TODO parece indicar que los nuevos vientos en el PRI estatal no han sido los más benéficos, al menos en lo que se refiere al relevo de los comités municipales.
Tampoco en el fortalecimiento de la unidad e imagen triunfalista, ante la escasa proyección en ese menester del presidente del Comité Directivo Estatal, LUCINO CERVANTES DURAN.
La inconformidad que ocasionó en un sector importante de la base priísta la designación de GUADALUPE REYES PEREZ como sustituto de MARIO TAPIA FERNANDEZ es un claro ejemplo de lo primero.
En cambio, la prácticamente nula efusividad del líder estatal en nada contribuye a tejer una relación estrecha entre los nuevos dirigentes locales y los representantes de los sectores de ese instituto político.
Cierto es que CERVANTES DURAN conoce al dedillo los estatutos tricolores y la normatividad en materia electoral, conocimientos que lo han ubicado como un Secretario Técnico nato en el Revolucionario Institucional.
También, que la lealtad a su partido está fuera de toda duda, por lo que es considerado un priísta de viejo cuño y, además, de los llamados “de hueso colorado”.
Sin embargo, la oratoria no forma parte de sus atributos como tampoco el manejo de efusividad y elocuencia a la hora de dirigirse a sus representados.
Su mirada fría, calculadora, incluso, con cierto aire de desconfianza y un rostro que no muestra emociones son elementos que están cobrando su factura al sustituto de RICARDO GAMUNDI ROSAS.
Sin ánimo de caer en odiosas comparaciones, LUCINO CERVANTES vendría a ser la contraparte de GAMUNDI ROSAS en cuanto a su manera de expresarse y conducirse en ese cargo partidista.
Las chiflazones, tonos burlescos, actitudes antipáticas, irrespetuosidad y altanería desaparecieron de la sede del Comité Estatal del PRI para dar paso a una actitud diametralmente opuesta.
Lo que nos lleva a recordar que ningún tipo de exceso es un buen ingrediente a la hora de sazonar la armonía.
En el nuevo liderazgo tricolor necesariamente habrá de corregirse el rumbo a un punto intermedio, que permita la comunicación del dirigente y representados en un marco de respeto y confianza recíproca.
De lo que no queda ninguna duda es que las viejas prácticas de elección interna continúan en el partido oficial. Ni la “gamundiña” ni el rostro inexpresivo han logrado cohesionar a la base priísta durante la etapa de relevos de los comités municipales.
En Matamoros, por ejemplo, la imposición del operador político y líder de telefonistas provocó, de entrada, la renuncia de PEDRO LUIS CORONADO a la delegación local de la Fundación Colosio.
El notario de profesión adoptó tal postura como una manera de protestar por el método de selección y no necesariamente por el elegido.
Su decisión generó a su vez una serie de opiniones encontradas y, por supuesto, no faltaron las críticas recordándole que su cargo partidista obedeció a una designación no precisamente producto de la democracia.
Como se recordará, el abogado CORONADO, el dirigente sindical burócrata ROBERTO LOPEZ CASTRO y GUADALUPE REYES pretendían y se consideraban con derecho partidista para representar a los priístas matamorenses.
El alto mando tricolor se decidió, en última instancia, por REYES PEREZ, decisión que acató disciplinadamente el ex primer regidor, aunque no así el ahora exrepresentante local de la Fundación Colosio.
Justo ahí es donde se palpa la nueva perspectiva estatal del Partido Revolucionario Institucional.
El hecho de que LUCINO CERVANTES DURAN sea diestro en materia eleccionaria y conozca al cien por ciento los estatutos de su partido son realidades que no necesariamente lo convierten en la mejor opción para ejercer ese liderazgo.
Caso similar envuelve a GUADALUPE REYES, cuyo activo político se circunscribe a la operatividad política en los procesos electorales, actividad en la que también es un ducho. Sin embargo, tal ventaja no lo convierte en la mejor carta para presidir el comité municipal tricolor.
Un rostro y actitud que no reflejan confianza a sus correligionarios, elecciones amañadas en comités de colonos, tráfico de influencias para favorecer nominalmente a familiares y telefonistas sindicalizados son, entre otras, cargas negativas que arrastra el relevo de MARIO TAPIA FERNANDEZ.
En consecuencia, si CERVANTES DURAN es un experto en materia electoral y estatutaria partidista que lo ubica como un excelente Secretario Técnico, lo lógico sería que continuara en esa importante misión.
Lo mismo con REYES PEREZ. Si su fuerte es la operatividad política y es factor decisivo en los resultados favorables para los candidatos tricolores, preferible es que se le mantenga en esa importante área y no en otra que requiere de una alta dosis de liderazgo.
Es decir, como dice el dicho y dice bien: zapatero, a tus zapatos.
¿O no?
Y hasta la próxima.
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