Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Servicios de emergencia

0

En la mayoría de las ocasiones que se registran accidentes de toda índole, principalmente vehiculares, la diferencia entre contar la amarga experiencia y convertirse en historia es precisamente el contar con un adecuado servicio de emergencia.
Ambulancias, servicios médicos en general, bomberos y grupos de protección civil son los encargados de aliviar la angustia de miles de personas año con año, mismas que tienen algún inconveniente por causa propia y muchas veces –quizá la mayoría- ajena. Los accidentes son eventos no programados: nadie los quiere vivir y muchas veces llegan y destrozan a la persona y la familia misma.
Éstos además dejan multimillonarias pérdidas; cualquier choque entre dos vehículos tiene costes elevadísimos: superan los 10, 20 o 30 mil pesos por cualquier parte dañada, y no se trate de las micas de faros y calaveras, porque entonces el presupuesto se vuelve inalcanzable, al menos, para la mayoría de los automovilistas.
Según el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes –CONAPRA-, de la Secretaría de Salud, la información disponible para los ciudadanos explica el hecho de que pueden evitarse más del 50 por ciento de fallecimientos si se emplea, por ejemplo, el cinturón de seguridad; asimismo, la información de que se dispone sugiere que la ubicación de menores en asientos posteriores, en aditamentos para tal efecto disminuyen también las posibilidades de fallecer o quedar discapacitado, y otros datos interesantes que deberíamos tomar en cuenta por la magnitud de los mismos y el coste que implica.
Imagine el lector, que la dependencia estima que, según estudios, se puede reducir entre el 45 y el 50 por ciento el número de lesiones graves, o la mortalidad por accidentes de tránsito a la mitad, o el número de hospitalizaciones que puede bajar hasta un 65 por ciento.
También nos explican que la mala costumbre de la mayoría de los automovilistas como el hecho de cambiar el disco a medio camino o manejar hablando por teléfono celular lleva a ocasionar también un importante número de lesiones, incapacidades y fallecimientos.
Cifras duras, sin lugar a dudas, pero reales.
Otro dato que llama la atención es el hecho de que del total de personas que mueren en accidentes de tránsito, la mitad al menos tenía alcohol en la sangre en concentraciones no recomendadas para conducir.
Todo lo anterior nos llama a dos cosas: la parte ciudadana que nos exige una mayor responsabilidad y amor a la vida para disminuir los riesgos de conducir en condiciones temerarias, con objetos en la mano que bien pueden ser teléfonos, botes o botellas de bebidas y muchas otras cosas, porque finalmente, si no entendemos que es por salvaguardar nuestra vida, seguiremos quejándonos de las infracciones que por estos motivos se aplican, aunque, claro, hay muchos agentes que abusan y se ensañan con los conductores, buscando la multa por cualquier asunto.
Hay una serie de casos documentados a respecto, que son patéticos.
También los accidentes del hogar o laborales tienen su alta cuota de lesiones y defunciones, lo que a nadie gusta, porque significan grandes pérdidas de toda índole: físicas, económicas, económicas familiares y hasta sociales.
Y podríamos hablar sobre el tema y llenar cientos de cuartillas, pero el caso es que, para tratar de reducir los costes a la sociedad que tienen éstos, se han instrumentado cada día mejores sistemas de protección ciudadana, englobados en los llamados Sistemas de Protección Civil, donde se conjuga un poco de todo lo que implican los hechos ya mencionados.
Ambulancias, bomberos, personal para atender diversos siniestros y para coordinar forman parte de estos sistemas, que requieren, necesariamente, del equipo adecuado para poder funcionar en forma eficiente.
Y de repente escuchamos las sirenas de estos servicios: abrimos paso cuando vamos manejando y, curiosos, volteamos la vista hacia donde viene el ensordecedor ruido de las sirenas. Hay un accidente cerca y se requiere necesariamente del apoyo de estos cuerpos.
Los vehículos de los cuerpos de bomberos en casi todo el país son poco eficientes: se trata de camiones muy viejos que fueron adquiridos, muchos en donación, como una “ganga” por parte de sitios de la Unión Americana, ya que para ellos son chatarra, aunque para nosotros… la gloria.
Aquí el caso es que existen algunos patronatos para hacer que no falten recursos, pero la poca participación ciudadana y la falta de dinero en general han afectado la infraestructura existente: tenemos carros bomba muy viejos, los equipos personales de los cuerpos de bomberos también requieren de una modernización urgente, y es aquí donde los gobiernos municipales –los 43, en Tamaulipas- y el gobierno estatal requerirán de un estudio minucioso para dotar de lo que se requiere para tal efecto.
Urge tener la confianza de contar con los servicios adecuados, la capacitación del personal y todo lo que ello implica, pero esto cuesta dinero, y mucho.
Es donde gobierno y sociedad debemos unirnos, para tener lo que necesitamos, y evitar accidentes, o disminuir los costes tan elevados, que muchas veces terminan por cegar la existencia de nuestros seres queridos.
Comentarios: [email protected]

Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!