Mujeres tianguistas: Testimonio de lucha

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– Clientela de tianguis se refina

– Ni el peligro las retira del negocio

– El 80% de las tianguistas son mujeres

Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA

Victoria, Tamaulipas.- Como vendedoras y compradoras, las mujeres pisan fuerte en el comercio informal, en donde giros como la venta de ropa y artículos usados cobra vigencia entre la población en general y en las mujeres en particular, ya que además de la crisis económica que sigue afectando el poder adquisitivo, no hay dígitos para precisar el número personas que han tomado la venta de ropa usada, como alternativa de compra ante le imposibilidad de viajar a estados Unidos a realizar sus compras:
“Ahora tenemos más clientela, además de que vienen personas que antes nos hacían el fuchi, de las oficinas de gobierno, de los colegios particulares, se les ve luego luego que tienen dinero, por los carros que tienen, no puedo negar que antes teníamos de este tipo de clientas, pero eran las menos, ahora ya están a la par, muchas de ellas nos preguntan por nuestros domicilios, y se los damos porque entendemos que les da pena andar en los mercados comprando la ropa, que por mucha etiqueta que traiga no deja de ser de paca”.
Ernestina Sánchez Ramos, Vendedora de ropa usada en el tienguis de La Paz, comparte su experiencia:
“Toda la vida me he dedicado a esto, he sacado a mis hijos adelante y no puedo quejarme, aunque hay que decir que si antes me iba yo y otras mujeres que se dedican a lo mismo a Macallen a escoger las pacas o traer ropa seleccionada, desde el año pasado eso ya no es posible, todavía me acuerdo cuando nos íbamos en la madrugada para amanecer allá, pero con el peligro y varias cosas que nos pasaron, preferimos dejar de viajar, ahora compramos las pacas de ropa y de zapatos a los revendedores, gracias a Dios que la demanda de lo que vendemos se ha incrementado, sobre todo en mujeres profesionistas o amas de casa con poder económico, quienes no se fijan en el precio, y hasta con gusto nos pagan por la ropa de marca que les traemos, sin necesidad de que ellas viajen a la frontera”.
Aunque desde hace mucho dejaron de ir a los Estados Unidos para abastecerse de mercancía y ahora la adquieren con revendedores, mujeres como Ernestina dan testimonio de que el comercio de ropa usada se ha convertido en una alternativa de empleo sobre todo para las mujeres:

.La crisis económica y el desempleo ha acrecentado de manera acelerada la presencia de las mujeres en el comercio informal, prueba de ello es el conteo realizado por género que tienen organizaciones de tianguistas de esta capital, en donde se ha puesto de manifiesto que por cada ocho mujeres; dos hombres han encontrado su sobrevivencia en las “pulgas”.

Señala Juana María González integrante del Grupo “Solidaridad”, asociación civil que agrupa en promedio a mil 200 tianguistas ubicados en la avenida de La Paz:

“La presencia de las mujeres son muy marcada, estamos hablando que un 80% de quienes nos dedicamos al comercio informal aquí, son mujeres y el resto hombres; esto se debe a que ellas ven en el negocio, una forma de ganarse la vida y contribuir a la economía de sus familias; teniendo además tiempo de atender a los hijos, al marido, la casa, etc, muchas de ellas incluso que no se dedican de lleno a esta actividad, la han encontrado como refugio ante la crisis económica que todo mundo estamos padeciendo, incluso hay quienes la han tomado como alternativa al perder su trabajo o tener a sus maridos desempleados”.

De lo anterior da cuenta Teresa Torres Benítez, quien a sus 40 años de edad, afirma que dejo la vergüenza en su casa, tomo la ropa que ya no le quedaba a sus hijos, juguetes que le dieron sus hermanas y en el carro de su marido, se convirtió en su propia patrona:

-Mi marido se quedo sin trabajo, con tres hijos en la escuela, con todo y pena me acuerdo que me vine a vender, llegaba desde bien temprano haciendo changuitos para no encontrarme con personas conocidas, pues sentía que era como una humillación andar en esto; pero poco a poco me di cuenta que es un negocio como cualquiera, incluso me jale a mi marido, porque a sus 50 años ya no pudo colocarse y ahora no nos podemos quejar, porque de aquí no solo comemos, sino que no pasamos apuros, ya que vendemos ropa seleccionada, que compramos en Estados Unidos o pacas completas que venden aquí en la ciudad.

Agrega que además este trabajo le han permitido no desatender a sus hijos, ni su casa:

-Yo siempre fui mujer de mi casa, nunca trabaje, hasta que la necesidad nos llego, por eso estoy contenta porque solo vendemos viernes, sábado y domingo y el resto de la semana compramos, lavamos y a veces hasta planchamos la ropa, pero siempre en la casa, ni pensaba que esto iba a suceder, porque aunque al principio da vergüenza, ya después uno se da cuenta, que todas tenemos necesidades.

Para Don José Mata; historias como estas son repetitivas en quienes integran la Asociación Civil de Tianguistas:

“Realmente este negocio es noble, en mi caso me dedico a vender comida -carnitas- pero quienes se dedican al negocio de la ropa, zapatos, juguetes, no la tienen fácil, porque hay que andar pasando aduanas, pagando para que no les quiten lo que traen, además con lo caro que esta el dólar cada vez es más costoso, pero como la mayoría dicen, si no trabajamos en esto; ¿A dónde nos vamos?, desde mi punto de vista es mil veces mejor trabajar que andar pasando necesidades o en el peor de los casos caer en otras cosas por no tener otra forma de sobrevivir; en la asociación civil buscamos mejores condiciones de vida para los compañeros.
Parte de este universo laboral, es Doña María Cortez, a sus 64 años de edad y toda una vida dedicada al comercio informal, comparte que para ella el trabajo le ha dado todo:

-Empecé en esto cuando tenía 25 años y gracias a Dios nunca me ha faltado, cuando la ropa no deja, hago tamales, taquitos por encargo, coronas el Día de Muertos, arreglos el 14 de febrero, todo lo que uno se pueda imaginar, ya que pienso que entre más crisis más trabajo debemos de hacer, de esta forma el pan nunca falta en la mesa.

Desde su experiencia dice que como mujeres, le ven al negocio muchos beneficios:

-Para empezar el horario es flexible, y aunque con lo que uno saca no se hace rico, si es suficiente para sacar adelante a los hijos, ayudar al marido, además que uno como persona ve la vida de otra manera, pues el ser útil y contribuir a la casa da mucha satisfacción y orgullo, yo tengo un hijo que ahora me apoya, el me trae la ropa, y me ayudan a colocarme aquí en el tianguis, con toda una vida en esto ya todas nos conocemos y hasta nos olvidamos de los achaques.

Ramona Martínez, piensa igual, dice que para ella venir al tianguis es como agarrar fuerza:

-A estos años el trabajo dignifica, se alejan hasta las tristezas, sobre todo porque nos ayuda a no depender de nadie, yo ya ni me acuerdo cuantos años llevo en el negocio, pero estaba joven y de aquí a salido para todo, así que ni de qué quejarme.

Por su parte, Irma Patricia Yépez, menciona que como jefa de familia, y madre de un pequeño que es su absoluta responsabilidad en el tianguis a encontrado la solución a su situación:

-Como madre soltera y sin familia que me apoye con mi hijo que esta chiquito, una amiga que vende también me invito y la verdad que aquí me saco lo que en ninguna maquiladora me pagarían, como vendo ropa buena ya tengo mis clientes que me buscan, y sobre todo solo trabajo sábado y domingo por lo que toda la semana tengo para estar con mi niño, lo único que ahorita estamos resintiendo es que viene mucha gente de la frontera a vender, llegan bien temprano y traen puras cosas buenas, así que es una competencia que nos reduce mucho la venta a quienes somos de aquí, aunque claro que también pienso que la mayoría son mujeres, y a lo mejor que yo, no tienen otra forma de salir adelante.