Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Sin fundamento, no vale

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Una de las bases de la aplicación de la ley es, sin duda alguna, el hecho de poder demostrar que una persona, dependencia, institución o sociedad ha incurrido en acciones ilegales; la ley es muy clara y no se puede manejar por rumores, como sucede en muchas ocasiones.
Existen leyes injustas en ese sentido, porque basta a veces ir a denunciar a una persona en ciertos delitos que están calificados como muy graves o graves, para que la autoridad ponga la mano encima al acusado y lo encierren en una cárcel, que ahora se les llama Centro de Ejecución de Sanciones, pero que en esencia siguen siendo lo mismo.
Muchos casos a través de los años hay en que la persona acusada demuestra su inocencia luego de varios meses –o años- y se le dicta el auto de libertad por falta de elementos, sin embargo, la vida de esa persona la han desgraciado, por una parte, quien acusó en forma injusta por el hecho de vengarse de algo, y por otra, la autoridad que mantuvo a ese ciudadano privado de sus derechos y libertad, ocasionando que pierda trabajo, familia y muchas otras cosas más, amén del coste que implica llevar el juicio.
Y para todo, se requieren pruebas, porque de otra manera, estamos dando cabida a los chismes que tanto dañan a la demás gente.
Tal parece que algunas personas involucradas en el quehacer público no han entendido que para acusar se necesita comprobar.
Hace unos días, el diputado Manglio Murillo Sánchez en tribuna acusó o dejó entrever que él y sus compañeros del Partido Acción Nacional son sujetos a espionaje, aunque no se determinó si el mismo es telefónico o se considera la existencia de micrófonos ocultos en sus oficinas, tal y como lo hemos visto en algunas cintas de cine como Misión Imposible y otras, o en algunos casos de la vida real, donde los involucrados han sido sujetos en ocasiones al castigo correspondiente, aunque hay quien se pasea dentro de la impunidad que existe. Hay las dos cosas en el aire, pero es menester poder demostrar lo que se dice.
Algunos legisladores de partidos que no tienen representación social llevan a cabo prácticas de esta naturaleza: acusan a todos de todo por sus males, como en elecciones, que era muy sonado el caso en la entidad: cuando ganaba el PRI, había acusaciones de fraude por parte del PAN, pero cuando Acción Nacional triunfaba, se había dado una muestra de una aplastante democracia y aplicación de la ley en todo su rigor.
En ese sentido, abundaban –y aún se escuchan- las quejas sin fundamento que han colocado a los partidos políticos en el ojo del huracán para la ciudadanía, dado que muchos no creemos lo que pronuncian en sus postulados, y para muestra, los “políticos” que ya van de uno a otro instituto, sin importar su ideología, sino llegar únicamente por ganar, no por gobernar.
El diputado Murillo es una persona seria, honesta y sencilla; le conocemos hace muchos años y como todo ser humano tiene sus cosas buenas y malas, pero es honesto, y eso se agradece en estos días, porque pocos lo llevan a cabo. Si bien es cierto que no comulgamos con la idea de que existan diputados plurinominales, porque pensamos que no representan a nadie más que a su dirigente, el diputado tiene su lugar y suponemos que hará un papel decoroso.
Hay que hacer notar que al inicio de la presente legislatura, la diputada Guadalupe Flores de Suárez destacó la necesidad de que haya un buen diálogo entre todas las fuerzas políticas, sea cual sea su porcentaje de representación. Lo vimos en el desayuno ofrecido a la prensa hace algunas semanas.
Pensamos que la participación del diputado Murillo es muy seria y delicada, porque no puede ningún representante del pueblo tener la manera de acusar sin presentar las pruebas correspondientes.
Si es cierto, nosotros suponemos, porque hemos seguido su trayectoria, que la diputada Lupita Flores tomará cartas en el asunto y ordenará una investigación hasta dar con los culpables para aplicar todo el peso de la ley.
En caso contrario, habrá que exigir al diputado Murillo Sánchez una disculpa pública para todos los integrantes de la legislatura, porque si bien es cierto que no acusa al PRI o al PRD u otro partido, deja en el aire la duda de una ilegalidad que puede llevar a conflictos verdaderamente serios.
El congreso tamaulipeco, suponemos que está en buenas manos y el diálogo entre todas las fuerzas obliga a todos a cuidar a los demás para que no haya acciones fuera de la ley. Pero, ¿acusar sin pruebas?
Esperamos que haya sido una noticia no verdadera, en bien de los representantes populares, y también, esperamos que quien supuso que existen este tipo de ilegalidades pueda, o comprobar o rechazar lo que maneja sin fundamento alguno, y que lo anterior sirva como parámetro para que todos, absolutamente todos los diputados recuerden que nos representan a los tamaulipecos, no al PAN o al PRD o al PRI o a algún otro partido “pequeño”.
Deben aprender a legislar en bien de los tamaulipecos y no de sus partidos, que por cierto, están muy devaluados en el ánimo y confiabilidad ciudadana.
Por eso México tiene lo que tiene, porque con actitudes poco serias perdemos la credibilidad, y el Congreso local la debe recuperar a costa de lo que sea.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!