A pocos días de que termine este año y del retorno de los paisanos de los Estados Unidos a México, las autoridades no han dicho nada de las atenciones y beneficios que se les brindarán a los “pasaporteados” que vienen a su país a pasar las fechas decembrinas con sus familias; entre una cosa y otra, los migrantes vienen a dejar lo poco que haya han ganado, todo su trabajo de uno o varios años se les va en impuestos, “mordidas” a aduanales, policías; lo poco que les queda lo distribuyen en sus familias y para las fiestas de temporada.
En otros años, para esta fecha se había empezado a trabajar en torno a la organización de cómo se recibiría a los paisanos, tanto con las autoridades hacendarías, en las aduanas, y hasta las corporaciones policiales, pero tal parece que ahora se acabo el amor.
Tal vez sea porque en los Estados Unidos de América las oportunidades de trabajo no fueron las mismas para los trabajadores y estos a la vez no enviaran las remesas de dinero que año con año hacían a través de los diferentes servicios de envío, por ello ahora no son bienvenidos y ni “Lupe Reyes” se acordó de ellos.
Quizá porque ahora ni bienvenida se les dará a los paisanos por la misma situación que viven los estados y municipios del país en donde que se les puede ofrecer a estas personas para que entren a México a pasar sus días de fin de año en familia.
Los más prudente para las autoridades, tal vez es dejarlos que lleguen sin hacer tanto ruido a su lugares de donde son originarios; en México no han mucho que ofrecerles, so pretexto de que tampoco las remesas valieron la pena.
Sin embargo, son los mismos braceros los más asediados en la época de elecciones en este país. Siempre los aspirantes ponen su mirada en el envió de dinero que ingresa al país que sin ofender han sido cantidades muy importantes. Estos envíos permiten al país y a varias comunidades tener circulante, mejor aún, mover en cierta forma su economía familiar.
En época de elecciones a los migrantes se les ven todas las cualidades, los políticos los valoran y defienden sus derechos -este no es el caso, ya no es periodo de elecciones-. Tal vez es el peor momento para el regreso de los paisanos, porque a los que se van no les interesa quedar bien con ellos, no van por esos votos; y a los que apenas van a entrar al gabinete, tampoco les significa publicidad en este momento.
Los paisanos empiezan a realizar su travesía desde las ciudades más alejadas de la unión Americana, traen todo tipo de regalos y bienes que les puedan servir a quienes se quedaron en México, pero también traen la esperanza de encontrar a la familia como la dejaron.
Algunos de los municipios de Tamaulipas se han quedado desolados, solo en estas épocas de fin de año es cuando empiezan a cobrar vida como los del llamado IV Distrito, en estados como Michoacán y Guanajuato, también existen estos lugares de la zona rural que vuelven a cobrar vida y tener circulante por la llegada de los braceros.
En el caso de Tamaulipas, bien valdría la pena anunciar el evento “con bombo y platillo” todos los años, que se instalen los puestos de auxilio, los puestos de salud, los módulos de quejas y orientación turística en donde se recibe con el clásico bienvenido paisano aunque poco se les haga caso, ciertamente, estos actos así, aunque sea “sirven para tapar, el ojo al macho”.
Ojalá, que así como se ha olvidado darles la bienvenida, también se olviden de las extorsiones o multas por cualquier cosa que se les inventa con tal de tratar de quitarle los pocos dólares que traen consigo y que les permitan llegar sin problemas a sus lugares de origen para festejar con sus familias la navidad y el año nuevo…los “paisanos” no tienen que pagar el precio por una administración en liquidación.
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ENTREDICHOS/Leticia Santoyo *LUPE REYES
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