menos tienen trae a colación el triste papel que realizó al frente de esa encomienda en este puerto fronterizo el químico RAMIRO CISNEROS TREAMER.
Resulta que, abusando de la confianza de su padrino político, el ex Secretario de Desarrollo Social Estatal MANUEL MUÑOZ CANO, amasó una considerable fortuna y enfocó su atención a la politiquería barata con miras al nuevo sexenio en la entidad.
Con escasa atención al público, argumentando “exceso de trabajo en el campo”, condicionando la entrega de los apoyos estatales a favor del Partido Revolucionario Institucional y, sobre todo, con la mentira a flor de labio, es así como se condujo CISNEROS TREAMER en el desempeño de su encomienda oficial.
“Es que yo no soy político”, se ufana en manifestar el químico de profesión al pretender justificar sus errores al condicionar los apoyos sociales, aunque, eso sí, cuidando muy bien que estos fluyeran ágilmente en grupos representativos que le generaran un beneficio político a futuro.
La pésima calidad de los trabajos autorizados para la construcción de techumbres en las escuelas matamorenses le generaron al coordinador del programa Unidos Avanzamos Más un generoso recurso económico.
Proveedores y constructores, mediante el tradicional diezmo, justifican la actual bonanza económica del químico RAMIRO CISNEROS TREAMER.
La poca seriedad en su trato con los ciudadanos y la escasa atención personal al público también forman parte del sello personal del citado funcionario estatal.
Lo malo del caso es que CISNEROS TREAMER se ufana en platicar, a quien quiera escucharlo, que tiene asegurado un cargo importante en el equipo de trabajo del ingeniero EGIDIO TORRE CANTU.
Peor aún, cuando manifiesta a los cuatro vientos que su suerte política y continuidad en la ubre presupuestal se la seguirá debiendo a su amigo íntimo, MANUEL MUÑOZ CANO.
Justo es reconocer que en casos como el antes descrito, muy bien aplica ese dicho que dice que “no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre”.
DESDE EL BALCON:
¿El caliche de Reynosa y las techumbres de Matamoros seguirán dando de qué hablar en el siguiente sexenio?
Y hasta la próxima.
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