Óptica/Gastón Monge *Gobernador desatento

La segunda visita del gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, a Nuevo Laredo, fue tan desafortunada como la primera, debido a que desairó a la prensa local al ignorarla en su visita a la aduana local ubicada en el puente internacional III.
Allí nos reunimos los comunicadores de la ciudad, esperando que el mandatario se dignara a intercambiar algunas palabras con los reporteros, y si acaso a responder alguna pregunta. Tan siquiera a decirnos (como lo hacía Eugenio Hernández), que esperáramos un poco o que nos atendería en el siguiente evento.
Pero Torre no tuvo la gentileza de decirnos eso, por lo que nos ignoró y se pasó de largo como si no existiéramos, y en cambio, dio todas las facilidades a sus reporteros de comunicación social, los que se desenvolvieron como si estuvieran en su casa.
Esta forma de tratar a la prensa local no es privativa de Egidio, ya que ocurrió con otros gobernadores cuya arrogancia los hizo que doblegaran su orgullo y voltearan hacia nosotros, ya que ellos, los funcionarios de cualquier nivel se deben a los reflectores que la prensa les pone enfrente, y si no fuera por nosotros, sus excesos, sus ambiciones, sus sueños, su frustraciones, sus logros y hasta sus derrotas, no serían conocidas por nadie si no fuera por la prensa.
Por eso pienso que Torre debe analizar un poco el contexto en el que se desenvuelve, y tratar mejor a la prensa.
Pero durante la visita del mandatario, el despliegue de seguridad fue tan impresionante como lo fue en su primera visita a la ciudad, en enero. Decenas de elementos de la policía federal, del ejército, de las policías estatales y, para colmo, casi toda la policía municipal y tránsito estaban al pendiente de que no fuera a tropezar el mandatario.
Dicen que todo exceso causa malestar, y si Egidio insiste en cada visita movilizar todo el aparato de seguridad de los tres niveles, de seguro la sociedad se lo va a reclamar, porque el dinero que se gasta el estado en la movilización de tanto policía, puede dirigirse a obras de beneficio colectivo que tanto necesitan familias de colonias que carecen casi de todo en varios municipios de la entidad.
Y es que tanta seguridad molestó a muchas personas debido a que la ciudad quedó inerme y a merced del hampa, porque la mayoría de los policías municipales se desplegaron para cuidar la seguridad de Egidio en los diferentes eventos en los que participó.
Lo peor fue que las exportaciones fueron afectadas también porque más de mil camiones de carga tuvieron que esperar horas para poder cruzar el puente internacional con rumbo a diferentes destinos de Estados Unidos, y ello afectó también a agencias aduanales, transportistas y más a los clientes.
Pero ¿a qué vino Egidio a Nuevo Laredo? Francamente lo ignoro, porque no vino a inaugurar ninguna obra de relevancia, ni tampoco a anunciar inversiones de magnitud; vino a pasear por la plataforma de exportación e importación, para ver donde será construida el área para derrames peligrosos, en caso de que los haya.
¿Tuvo algún beneficio su visita? Creo que no, al menos para el común de la gente y de los habitantes de la ciudad, porque no se hizo anuncio importante, por lo que pienso que las visitas posteriores deberán ser más productivas y menos aparatosas.
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Y para no variar, la visita que se tenía programada para el jueves, del embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, fue suspendida de último momento sin que mediara explicación alguna, lo que deja una estela de dudas, de comentarios y de especulaciones, que tendrá que venir pronto.
Pero el embajador no solo le quedó mal al alcalde Benjamín Galván Gómez, también al consulado de su país en la ciudad, el que había desplegado ya todo un dispositivo de seguridad tan severo y ríspido, que lo tuvieron que dejar en la presidencia municipal para ver si el diplomático anuncia pronto esa visita.
Espero que no venga porque visitas como es incomodan tanto al ciudadano común, que sus actividades cotidianas se ven trastocadas por tanta seguridad, la que se convierte en inseguridad en las áreas más alejadas, debido a la falta de vigilancia, la que se concentra en torno a este tipo de personajes.
En fin, venga o no el amigo Pascual, nos viene igual.

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De entre toda esta crítica que hago hay algo que deseo destacar por su relevancia y su oportunidad. Se trata de la constitución del Consejo Municipal de Salud en Seguridad Pública, que el alcalde Galván Gómez signó ayer con la comunidad médica y organismos afines a la salud.
Es bueno que este tipo de convenios se lleven a cabo, porque permitirá a la larga que enfermedades que son curables, pero que debido a una mala alimentación y a la falta de atención médica, se convierten en patologías incurables.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Fronteriza México-Estadounidense de Salud (AFMES), han comprobado que las principales causas de mortalidad entre la población, sobre todo la infantil, son provocadas por enfermedades que derivan de una mala nutrición.
Algunas de las enfermedades más comunes en la frontera norte del país, y que actualmente son considerada como principales causas de hospitalización, incapacidad y muerte, son las afecciones originadas durante el período perinatal, la diabetes, las cardiopatías isquémicas, las gastroenteritis, las afecciones respiratorias y el Síndrome de Muerte4 Súbita Infantil (SMSI).
Así, vemos que las enfermedades, al igual que los grupos sociales, se pueden clasificar en estratos o niveles, lo que determina la importancia de una enfermedad y sus efectos sobre ciertos grupos sociales.
Las enfermedades consideradas como menos importantes, como las parasitarias, del aparato digestivo y respiratorio, cobran más víctimas entre los pobres que entre los ricos, y más entre la población infantil, porque dichas enfermedades se asocian con otras enfermedades infecciosas que un organismo debilitado por una mala alimentación, no puede resistir
Es por ello que la importancia de haber constituido un Consejo como el que ya existe, y más aún, que se ponga a trabajar para prevenir las enfermedades que describo, no solo es necesario sino indispensable para tener una población sana, solo falta que las autoridades municipales se interesen en llevarles a los marginados de la ciudad, los satisfactores que tanto necesitan, como son empleo, salud y servicios, para elevar su calidad de vida.
¿Será posible?

Hasta mañana
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