Mucho se ha dicho y escrito sobre la administración de la justicia, y en ocasiones, cuando uno quiere dar a conocer su punto de vista se encuentra con cada secretario particular que son más que colaboradores, enemigos de una transparente burocracia que tiene sus yerros, principalmente en este rubro.
Los ejemplos más claros: en el reciente partido en Torreón, Coahuila, los elementos de la policía municipal tundieron a golpes y gas a los aficionados neoleoneses que acudieron para ver a sus rayados del Monterrey. Nada se ha hecho ni dicho, y los abusivos sujetos, como si nada.
Otro claro ejemplo lo vimos con la detención del criminal responsable de la muerte de Hugo Alberto Wallace, donde su respetable madre estuvo presente en la exhibición del delincuente que hicieron las autoridades del Estado de México. Es la primera ocasión que se permite a algún familiar de la víctima estar presente y hasta cuestionar al presunto delincuente, además de dirigirse a los medios de comunicación.
En Tamaulipas se avanzó mucho en justicia durante el sexenio de Eugenio Hernández Flores, y la verdad, hay mucho de que sentirse satisfecho; el mandatario ha desarrollado una muy eficiente labor, y sabe también que hay sus “prietitos en el arroz”, en este caso, como ejemplo tenemos los jueces, que son, por lo general, los que aplican la justicia y la manejan en muchos casos de acuerdo a intereses personales, gremiales o de otro tipo.
Hemos querido platicar con las autoridades competentes para denunciar –o comentar- sobre el abuso de los jueces, principalmente, los que se dedican a aspectos de la familia.
Hemos vivido un caso muy cercano, en el que se pone de manifiesto el tráfico de influencias y la manera equivocada de administrar la justicia. Antes, queremos enfatizar que podemos proporcionar datos fidedignos a la autoridad interesada en hacer justicia, ya que por lo que vemos, no hay una claridad en estos asuntos.
De todos es sabido que hay una marcada preferencia legal hacia la mujer en asuntos familiares, aunque a decir de los actores, en algunos casos son éstas, las féminas, las que han propiciado acciones de violencia o abandono de obligaciones. Unas se niegan a aceptar pensiones de los padres de sus hijos. Otras, gustosas aceptan los golpes de malos hombres, pero no denuncian, sin embargo, cuando quieren hacer algo en contra, lo hacen y el resultado es increíble: a ellas, cuando son acusadas, se les cita ante el ministerio público, y a ellos, solamente se les encarcela y se les priva de todos sus derechos. Así es la equidad de género que vivimos hoy en día.
Muy saludable sería que las autoridades del Poder Judicial tuvieran una entrevista con Pedro Caudillo Gutiérrez, quien funge oficialmente como juez primero de primera instancia en materia familiar, pero en la realidad tiene acciones que, o tienen que ver con una desviada opinión acerca de la equidad e igualdad en la justicia, o de plano, hay intereses materiales –económicos o de otra índole- que pudieran hacer que actúe como lo hace: en forma por demás inequitativa, poco clara, y sobre todo, fuera de todo proceso legal aceptado por la justicia tamaulipeca.
El abogado Caudillo ha desempeñado el cargo con una claridad que podría ser cuestionable, dado que los procesos que concluyen nunca tienen fecha de inicio, es decir, los acusados no saben que fueron demandados, porque en el juzgado no se ofrece información clara ni a ellos, y obviamente, a nadie más.
No sabemos de quien dependa lo anterior, pero por nuestra parte, nos gustaría poder comunicarnos con el presidente del Supremo Tribunal de Justicia del estado, don Alejandro Etienne, quien seguramente estará interesado en que la justicia sea clara y se administre en forma justa, como lo dice el abogado Caudillo.
Hemos buscado con algunos interesados y encargados de la administración de la justicia una entrevista como ciudadanos, pero nos hemos encontrado, como la mayoría, con la negativa y desdén de esos individuos que pomposa y orgullosamente se dicen ser “secretarios particulares”, mismos cuya función principal es obstruir las audiencias, y manejarlas de acuerdo a su criterio y no a la importancia del caso.
Si usted conoce al magistrado Etienne, salúdelo y comente con él existimos en la entidad personas interesadas en poder comentar sobre lo que pensamos con sobrada razón, es una total injusticia.
No entendemos que pueda el juez Caudillo Gutiérrez emitir una sentencia de cualquier tipo sin siquiera haber enviado un citatorio al afectado, al demandado, y todavía con esta medida, afectar a una familia sin medir consecuencias.
Esa no es la justicia que hemos escuchado de los que la administran, y menos, de quienes tienen un compromiso con la sociedad.
Estamos realmente molestos por la forma en que se manejan las cosas, más, porque no somos de la idea de que una gratificación económica o vaya usted a saber de qué tipo pueda influir y tener más poder que la razón que por fuerza debe tener un abogado.
No merece Tamaulipas este tipo de personas administrando la justicia, no como jueces, para ser sinceros.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!