¡Qué cosas leemos y escuchamos hoy en día!
Ahora resulta que los profesores tienen que dar su aval a los funcionarios encargados del funcionamiento de la Secretaría de Educación en Tamaulipas, y como no les ha gustado el equipo del ingeniero Diódoro Guerra, pretenden “justificar” su holgazanería y se reunirán, según dicen, más de mil, este lunes en las oficinas de la sección XXX del sindicato más poderoso y más corrupto de América Latina, el Sindicato Nacional para los Trabajadores de la Educación –SNTE- que tiene bajo sus garras la poco honorable señora Elba Esther Gordillo, quien se autonombró dirigente sempiterna, en aras de conservar las difíciles y poco claras acciones que se emprenden bajo sus órdenes.
Los profesores, encabezados por Arnulfo Rodríguez Treviño han amenazado con manifestarse y mostrar su descontento en base a que no les gustó el gabinete de educación, así de simple.
Caprichos, puros caprichos, que desgraciadamente, la autoridad en el país les ha permitido tener, y ha cedido a sus amenazas. Esos son los sujetos que se encargan de la educación de nuestros hijos, de ahí que la corrupción, malos manejos, modos indeseables sean el pan de todos los días.
Cuando el ingeniero Egidio Torre Cantú llegó a la gubernatura, nombró a los que encabezarán su gabinete, su equipo de gobierno, y en forma inmediata dejó entrever cual será la línea de gobierno en Tamaulipas: honestidad, trabajo, mucho trabajo y nada de demagogia; efectividad y ya.
Pero, mareados por el supuesto poder que tienen y el buen trato que han recibido, ya amenazaron con hacer un plantón, y de paso, dejar sin clases a un millar de grupos de diversas escuelas.
Luego, piden la intervención del señor Rodríguez Treviño y nunca les descuentan las ausencias producto de su haraganería disfrazada de molestia.
¿Para qué estudiaron? Pareciera que no tienen la más mínima idea de lo que es la vocación del profesor, aquella que románticamente recordamos algunos y que ubicó a los “profes” como personajes dignos de ser tomados en cuenta, y quienes muchas veces decidían lo más importante en sus comunidades.
Tenían autoridad moral, aquella que han perdido con los años, y con sus actitudes en contra del progreso, de la educación y de México.
Hoy, quieren participar en los programas educativos. ¿Con qué capacidad lo harán? ¿Quién les dijo que tenían la iniciativa e inteligencia para hacerlo?
En una estructura oficial o privada, hay quienes dirigen y quienes operan: en la obra, el ingeniero y el arquitecto son los encargados, y los herreros y albañiles construyen, levantan muros y columnas. Cada quien en su sitio, y todos son importantes su contexto, porque la unión de todos los esfuerzos les permite alcanzar las metas.
Nadie, solo, ha obtenido algo grande.
Cuando el gobernador Torre Cantú decidió invitar a Diódoro Guerra seguramente pensó en su potencial y su capacidad en todos sentidos; recuérdese que dirigió el Instituto Politécnico Nacional durante varios años, y sus resultados fueron satisfactorios, lo que nos dice que tiene capacidad de organización y sabe hacer equipo para obtener buenos resultados.
Pero, Arnulfo, ¿Qué logros puede alcanzar con esas actitudes? Y todavía se atreven a cuestionar a los colaboradores, que porque son de otros partidos y no se “fajaron” en la campaña. No todos los “fajadores” tienen capacidad para un cargo de importancia, y eso lo debieron entender en sus primeras lecciones que, seguramente, no estudiaron por hacer un plantón, un mitin, un día económico o una “comisión sindical”, como suele suceder.
Deberían ponerse de acuerdo en lugar de protestar, y caminar en el sentido del progreso: hacer lo que deben, capacitarse, sacudir la pereza en que viven y devengar su salario en beneficio de los chicos que tienen en las aulas y que son los que se benefician o sufren con las actitudes de los docentes.
Quisiéramos, sinceramente, que existiera en México alguna instancia que pare los abusos de estos personajes, que amparados en el liderazgo de quien no conoce las necesidades educativas de la entidad pretende hacer escándalo para promover las posiciones en lugar de los salones de clases.
Les importa más un cargo que educar: esos son los nuevos profesores, la nueva corriente magisterial que lleva a México al caos, al fracaso, a la derrota en todos los ámbitos.
Arnulfo Rodríguez debería ponerse de acuerdo con sus agremiados y promover cursos de capacitación real, promover un diagnóstico exacto de la situación el país, y dejar de ordenar que en los salones nos pongan a los niños a memorizar los cuestionarios para que en la prueba enlace los tengan bien “aprendidos”, aunque para el día siguiente los olviden.
El caso es presumir, aunque no sea cierto, que la prueba Enlace diga que somos muy eficientes en educación. Cheque usted las formas en que se lleva y la fraudulenta forma de realizarla, para que usted y yo creamos que nuestros hijos aprendieron.
Y luego, pregunte a su hijo o hija por qué no sabe sumar 7 más 5, y seguramente le dirá: “es que el maestro no nos dijo que debíamos memorizar eso”.
Esa es la educación, ¡Y todavía quieren hacer plantones! ¡Que eduquen mejor!
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!