Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Los reclamos

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Hace unos días recibí un correo electrónico que retrata a un buen número de mexicanos que nos importa nada algunos tópicos nacionales como el tipo de cambio de la moneda nacional en relación al dólar o al euro; la toma de protesta de los nuevos gobernadores en diversas entidades, incluyendo Tamaulipas.
Para muchos “importa-madristas” el frío invernal que viven Europa o los Estados Unidos con las consecuentes molestias y hasta pérdidas millonarias para muchas compañías o el calor primaveral de los países del cono sur, son problemas que “no les repercuten” y por lo tanto, ni lo lamentan.
Sin embargo lo que vive el mundo y México en particular, claro que nos afecta, aunque dicho sea con verdad, no directamente porque nadie nos reclama personalmente en forma airada.
A las autoridades mexicanas, léase gobierno federal, se les está agudizando el problema de los migrantes indocumentados de origen centro y sudamericano, que utilizan al territorio azteca en su paso ilegal hacia los Estados Unidos.
Secuestros, asesinatos, zetas, migrantes, refugios, autoridades, diplomáticos, bandas, extorsiones, gobiernos, etc., son las palabras que mayormente se escuchan en los dos últimos meses y se les suman reclamos diplomáticos, fiscalías especiales, investigaciones, exigencias.
La cancillería mexicana en noviembre empezó recibiendo exigencias salvadoreñas sobre ciudadanos de aquél país que presumiblemente habían sido secuestrados cuando se supone descarrilaron el tren donde venían.
Otros países como Perú, Nicaragua, Colombia, Paraguay y apenas ayer Guatemala, se sumaron a las exigencias contra México para que se investigue y aclare sobre los grupos de gente de esos países que entraron por tierras chiapanecas en forma nada ilegal y de los que existe la presunción del secuestro o asesinato.
México debe ser más exigente consigo mismo porque son pocas las aduanas que hay en la línea fronteriza sur. La policía migratoria es completamente inservible, pues hay gente que viene viajando de otros países diferentes a Guatemala y Belice, que no han requerido del intento de sobornos, porque no hay agentes de migración a quien ofrecerlos.
Usted mismo si quiere entrar al país de Guatemala, hace falta que contrate a un taxista, si gusta de San Cristóbal de Las Casas, para que lo lleve por Comitán, allá por las lagunas de Monte Bello y pasará sin problemas, porque no hay policía ni de uno u otro país.
La idea de los centro y sudamericanos es llegar a Norteamérica, a Gringolandia, porque dicen es la tierra de hacer dinero, pero se sabe que esta gente paga cantidades estratosféricas, miles de pesos mexicanos o de dólares en su intento por llegar a los EU.
Tamaulipas por ejemplo vive el problema migratorio por los que llegan desde sus países de origen y el de los que son regresados desde los Estados Unidos, pero que se quedan en tierras tamaulipecas, muchas veces permanentemente.
Esto en las escuelas es un problema, porque después de unas semanas de esperar en Tamaulipas para volver a “brincar el charco” y regresarse a los EU., los papás mandan a los hijos a la escuela para que los menores se “aplaquen y no anden de vagos haciendo diabluras… mejor que aprovechen en la escuela”.
Sin embargo, cuando se presenta la nueva oportunidad de intentar pasar “pal otro lado…” entonces los escolares dejan la escuela, con los consecuentes problemas de atraso escolar, movimientos estadísticos, etc.
Egidio Torre Cantú como ingeniero sabe del problema porque toda su vida ha estado en Tamaulipas y como asesor del gobierno de Eugenio, sabe de este grave problema que tenemos, si, también usted y yo.
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