Sin duda alguna, cuando uno no gasta el recurso en lo que debe, es prácticamente como tirar el dinero: los recursos que se emplean en cosas que no tienen beneficio son inútiles, y en ese sentido, estamos trabajando de más, porque cada peso que existe en la faz de la Tierra cuesta trabajo a alguien obtenerlo, aunque sean otros los que lo disfruten en diversos casos.
Los datos son escalofriantes y pareciera que emanan de una película de terror: dice la Organización Mundial de la Salu7d que los males crónicos afectan directamente al 66 por ciento de la población; hay que dimensionar el dato y pensar que de cada 100 personas, 66 tienen problemas de esta naturaleza, y entre los mismos se encuentran la diabetes mellitus, padecimientos del corazón, cáncer y aspectos respiratorios, que afectan a dos terceras partes del mundo según explica Ala Alwan, director general asistente para Enfermedades Crónicas no Transmisibles de la OMS.
Sin embargo, para Socorro Gross-Galiano, subdirectora de la OPS, este tipo de problemas no solamente impactan a la salud sino al progreso de la región, que ha tenido en combate de enfermedades; el desarrollo económico se detiene porque mucho dinero se gasta en curar a gente que no fue capaz de prevenir los males originados por la obesidad, así como el sedentarismo y otros factores que nos llevan a envejecer muy pronto. Los hábitos que tenemos en América no son precisamente buenos: comer chatarra en general, consumo excesivo de grasas y azúcar y la falta de actividad física nos están matando poco a poco y nos hacen ser un continente viejo.
Aterra saber que en México, la diabetes mellitus y padecimientos cardiovasculares ocupan los dos primeros lugares de mortalidad, siendo que el 90 por ciento de los casos se atribuye directamente a la obesidad.
Funcionarios de la OPS aseguran que no es culpa de los ministros de salud el problema que vivimos sino de todos, porque finalmente, las políticas que sugieren un estado de vida saludable están ahí, pero si no les hacemos caso, difícilmente se podrá conjurar este grave peligro.
Dicen algunos que los problemas no son únicamente de salud sino que tienen implicaciones económicas y políticas. Hemos criticado el hecho de que a nivel nacional la Secretaría de Salud gasta muchos millones en atención para quienes padecemos estas enfermedades, pero, como dijimos antes, es prácticamente dinero tirado a la calle, porque no se está impactando en los niveles de bienestar.
Somos de la idea –personal, aclaramos- que deben existir “candados” para que haya apoyo a quien requiere apoyo en materia de salud: si la gente, por ejemplo, sabe de los enormes daños que ocasiona el tabaco, no debiera la SS prohibir su consumo en restaurantes y demás, sino retirar el apoyo a quien, a sabiendas de que es perjudicial para la salud sigue haciéndolo.
¡Vaya!, ¿Cómo dar apoyo a quien se autodestruye?
No es comprensible que se gaste una millonada en hipoglucemiantes y otros fármacos para la diabetes, cuando los que hemos sido diagnosticados no entendemos lo que es cuidar la salud.
Eso sí, estamos bien prestos a criticar a Salud: IMSS, ISSSTE o cualquier instancia, porque no nos dan la cura o atención oportuna, pero… ¿y nuestra parte? ¿Por qué no hacemos lo que debemos?
¿Cómo exigir medicina y atención si no aprovechamos la oportunidad? Habría que multiplicar los apoyos para quien hace por su salud: quien busca el control de su diabetes y procura una vida saludable, pero en contraparte, a quien sigue llevando hábitos inadecuados, no debiera dársele nada, porque sabemos de antemano que es un dinero que se tira a la basura.
Hay quien piensa que todos tenemos derecho a la salud, e inclusive es una garantía constitucional, pero no habla la Constitución mexicana de qué hacer cuando quien solicita el apoyo no lo emplea adecuadamente.
Es grave, muy grave, hacer caso omiso a las recomendaciones sanitarias para evitar las complicaciones y fallecimientos por diabetes, y si no hay un “hasta aquí”, no habrá dinero que alcance en el mundo entero.
Si el columnista estuviera con el secretario de salud Norberto Treviño García-Manzo, propondría al funcionario redactar una iniciativa de ley en la que se duplique el apoyo a personas con diabetes: que se nos dote de insulina de todo tipo, porque no toda está en el cuadro básico, así como también, que nos den jeringas y tiras reactivas, pensando en que nos otorguen un glucómetro y demás.
Contra lo anterior, pediríamos que en la misma ley se establezca que si la persona no busca su control, si no hace ejercicio, si no tiene un estilo de vida saludable, se le retire todo tipo de apoyo y se le pida firmar una carta donde exime de toda culpa al gobierno y al sector salud por su fallecimiento; no puede darse apoyo a quien no lo valora y lo emplea bien.
Seguir manteniendo gente que no entiende del control y la necesidad de cuidar la salud es algo así como dar a los hijos el dinero del mundo y descubrir que lo gastan en aspectos que les dañan como pueden ser drogas, armas, e inclusive, demasiadas hamburguesas, que en ocasiones, matan más que cualquier bala. La mala alimentación lleva a la obesidad, ésta, a la diabetes y, finalmente, la enfermedad nos lleva a la muerte.
Hay que exigir apoyo, ayuda, pero hay que merecerlo y cuidarlo, porque entonces no vale lo que se hace si no ponemos nuestra parte.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!