Hay quien considera la Internet, también llamada “red de redes” como una adicción, por lo que significa en la vida de muchas personas. El hecho de que ahora cualquier persona pueda, a través de un plan de telefonía celular, incorporarse a Internet permite que prolifere el uso de herramientas como Facebook o Twiter, que son empleadas por la mayoría de las personas, e inclusive se ha desatado una especie de moda al respecto.
Vemos en todos los programas informativos que los conductores tienen su cuenta en Twiter y Facebook, y ahí están narrando prácticamente todo cuando acontece en sus vidas.
Hay comentarios útiles, y otros que realmente si no existieran no sucedería nada, porque son más que intrascendentes.
Según estadísticas de AMIPCI –Asociación Mexicana de Internet-, México contaba con 27.6 millones de internautas de 6 años y mayores, de los cuales, 22.7 se ubicaban en zonas urbanas y 4.9 en zonas no urbanas, habiendo una tasa de penetración en personas mayores de 6 años de 29.7 por ciento.
Cabe destacar que en 2005 se contabilizaba a 17.2 millones, y en tres años subió a 27.6, lo que es realmente un incremento muy importante. Hoy existe más facilidad por la tecnología y otros factores para navegar, sin embargo, algunos individuos no tienen aún idea del por qué se desarrolló esta herramienta informática, tan fácil de utilizar por casi cualquier persona.
La “red de redes” se ha hecho más que popular. De la18.2 millones de computadoras personales que se calcula existían en nuestro país, 11.3 millones tenían acceso a Internet, o sea, 62 por ciento de las máquinas están conectadas, y algunas prácticamente todo el día.
Lo anterior nos lleva a desarrollar necesidades que en ocasiones se convierten en una especie de adicciones según los especialistas.
Como dato comparativo, en Galicia, España, se maneja la cifra de 54 mil adolescentes gallegos que se conectan diariamente a Internet, de los cuales, 21 mil podrían estar manifestando los síntomas de adicción a la red, según datos de Jesús Varela Mallou, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela, quien es miembro del grupo de investigación en psicología del consumidor y usuario de esa casa de estudios, y dirige la iniciativa del Valedor do Pobo sobre el estudio del uso de Internet en adolescentes gallegos.
El dato es alarmante: en España, el 64 por ciento de los adolescentes se conectan a diario a la Red, y un 40 por ciento tiene síntomas de dependencia a la red, según los datos del estudio que hizo la Comisión Europea correspondiente.
Según el Instituto de Estadística gallego, hay 90 mil jóvenes entre 12 y 16 años en ese lugar, lo que deduce que 54 mil gallegos se conectan y los 21 mil antes mencionados tienen adicción.
Pero, ¿a dónde lleva lo anterior? A que los muchachos dejan de salir con sus amigos para estar en la computadora conectados; dejan de convivir, jugar, hacer deporte y muchos se convierten en verdaderos ermitaños, anti sociales, porque prefieren comunicarse por la red que en persona, y dicho sea con todas sus palabras: la comunicación interpersonal no tiene sustituto alguno al día de hoy: lo mejor que puede suceder a una persona es comunicarse con sus iguales, y eso lo sabemos todos.
Y si nos volteamos hacia América Latina, siendo una región sumamente pobre, vemos que a pesar de ello la dependencia a la red es mayúscula: los comunicadores ahora, con cualquier pretexto, suben comentarios a sus páginas o sistemas de comunicación, e insistimos, muchas veces no tienen nada que ver con lo que sucede en el país, sino únicamente avisan que ya van a entrar al aire, que ya se van a casa, que están cansados y demás.
Lo anterior nos permite “conocer” un poco más a las personas o actores sociales. El presidente Calderón, por ejemplo, maneja el Twiter y desde ahí comenta sobre su actividad política y como jefe de Estado, y lo mismo manda una condolencia que una felicitación.
¿Será lo que necesitamos para comunicarnos?
Hay quien piensa que no es por ahí la cosa, y que tenemos que enfocar los esfuerzos tecnológicos a otros lares, a lugares y actividades productivas más que subir las fotos del fin de semana o de la mascota en turno, del regalo o de una calle que no tiene mayor trascendencia.
Es quizá el inicio de lo que algunos dan en llamar “periodismo ciudadano”, donde todos participamos de lo que acontece, lo manejamos en forma inmediata a través de determinado canal, y de esa forma pensamos que hay una validez en los tiempos que ocupamos para tal efecto.
Las tecnologías no se desarrollaron para ocio únicamente, aunque tiene mucho que ver el hecho de que nos faciliten las cosas con poder desarrollar este tipo de acciones, sin embargo, sería muy interesante propiciar que, lejos de subir más fotos al Facebook y de comentar cosas sin importancia aparente, fomentemos el convivir con otros iguales a nosotros, seres humanos que tienen muchas cosas que aportar a los demás.
No podemos perder de vista la convivencia humana, es fundamental para cualquier individuo, y si nos dejamos llevar por la red de redes, llegará el momento en que hasta los matrimonios se lleven a cabo por el Twiter, con testigos de todo el mundo. Mejor a la “antigüita”, ¿no cree usted?
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!