Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Pausa para la salud

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El nombre de la presente colaboración nos recuerda aquel programa instrumentado en los años ochenta: hace ya más de cinco lustros que alguien tuvo la idea de comenzar a mejorar la calidad de vida de quienes participan como trabajadores en las dependencias federales.
En aquel entonces, recordamos perfectamente que el delegado del ISSSTE Miguel González Medrano promovió la iniciativa surgida en la dependencia a nivel nacional, con el objeto de hacer algo por los trabajadores.
El proyecto permitió que dos damas fueran a la capital del país a capacitarse en este sentido; posteriormente, enfundadas en vistosos pants azules y una grabadora, comenzaron a recorrer, en primera instancia, los pisos de la delegación del ISSSTE en la entidad, que se ubica en Victoria.
Ahí llegaban a alguna de las muchas áreas y solicitaban al personal parar un momento sus labores: iniciaban con una pequeña introducción, para luego hacer algunos ejercicios desde su lugar de trabajo, es decir, apoyados en el escritorio o la silla que utilizaban, realizaban estiramientos, sentadillas, y uno que otro ejercicio más, los considerados básicos que puede hacer cualquier persona por difícil que sea su condición física y su fisonomía.
Luego comenzaron a visitar otras dependencias. Recordamos que en alguna ocasión estuvieron en el centro SCT y en lo que hoy es SEDESOL, entre muchas otras. Llegaban y los trabajadores tenían un pequeño descanso de no más de diez minutos que les permitía, por una parte, hacer un poco de ejercicio, salir de la rutina y tedio laboral, y reiniciar sus actividades con más entusiasmo.
En este sentido, se tomaba en cuenta el criterio de las escuelas de secundaria, preparatoria y superior, cuando entre clase y clase los muchachos tienen unos minutos para despejar un poco la mente, salir a tomar aire, platicar o realizar sus necesidades fisiológicas. Es humano fastidiarse después de tanto tiempo estudiando o trabajando, y no es un delito que alguien esté harto de ver la pantalla, hojas o pensando en el proyecto que habrá de entregarse al jefe en turno para su aprobación y posterior ejecución.
Desgraciadamente, con el cambio de sexenio federal en ese tiempo muchos programas de diversas dependencias tuvieron que ser cortados, argumentando falta de presupuesto; “Pausa para la salud” fue uno de ellos y los trabajadores no tuvieron más esa orientación que buscaba preparar monitores en cada oficina para llevar a cabo sus rutinas. Una buena idea que no fructificó más allá de una toma de posesión más.
Hay jefes de todos los niveles que consideran que el trabajador debe asumir su función casi como una máquina: sin parar, desquitar el salario devengado por las horas para las que ha sido contratado, sean seis, siete u ocho al día. Nada más alejado de las necesidades básicas, tanto del individuo –el trabajador- como de las mismas dependencias.
Está demostrado por estudiosos del comportamiento humano que el individuo requiere de ciertos espacios para despejar la mente, y el programa que recordamos tenía esa maravillosa característica.
Un pequeño tiempo es mejor otorgarlo que dejar que el trabajador haga como que trabaja durante horas, porque de esta forma podría, por una parte, demostrar una mayor fuerza laboral, y por el otro, podría ser la iniciativa para motivar y promover la práctica de la actividad física cotidiana, tan necesaria para tener una mejor calidad de vida y para evitar muchos problemas que posteriormente pueden desencadenar en padecimientos del tipo de la hipertensión arterial, diabetes, o los ya conocidos tan malignos como son la obesidad y el sobrepeso.
Fomentar el ejercicio debe ser una premisa de toda persona, porque de esa manera se puede lograr que quien lo practica tenga más energía, mejor carácter, una mayor y mejor condición física y otros beneficios que repercutirán, sin duda alguna, en el desempeño laboral.
En el caso de la Secretaría de Seguridad Pública, el titular, general Ubaldo Ayala Tinoco ha iniciado de una manera más drástica: a partir del próximo lunes los trabajadores deberán asistir a la sesión de ejercicios de 12 a 13 horas, lo que algunos han criticado asumiendo que no es obligación laboral, sin embargo, somos de la idea de que es positivo el hecho de que se preocupen los funcionarios por la salud de sus trabajadores.
El beneficio será, sin duda alguna, para ellos y sus familiares, porque al tener mejor salud, más calidad de vida, el panorama cambia radicalmente, propiciando que los problemas de salud sean menores.
Qué bueno que se establezcan programas de ejercicio, qué bueno que también se coordinen con el Instituto del Deporte que encabeza Enrique De la Garza Ferrer y con la Secretaría de Salud que dirige Norberto Treviño García Manzo, ya que esto dará validez a los programas, asumiendo que serán pensados por gente que sabe de esas cosas, y vigilados en cuestión médica por los que tienen en sus manos tan delicada tarea en la entidad.
Este tipo de acciones deberán promoverse no únicamente en instituciones públicas: ojalá se hicieran en todas partes, todos los días, y a todos los niveles, en bien de la población.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!