Maremágnum/Mario Vargas Suárez *El INPI

Estas siglas se identificaron por muchos sexenios como el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) y fue una organización fundada por el Presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) cuya primera profesión fue la de profesor y después la de abogado.
La esposa de Don Adolfo, Eva Sámano de López Mateos, fue también profesora y aún siendo la Primera Dama del País, trabajó en la escuela primaria que lleva su nombre en las inmediaciones de la Residencia Oficial de los Pinos.
Por Ley el INPI era presidido por la Primera Dama del País -es el antecedente del actual DIF- que entre otras cosas, industrializó los desayunos escolares para las escuelas matutinas y para las vespertinas, meriendas; cuyo contenido era determinado por especialistas en la materia.
Los desayunos-meriendas contenían un cuarto de leche o chocolate en empaques tetra pack; una fruta de temporada; una galleta o pan dulce; una palanqueta de cacahuate; y un sándwich o lonche con su respectivo jamón, queso, crema o mayonesa, etc. Su costo era de 20 centavos y se empacaba en bolsa transparente de polietileno.
El logotipo del INPI era la caricatura de un sándwich con carita, pies y manos, algunas entidades adoptaron el logotipo y le adicionaran algún vestuario típico incluyendo sombrero regional.
Debo decir que la letra “N” cambiaba según la entidad, así el IMPI podría corresponder al Instituto de Morelos, IYUPI, a Yucatán, ITPI a Tlaxcala o Tamaulipas, IVPI a Veracruz; ISPI a Sonora y Sinaloa, etc.
Le recuerdo que en la década todavía de los años sesenta, Baja California Sur y Quinta Roo eran territorios federales, no eran entidades federativas, por lo que el INPI tenía jurisdicción en ellos, al igual que en el DF.
El INPI vendía en las escuelas los desayunos o meriendas a los niños de escasos recursos y los maestros tenían por tarea recoger el dinero de la semana completa (Un peso) y enviarlo a un comisionado para hacer los depósitos bancarios y ello garantizaba la entrega siempre oportuna y sin alimentos echados a perder.
El problema de los desayunos-meriendas escolares es que los menús cansaron, fastidiaron a los escolares que prefirieron comprar mucho más caro comida “chatarra” con mayor contenido calórico y anti-vitamínico, sobre todo a los vendedores que nunca faltan a las afueras de las escuelas.
Y ya en este segundo milenio, llama mi atención las declaraciones del líder de la Unión de Puestos Fijos y Semifijos de Victoria, Juan Suárez Godoy dice que está “…en negociaciones con las autoridades municipales para alejarse de las escuelas…”.
Nunca se aclara a que distancia, ni a partir de cuando, que deben y no vender para no saturar al infante de “comida chatarra”… nada, solo han “empezado a negociar”. No me niego a la negociación y estoy de acuerdo en ella, pero cuando las partes tienen que negociar… algo que ofrecer y sería interesante empezar dilucidando ¿que tienen para negociar los ambulantes?, ¿la fuerza mayoritaria o la amenaza de no dedicarse a delinquir?
Precisamente en este tenor leo en un periódico en línea “…soy maestro de Ocampo y digo que bueno que el gobierno del estado agilice el programa de desayunos escolares y las despensas del DIF estatal porque ya van a ser tres meses y no hay nada…”
Es decir, ¿Los desayunos escolares en Tamaulipas son por sexenios o trienios, según corresponda?
Los desayunos escolares se idearon para ayudar a la buena alimentación de los infantes, esa fue la idea inicial de los profesores Adolfo López Mateos y su esposa Eva Sámano cuando les correspondió dirigir los destinos del México de entonces.