Estábamos sobre un campo minado, pero no paso nada.
El ambiente se percibía tenso, muy tirante, raro, desde la salida de Ciudad Victoria hacia San Fernando.
Piquetes de soldados en número exagerado y armados hasta los dientes nos dieron la bienvenida con una revisión a un kilómetro de Los Vergeles, en San Fernando, un lugar desértico, con fuertes ventarrones que sacuden y una bella vista provinciana adornada por un cielo limpio.
Fue un evento muy modesto que contrasta con la importancia de la obra que se puso en marcha, pero las extremas precauciones que se tomaron, funcionaron.
Los rumores sobre hechos violentos horas antes en esa zona iban y venían y hacían pasar salíva y obligaban a voltear hacia todos lados hasta que doliera el cuello.
Al sitio indicado arribó el Gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, en helicóptero y luego en camioneta, sonriente, bromeando con quienes los recibieron y con los periodistas que invitó para que fueran testigos del cierre con broche de oro de su sexenio con una importante herencia que deja a sus gobernados, como lo es la Central Eólica de Los Vergeles, que generara electricidad sin costo para los 43 municipios y que se dedicará a escuelas, hospitales y edificios gubernamentales.
A Eugenio se le notaba entero y casi eufórico y no perdía un minuto para gastarle bromas a los habitantes de ese lugar quienes lo vitoreaban a su paso y se peleaban por estrecharle la mano.
Retador, les dijo a los periodistas:”Que paso raza, que bueno que me acompañan”.Y cuando los despidió: “Que lleguen con bien a Victoria, si es que llegan”.
Frente al micrófono le pidió al público un aplauso para los comunicadores de Ciudad Victoria que allí estaban, el cual fue sonoro y muy emotivo.
En su discurso el gobernante destacó que el viento no se cobra y no solo sirve para despeinar, por eso tras de cinco años de proyectos, negociaciones y de trabajo hoy es posible poner en marcha la construcción de esta obra que tuvo un costo 4 mil 400 millones de pesos y que ubica a Tamaulipas a la altura de Estados Unidos, España y Alemania, países que hacen ya uso de este recurso para producir luz sin utilizar elementos que dañan al medio ambiente, como los energéticos.
La obra está compuesta por docenas de imponentes torres de 80 metros de altura cada una con aspas que miden 50 metros de punta a punta, que generaran energía gratuita que permitirán un ahorro a los edificios de gobierno y a los ayuntamientos. Operara en el 2011 y tendrá un periodo de vida de 18 años.
Esta central fue posible gracias al gobierno, a la CFE, a la banca, a inversionistas privados y la UAT y al paso de los años pertenecerá totalmente a Tamaulipas.
La obra creara además numerosas fuentes de empleo en Tamaulipas, un estado que, a decir del gobernador, es el único de la república mexicana que incursiona en esta materia.
La explicación de la obra por parte de autoridades estatales fue minuciosa y son muy ambiciosos los resultados que se esperan a corto plazo.
Y Eugenio prosiguió con sus bromas cuando una reportera la pregunto:¿ Y los papalotes van a generar también ruido?. “Solo el que ustedes hagan”, le contestó.
El evento se cerró rápido, duró apenas 40 minutos, pero allí quedo la primera torre muestra de las muchas que en breve moverá el fuerte viento y que le devolverá la vida a ese pueblo vació, desértico, ubicado a un kilómetro de la carretera de San Fernando.
Puso, así pues, Tamaulipas un pie en el primer mundo, en tanto que a nivel nacional es ya un ejemplo, porque México se conserva virginal en esa materia.
Es, una obra más de Eugenio y un paso hacia el progreso.
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