Por fin, luego de medio año de haber sido nombrado candidato y después gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú visitó Nuevo Laredo, pero lo hizo en medio de un impresionante e innecesario operativo de seguridad como nunca antes se había visto en esta ciudad, y creo que en ningún otro municipio.
Cientos de agentes de seguridad estatales, federales y municipales, enmarcaron la primera visita del gobernador a esta ciudad, lo que provocó molestias e incomodidades ‘colaterales’ a los ciudadanos ajenos a esta visita.
Hombres armados en un radio de 10 cuadras a la redonda de la presidencia municipal ocasionaron asombro y hasta cierto temor en ciudadanos que no sabían de la visita del mandatario, ya que las calles y avenidas cercanas a la presidencia municipal fueron cerradas a todo tipo de circulación, incluso peatonal, lo que ocasionó además, que todo tipo de servicios de la presidencia municipal, fueran suspendidos, por lo que ningún ciudadano pudo realizar sus trámites cotidianos.
El blindaje se extendió no solo a las calles adyacentes a la presidencia, sino que llegó hasta la avenida Paseo Colón, hasta donde en cada calle había al menos una patrulla de policía y un agente de tránsito. Al oriente llegó el blindaje hasta la calle obregón y al norte a la calle Independencia, mientras que por el oriente la Ocampo fue cerrada, no así la avenida Guerrero.
Por si fuera poco, agentes apostados arriba de los edificios municipales, a manera de francotiradores, enmarcaron el operativo de recepción del mandatario estatal, quien dicho sea de paso, cumplió la promesa de su hermano asesinado, Rodolfo, de que el primer municipio que visitaría sería Nuevo Laredo, y así lo hizo.
Su arribo fue tan espectacular como lo hacen las luminarias en una pasarela de alfombra roja, Así me pareció, ya que el pasillo de ingreso a la presidencia municipal, fue acordonado con policías y con barreras de pasarela, y aunque al gobernador se le vio relajado, su equipo de guaruras, en esta ocasión actuó de manera exagerada contra los medios de comunicación, tal vez por temor, tal vez por mandato, tal vez por iniciativa propia, o tal vez porque pensaron que actuando de esa manera se estaba protegiendo al mandatario, ¿pero de qué o de quién?, ¿porqué tanta seguridad?, ¿en realidad Egidio tiene temor, o es parte de una estrategia de seguridad personal?
No sé qué tan real haya sido, pero a ‘grosso modo’ pudieron haber sido más de mil agentes los que estuvieron al pendiente de la seguridad de Egidio, algo que para mi gusto fue muy exagerado, pero entiendo que esa será la tónica en cada una de sus visitas a los municipios del estado.
Y aunque negó abundar sobre el tema de la inseguridad, la verdad es que sus guardaespaldas fueron abusivos y prepotentes con la prensa, ya que abusaron de su estatus, porque entre mentadas, empujones, codazos y demás recursos para sacudirse a los medios de comunicación que queríamos más que ver al mandatario, escuchar de voz propia que contestar a nuestras dudas, pero a su arribo se negó a hablar, porque de manera apresurada, luego de saludar al ‘populi’, caminó sin hacer caso a las preguntas, lo que recordó el temple y la vanidad de Manuel Cavazos Lerma cuando se le hacían preguntas incómodas y se negaba a contestarlas no sin antes ver quien se las hacía.
Entre tanto alboroto ocurrieron algunos detalles dignos de comentar. ¨Por ejemplo, previo al arribo de Torre había frente a la presidencia un auto debidamente estacionado, cuyo propietario lo dejó allí pensando que no haría daño a nadie, hasta que llegó el titular de tránsito, René Karg, quien ordenó que una grúa lo levantara.
Al ver esta acción le dije que si el vehículo no estorbando había delito y menos infracción, pero Karg dijo que de cualquier modo se lo llevaría la grúa, solo que alguien se enteró que el auto era de la asistente de una regidora, por lo que al enterarse el funcionario, de inmediato ordenó que no lo tocaran.
Si el gobierno del estado no cuenta con suficiente dinero y si este municipio tampoco lo tiene, quisiera saber cuánto se gastó en dinero para movilizar tan aparatoso equipo de seguridad que generó en el populacho y en el común de la gente, además de suspicacias, muchas dudas, ya que 17 vehículos acompañaron al gobernador hasta la presidencia municipal, siete de ellos oficiales y blindados, el resto de las corporaciones de seguridad estatal y municipal.
Egidio estará de nueva cuenta en la ciudad el jueves, para recibir en esta ciudad al secretario de gobernación, Francisco Bkake Mora, a quien acompañará en un breve recorrido por la frontera chica de Tamaulipas, principalmente ciudad Mier, municipio abatido por un año completo por la delincuencia y la violencia, y si el gobierno federal está dispuesto a trabajar de manera coordinada con el gobierno estatal y si el estatal lo hace adecuadamente con el municipal, creo que tendremos por fin en nuestro estado y este municipio, la paz que tanto hemos anhelado. Espero que no sea un sueño y sí una realidad que se extienda por siempre.
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Antes de que arribara el gobernador, el edil, Benjamín Galván Gómez, salió en dos ocasiones de sus oficinas para atender e informar a la prensa sobre los motivos de la tardanza de Egidio, y ese detalle me agradó porque se le vio muy seguro y muy atento.
Dijo que Egidio le adelantó 22 millones de pesos para solventar algunas de las necesidades del municipio, y que era parte del presupuesto estatal que le corresponde, dinero que dijo habrá de invertir para el pago de una nómina de empelados exageradamente abultada, ya que reconoció que pudiera llegar a los cuatro mil o cuatro mil 500 empleados.
Dicen algunos colegas que Benjamín pudiera ser un gobernante muy duro conforme pase el tiempo, pero pienso que más que duro, sabrá manejar con inteligencia las finanzas del ayuntamiento, y como dice, estará muy vigilante de que cada empelado cumpla con su trabajo, y si eso se llama mano dura, pues que la aplique, porque creo son tiempos de cuidar los empleos, y si la mejor manera de hacerlo es trabajando, no creo que alguien quiera hacer lo contrario para ser despedido, por eso estoy de acuerdo con Benjamín en ese aspecto.
Hasta mañana
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