Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Tamaulipas Natural

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Tiene poco tiempo –unas décadas- que los gobiernos han querido dejar plasmado su trabajo en distintas facetas: la obra que se puede ver, para bien o para mal, en las calles y carreteras, en los lugares donde la industria o alguna otra fuerza de trabajo surge, o también en publicaciones, éstas, en ciertas ocasiones, son testimonios fríos de lo que se ha hecho. Pocas veces se presume lo que se tiene.

El gobierno de Tamaulipas que concluye dentro de un par de días su gestión al frente de Eugenio Hernández Flores privilegió en algunas publicaciones ciertos aspectos que para muchos son determinantes.

Se habla mucho en los últimos años también de la necesidad que tenemos de concientizarnos para cuidar lo que tenemos: la naturaleza, lo que está ahí y que el ser humano se ha encargado de destrozar, de cambiar en su forma natural para complicar a la madre naturaleza su trabajo de mantener el mundo en armonía.

El gobierno del estado ha editado una excelente obra titulada “Tamaulipas Natural, Fauna Silvestre”, del que es responsable la Comisión Estatal de Vida Silvestre en Tamaulipas, que encabeza el MVZ Alejandro Garza Peña, y que ha conformado a un equipo de excelencia desde nuestra óptica.

La obra está firmada por la licenciada Dolores Quintanilla y por Daniel Garza Tobón, y la coordinación de investigación es del MC Héctor Arturo Garza.

Se conforma de 5 mil 500 ejemplares hermosamente editados en color, a un tamaño poco usual, que sobrepasa los 30 x 40 centímetros. Lo interesante es que la obra es prácticamente un espejo de la realidad de la vida natural en nuestra entidad.

En sus distintas secciones o capítulos, tenemos un mosaico de imágenes de primerísima calidad, producto de una mano y lente que han sido dirigidas magistralmente por quien sugiere la mejor manera de tener conciencia de lo que tenemos: viéndolo en su hábitat natural, para aprender a cuidarlo y a cuidarnos.

Es realmente un trabajo de excelencia el que nos ha ofrecido el gobernador Eugenio Hernández Flores, durante la amena charla que sostuvimos con él el pasado lunes, en el despacho que a partir del 1 de enero tendrá otra persona en la presencia del ingeniero Egidio Torre Cantú.

Eugenio orgulloso presentó el libro donde vemos magníficas imágenes de esos insectos que a la mayoría de las personas producen asco o miedo, y que viéndolos en esas magníficas fotografías sugieren otros sentimientos, de diversa índole, menos asco o miedo.

No hablemos de mariposas, mamíferos o moluscos, porque nos ofrece un banquete a quienes hemos vivido de esta actividad que desarrollara Niepce y Daguerre, hace unos 170 años y que hoy, en forma digital nos permite captar los momentos importantes. En este caso, no son momentos: son especies que hay que vigilar y cuidar, porque de la mayoría de éstas depende el desarrollo del ser humano. No podemos dejar a un lado la urgente necesidad de tomar conciencia al respecto.

Está muy de moda el tema de la ecología; las cuestiones de calentamiento global y todo lo referente a ecosistemas ha cambiado mucho: hoy, tenemos necesidad de cuidar todo ello. Vemos, por ejemplo, lastimosas imágenes de osos polares que tienen conflicto con su sitio donde nacen, crecen, se reproducen y mueren, porque hay cada día menos hielo. La Antártida ha sufrido cambios importantes que nos impactan a todos, y es cuando surge la necesidad de cambiar nuestra mentalidad.

La obra que presentó el gobierno de Tamaulipas realmente vale la pena admirarse para, como dijimos líneas arriba, tomar conciencia de lo importante que resulta el permitir que otros seres vivos tengan su existencia como nosotros: sin problemas.

Decía Eugenio Hernández que se muestra satisfecho de su administración, y suponemos, por lo que hemos visualizado, que tiene motivos de sobra para tener esos pensamientos.

En el ámbito de conservación ha hecho una labor realmente interesante y muy determinante a través de esta Comisión Estatal de Vida Silvestre en Tamaulipas, porque se conformó un equipo valiosísimo de esos seres “raros” que vemos vestidos de mezclilla y botas, lentes y gorras de todo tipo, visitando cuanto terreno les cruza, y haciendo un censo de especies, retratando, investigando, diciéndonos qué es cada una y por qué debemos cuidarla.

Muchas décadas de desarrollo fotográfico profesional, una vida dedicada a esta disciplina, muchos disparos en 37 años de labor ininterrumpida suponemos que nos hacen merecedores de una crítica al trabajo de referencia:

La verdad sea dicha con todas sus letras: es una magnífica obra que bien vale la pena guardar como un valioso tesoro, porque nos recuerda lo que fuimos y lo que somos, y nos orilla a ser agradecidos con la vida, con quienes han formado parte de ella y tienen responsabilidad en algo que hemos vivido.

Un excelente trabajo, sin decir más.

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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!