Maremágnum/Mario Vargas Suárez *La legalidad ¿de lo ilegal?

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La generalidad de los ciudadanos muchas veces, lo confieso, no alcanzamos a entender algunas políticas públicas que determinan los gobiernos, -federal, estatal o municipal- cuando hablamos de los inmigrantes, entendiendo a éstos como las personas originarias de otros países y que llegan al nuestro sin permiso de las autoridades mexicanas.
El problema de esa gente –centro y sudamericanos- es que pretenden llegara a los Estados Unidos para trabajar y ganar en dólares y obligatoriamente tienen que pasar por estas tierras mexicanas.
Lamentablemente México como nación, no ha tenido la capacidad suficiente para detener el flujo de migrantes que ingresan no solo de centro y Sudamérica sino de otros continentes porque “no tenemos vigilancia” suficiente en la frontera sur.
TELEVISA a transmitido no menos de 7 reportajes sobre este fenómeno, pero siempre apoyando y hasta fomentando la idea del cruce, amén de difundir el desamparo en que llegan y cruzan el territorio nacional en su aventura.
Los inmigrantes hablan de robos que se refieren a miles de dólares y cualquiera que tenga las cantidades que afirman traer, seguro que no es un “pobre diablo” porque las cantidades van de los dos hasta los siete mil dólares, es decir estamos hablando de mas de 50 mil pesos, mexicanitos de ésos de 12 por dólar y claro que no son cantidades miserables.
O los migrantes están mintiendo o son buenas inversiones.
Desde luego que no estoy de acuerdo ni siquiera en la forma en que se transportan, menos en los robos, asesinatos, humillaciones y hasta hambres que dicen vivir con tal de llegar a gringolandia.
Deduzco saben pagarán un soborno a quienes traten de pasarlos. También están enterados que son ilegales en México, aunque estén solo de paso, no tienen permiso de las autoridades mexicanas y aún así, se aventuran hombres, mujeres y hasta menores de edad a pasar sin ser molestados por las policías locales y hasta soldados.
Los gringos en su momento los “dejan pasar” o los regresan. Sabemos que algunos mueren y de ellos no hay estadísticas. Tampoco hay números de aquellos extranjeros que definitiva o temporalmente se quedan en alguna entidad mexicana como Tamaulipas.
Las estadísticas de la Secretaria de educación hablan de números de la población escolar hasta flotante, porque los adultos junto con sus hijos hacen el intento varias veces de pasar e igual número de ocasiones son regresados, hasta que por fin, SE QUEDAN EN TAMAULIPAS.
Estos migrantes –ilegales- al cabo del tiempo encuentran no solo trabajos menores, sino incluso escuelas para sus hijos y de plano, se quedan definitivamente en alguna ciudad de Tamaulipas.
Javier es un señor ahora de 29 años de edad, casado, habitante de la colonia Azteca y de oficio soldador de mofles automotrices, tiene radicando en Cd victoria desde los 14 años de edad, porque llegó de su natal Honduras. Está casado con una guatemalteca que llegó exactamente igual que él a esta ciudad: cansada de intentar entrar a los Estados Unidos.
El gobierno de Tamaulipas ha diseñado programas de atención al migrante, sobre todo para las ciudades fronterizas, donde los niños en edad escolar son atendidos en las escuelas mexicanas en donde no les exigen documentación ni de identidad ni de escolaridad.
Con buena fe de los americanos y mexicanos han iniciado, varios años atrás, la escuela binacional, porque muchas veces esos pequeños ya iban a la escuela en gringolandia y al sorprenderlos, los regresan junto con sus padres, pero no a su país natal, se quedan en la frontera mexicana.
Esa es la causa por la que las escuelas de la frontera norte del país constantemente está variando la matrícula de infantes, principalmente en la Educación básica.
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