El fin de semana presenta a Tamaulipas un evento destacado como es la elección –o designación- de quien será el nuevo dirigente del Partido Revolucionario Institucional –PRI- luego de la renuncia del licenciado Ricardo Gamundi Rosas, quien se ha incorporado al equipo de trabajo del CEN del tricolor, invitado por el nuevo dirigente Humberto Moreira Valdés.
Sin lugar a dudas, la noticia tiene varias cosas que comentar: el hecho de que se llame a un tamaulipeco al equipo nacional significa que hay talentos que deben aprovecharse, y Moreira seguramente ha tenido el trato suficiente con Gamundi para invitarlo a colaborar.
De Gamundi de han dicho muchas cosas, aunque no todas le favorezcan. No podemos negar que el ex dirigente en la entidad es un hombre de éxito: durante su gestión en el estado logró recuperar municipios que había perdido el partido en el poder, y sus resultados han sido altamente positivos, de ahí que se haya mantenido en el cargo durante el tiempo que lo llevó a la realidad.
Finalmente, los partidos políticos necesitan resultados; de nada sirve que se tengan cuadros de los llamados “de lujo” cuando los resultados no son idóneos.
Esto mismo aplica para cualquier actividad del ser humano. En los deportes, por ejemplo, cuando no se gana, el entrenador se tiene que ir con una estela de fracaso, aunque no haya sido completamente culpa suya sino de los integrantes del equipo. Los resultados hablan y a veces son injustos con la gente que se sacrifica.
En la política, Gamundi se desenvolvió, entre otros cargos, como secretario del ayuntamiento de Victoria, subsecretario en la Secretaría General de Gobierno y posteriormente ocupó la presidencia del Comité Directivo Estatal del tricolor, con los resultados ya mencionados y conocidos por la ciudadanía: el PRI se ha convertido en la primera fuerza en Tamaulipas, aunque de hecho, siempre ha tenido esa posición, sin embargo, en la época del “negro” se logró una votación histórica, tanto para gobernador como alcaldes y diputados. Logró, entre muchas otras cosas, ganar todas las diputaciones en los procesos en que intervino, y perdió algunas alcaldías, que aunque por la densidad poblacional y el número de votos no fueron significativos, sí causaron el enojo del dirigente, acostumbrado a entregar resultados.
Ha sido cuestionada su forma de expresarse; Gamundi no es de esas personas que a todo mundo caiga bien, para decirlo con todas sus palabras, aunque es justo decir que no es mala persona y cuando se entrega a una causa sabe distinguir entre el trabajo y las relaciones humanas. Es un hombre que trabaja bastante hasta lograr lo que se ha propuesto.
Este fin de semana se reunirá la cúpula priísta tamaulipeca para buscar al sucesor del ex diputado local y ex dirigente, oriundo de Reynosa, y como siempre sucede, hay varios aspirantes, candidatos o como se le quiera ver. Habrá humo blanco para uno de ellos, y los nombres son variados según el café de politólogos en el que uno haya estado en estos días.
Se menciona a ex diputados federales, ex funcionarios, algunos distinguidos miembros del partido en cuestión y una serie de nombres, de los que saldrá únicamente uno, quien será ungido como jerarca tricolor.
Curiosamente, partidos opositores critican la forma en que el PRI elige a sus candidatos y dirigentes, aunque a decir verdad, en todos los institutos políticos resulta la misma fórmula, y por lo general ya se sabe por dónde viene la “línea”, es decir, ya hay un consenso para elegir al dirigente o a quien se tenga que elegir.
Tamaulipas se prepara para dar la batalla en el próximo año 2012, cuando México elija al sucesor de Felipe Calderón en la presidencia de la República; por lo general, la cuota de votos de nuestra entidad es significativa en el ámbito nacional, dado que se sabe que es el nuestro un estado eminentemente priísta aunque algunos miembros de la “oposición” consideren lo contrario.
Difícil es que obtenga el triunfo alguien que no pertenezca al tricolor, y seguramente que quienes manejan la política en el estado estarán preparando una muy buena estrategia que les permita entregar la cuota correspondiente y llevar al triunfo al abanderado priísta a fin de recuperar Los Pinos, situación que se antoja prácticamente “cantada”, por lo que ha sucedido en el país y los desencuentros que han tenido quienes ostentan otras siglas con la ciudadanía.
Los mexicanos no estamos conformes con lo que ha sucedido y seguramente que el PRI tiene ya un buen trecho del camino recorrido, aunque es bueno recordar aquel refrán que reza: “del plato a la boca, se cae la sopa”, es decir, nada de confianzas extremas que pueden significar la pérdida y consecuente desilusión.
Son los tiempos de nuevos políticos que, aunque se han caracterizado por ser gente de muchos años de recorrido por diversos puestos y cargos, en el estado han establecido un parteaguas entre lo que fue y lo que hoy es.
Es un cambio total, y la dirigencia nacional espera que sea tan efectivo como sucedió en los tiempos del “negro” Gamundi, pues.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!