POR LA ESPIRAL/Claudia Luna Palencia

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-Todos somos Sinaloa
-Ayudar a los campesinos
-Romper con la burocracia

Ante el desastre agrícola en varios estados del país urge un rescate inmediato para miles de productores y millones de campesinos. Hace unos días, el presidente Felipe Calderón dijo en Sinaloa que no “quiere prometer nada que no pueda cumplir” siendo que es él quien está en verdaderas posibilidades de instrumentar de manera directa los recursos que tanto se necesitan.
Si los mexicanos ya rescatamos a casabolseros y banqueros, por qué no hacerlo con la porción de la población más explotada, peor pagada y con la delicada tarea de sembrar y cosechar lo que todos comemos en México.
No es momento de regateos, además de Sinaloa, Sonora y Tamaulipas perdieron casi toda la cosecha que sería levantada desde el próximo mes de marzo.
Tras las heladas de los días pasados 4 millones de toneladas de maíz blanco quedaron inservibles, también miles de hectáreas de sorgo, frijol, diversas hortalizas y cítricos.
El daño impacta todo el mercado nacional desafortunadamente en un escenario complicado por los elevados precios de insumos básicos para la alimentación como el maíz.
En columnas pasadas comentamos acerca de la nueva crisis alimentaria debido a la escasez de insumos y su cotización, incluso señalamos del daño colateral del precio del petróleo otra vez buscando niveles máximos y la retirada gradual del subsidio gubernamental en gasolinas y diesel como factores negativos en la actividad primaria de la producción.
Si sumamos en conjunto las variables, desde el segundo trimestre del año comenzaremos a resentir en nuestro bolsillo el mayor encarecimiento por granos, frutas y hortalizas.
Con la tortilla manipulada por los productores no dudemos de un kilogramo a precio mucho mayor para detrimento de una población donde más de la mitad vive en condiciones de pobreza y otros en pobreza extrema y su base de alimentación son las tortillas.
A COLACIÓN
Históricamente México arrastra una deuda para con sus campesinos. Socialmente es una herida dolorosa que no logra cauterizar año con año, sexenio tras sexenio y cambio de partido en el poder.
México está endeuda con sus campesinos maltratados, mal pagados, mal comidos, electoralmente manipulados y políticamente utilizados de justificación para instrumentar programas asistencialistas que no terminan por ayudarlos a romper el círculo de pobreza.
Muchos cansados por la explotación generacional y ancestral deciden correr suerte pasando todo tipo de vicisitudes para llegar a Estados Unidos y trabajar en pro de levantar su campo a cambio de un mejor jornal y ser incluidos en esquemas financieros.
Otros de la misma generación de jóvenes campesinos se quedan en México para levantar narcocultivos a cambio de recibir una mejor paga. El hambre es canija.
Para colmo las heladas complicaron la situación. Sinaloa es considerada el granero de México sin el abasto esperado, la capital del país resentirá la carestía, al igual que ciudades demográficamente importantes como Estado de México, Monterrey y Guadalajara.
Menos insumos alimenticios impactarán la oferta y demanda con un consecuente incremento en precios y una mayor especulación, de por si enero inició con una reetiquetación descarada, aunque para Agustín Carstens, gobernador de Banco de México, esta vez “no hubo cuesta de enero, ni presiones en la inflación“.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Los productores del campo de Sinaloa se declaran en quiebra. Hay quien grita con desesperación que de nada sirve “ni el FIRA, ni ningún programa gubernamental de apoyo al campo”, todos marean con su burocracia.
La misma que reiteradamente hemos escrito debe acotarse definitivamente para los accesos a los recursos extraordinarios del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).
De verdad angustia que en cada desgracia producida por la naturaleza afloren los vicios del sistema, su burocracia operativa, la incapacidad del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para actuar en casos de extrema urgencia cuando la población requiere de un apoyo inmediato más bien parece que el PEF está consentido por los constantes subejercicios de las dependencias oficiales.
Hay tanto cinismo de por medio que hasta los encargados de las Secretarias de Estado presumen de “que ahorran” recursos públicos votados y aprobados por el Congreso.
Ellos justifican así su incapacidad administrativa y operativa cuando las necesidades saltan a la vista simplemente observemos la infraestructura y las vías de comunicación.
El meollo es que las continúas afectaciones en la población civil por el cambio climático no encuentran una respuesta de ayuda con celeridad porque los programas, su ejecución ante una emergencia en particular, se pierden en lentitud.
Con finanzas públicas además acotadas siento nervios de pensar en el tamaño del drama social a causa de un nuevo terremoto en la ciudad de México.
Lo que quiero señalar es que la forma de administrar y presupuestar del Gobierno Federal debe cambiar atendiendo que cada año de ejercicio fiscal surgen uno o varios desastres civiles por atender a causa de la naturaleza y la conjugación del entorno.
Esta vez es una emergencia nacional por las heladas y la respuesta debe ser inmediata para atender la suspensión del pago de deudas por créditos para los productores del campo; pagar a todos los jornaleros no dejarlos desprotegidos considerando además que muchos de ellos viven del autoconsumo, de lo mismo que han sembrado.
Para evitar la especulación en el mercado doméstico el gobierno debe comprar en el mercado internacional esos 4 millones de toneladas de maíz blanco y contener con ello una malsana escalada en el maíz. Mucho cuidado porque un pueblo con hambre no tiene nada que perder.
Por supuesto, volver a sembrar. Hay que poner verde a Sinaloa y los demás estados afectados, sin embargo, esto no sucederá de la noche a la mañana.
De hecho la tierra primeramente deberá recuperarse de la helada, prepararse de nuevo para la siembra y esperar al otro ciclo o es que acaso creerán que tendremos maíz por generación espontánea. Esto lleva tiempo.
No obstante, los que no pueden aguardar más y lo vuelvo a subrayar son productores, campesinos, jornaleros y consumidores. El Gobierno Federal junto con rojos, verdes, amarillos, azules y de todos los colores partidistas tiene que ejecutar acciones concretas para no dejar a nadie desprotegido.
P.D. Encuéntrenme en Facebook. Les invito a que opinen del tema en mi blog http//claudialunapalencia.blogspot.com.