Una tradición que se hizo costumbre en Tamaulipas es, sin lugar a dudas, la de llevar a cabo la ceremonia de honores a la bandera los días lunes de cada semana en sedes distintas donde se ubican oficinas o centros laborales del gobierno estatal.
No sabemos si la iniciativa partió de las oficinas del Ejecutivo, de la secretaría general o de la ciudadanía, dado que algunas personas solicitaron al joven gobernador hace unos cinco años y medio que se volvieran a llevar a cabo estas prácticas cívicas. Antes, Manuel Cavazos Lerma las encabezó durante un tiempo corto.
Recordamos perfectamente aquella carta del pequeño David a su gobernador solicitando que se instauraran las mismas ceremonias como parte del fomento al civismo que tanta falta hace a los mexicanos. La pérdida de la identidad nacional y otras cosas iban acompañadas de la inquietud del joven estudiante. Luego, Geño comenzó a llevar a cabo estas ceremonias. La primera de ellas tuvo lugar en el patio central del Palacio de Gobierno, tal y como sucedió con la que parece que fue la última.
En aquel entonces, Eugenio dijo en alguna parte de su discurso que “es preocupación del gobernador de Tamaulipas, ¡y el gobernador soy yo!”. Recordamos perfectamente la frase porque hubo quien criticó esa determinación con que fue expuesta a los demás. El tiempo dio la razón al mandatario y supo imponer su estilo, su clase política y su carácter.
Este lunes encabezó la que será última ceremonia de honores a la bandera como titular del Poder Ejecutivo. Eugenio agradeció ahora el esfuerzo de cada uno de esos cientos de personas congregadas.
Hace cinco años les pidió compromiso con la entidad y su gobierno, y los exhortó a trabajar muy fuerte. Hoy, agradece la vocación de la gran mayoría y asegura que no deja cosas pendientes en cuanto a esfuerzo, porque siempre entregó lo mejor de sí mismo.
Quienes le conocemos sabemos que concluye su mandato con una gran satisfacción por haber dejado en cada acción lo mejor de su persona, y de haberse rodeado de los que consideró los hombres y mujeres más idóneos que le ayudaron a manejar con éxito los proyectos del Tamaulipas de los últimos años.
“Hace seis años arrancamos un gran proyecto de transformación para responder a los anhelos de empleo, bienestar y superación de los tamaulipecos, y pese a las adversidades del último tramo del camino salimos adelante y juntos respondimos a una nueva etapa de realidad con una política de servicio eficaz, transparente y cercana a la gente, que nos permitió crecer, mejorar indicadores, rebasar metas y escribir un nuevo capítulo en la modernización de Tamaulipas”, dijo en su intervención, y luego destacó una serie de logros para dejar claro que se va tranquilo pese a los últimos acontecimientos. Eugenio supo responder a su gente, o al menos, eso es lo que todos comentan y cuando la gente comenta cosas es porque tienen mucho de real y se han presentado dentro de un mundo que nos ha mejorado en acciones.
También, el mandatario dijo en su intervención:
“Mi trabajo como gobernador termina en unos días, pero mi lealtad con esta tierra y con todos ustedes es para siempre. Me voy contento y satisfecho con lo que juntos realizamos, con la frente en alto y seguro de haber cumplido con mi deber”.
Por el período vacacional, la de este lunes fue la última ceremonia cívica encabezada por el ingeniero Eugenio Hernández Flores como gobernador de Tamaulipas.
El lunes siguiente habrá vacaciones y así también el que le precede. Ya el próximo, será en enero, cuando el ingeniero Egidio Torre sea gobernador de la entidad.
El gobernador supo imprimir un sello muy particular a su forma de gobernar y, como dijimos antes, rodearse de colaboradores con el compromiso a tope, mismos que entregaron un trabajo bastante competente, aceptable y calificado por la ciudadanía con buenas notas.
Siempre se podrá mejorar, y eso lo tenemos muy claro, pero también el hecho de que se hizo un buen trabajo.
Tendrá críticos como ha sucedido con todos los gobernantes de todos los estados; los políticos siempre tienen gente a favor y en contra, siendo muchos los que atacan por sistema, por pertenecer a una fuerza política diferente. Nada más alejado a una realidad que todos entendemos. Cierto, hay cosas que se deben mejorar, pero definitivamente, insistimos en que el juicio más prudente y oportuno lo emitirá la historia, los que vienen y determinarán si se hicieron las cosas en su adecuada y justa dimensión, y si es así, lo reconocerán sin duda alguna.
Fue la última ceremonia y Eugenio estuvo rodeado de ese equipo de colaboradores que le ayudaron a gobernar a 3.5 millones de mexicanos habitantes de esta noble tierra del noreste, donde el Bernal de Horcasitas se levanta majestuoso como símbolo de una entidad que trabaja fuerte por su futuro y busca lo mejor de cada uno de sus habitantes para ser más fuerte.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!