Hace casi cuatro meses “clausuramos” como mexicanos, los festejos del Bicentenario del inicio de la Independencia –lograda oficialmente el 27 de septiembre de 1821 – y el Centenario del inicio de la Revolución –esta guerra interna nacional oficialmente no tiene fecha de conclusión, porque afirman los que dicen saber que México sigue re-evolucionado-.
A estas alturas (2011) son pocos los mexicanos que participaron en esta lucha idealista de 1910, cuando Francisco I. Madero lanza su “Plan de San Luis” y convoca al pueblo a levantarse en armas el 20 de noviembre. Claro que para entonces él mismo ya andaba en los Estados Unidos y no de shopping.
Los especialistas en historia y las ciencias relacionadas aseguran que el coahuilense Pancho Madero buscaba la Presidencia de la República por lo que el tema de la NO REELECCIÓN fue uno de los pilares del movimiento armado mexicano y desde luego que con el SUFRAGIO EFECTIVO el cuadro electoral tomó vigencia.
No niego que las exigencias campesinas y obreras también fueron relevantes y que incluso llegaron a superar –por lo apremiante del momento- banderas superiores al voto y a la muerte de la reelección.
No es posible olvidar que los gobiernos PRIÍSTAS determinaron que todos los documentos oficiales inscribieran la leyenda “Sufragio Efectivo No Reelección”. Y no fue moda sexenal, más bien fue una imposición que marcaron los tres niveles gobiernos del tricolor durante todos sus gobiernos, por lo menos de Lázaro Cárdenas (1934-1940) en adelante.
La lucha armada con su ideología fue y ha sido manejada a través de la escuela para muchas generaciones de mexicanos por el respeto al voto (sufragio efectivo) y la no reelección de los hombres en el poder.
José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (Oaxaca 1830-París1915) impuso su poder presidencial con la reelección y contra ella los mexicanos ofrendaron su vida para evitar la oportunidad de que un solo sujeto convirtiera en objeto de placer personal al gobierno.
Lo extraordinario es que los legisladores de esta “camada”, de todos los partidos políticos permitieron que el ideal principal que sirvió de bandera más alta en la Revolución Mexicana, ahora, gracias a una iniciativa de ley, la reelección en México renace.
Un ejemplo el 23 de febrero de este año, la Asamblea Legislativa del DF aprobó la modificación a la Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia Local para que su presidente, pueda reelegirse por cuatro años más.
Un aóptica diferente, pero no equivocada es la que nos entrega la periodista Rosalba Flores Vargas cuando afirma que para el Director de la Escuela de graduados del ITESM, Luis Miguel Pérez Juárez, “…es que tenemos una constante reelección de funcionarios cuando pasan de uno a otro cargo… de Presidente Municipal a diputados, a senadores, a gobernadores, a Secretarios de estado y nuevamente a diputados, etc.
La propuesta del Presidente Calderón es de una “Reelección Consecutiva” ¿Y la ciudadanía y su ideología que les machacaron durante casi 80 años?
El miércoles 27 de abril los medios publicaron la aprobación legislativa para que los Diputados y Senadores caminen por el rumbo de la reelección y volvemos a la época de Don Porfirio cuando las muertes a partir de 1910, ahora resultan inútiles.
Seguro que los simpatizantes del mundo de la reelección deberán argumentar que los tiempos son diferentes, pero la realidad es que el hecho existe, independientemente de las circunstancialidades, diría el politólogo de la UNAM, J. Rubén Merchant.
Finalmente la Reforma va tomando forma y lo que se ve hasta ahora es que los cambios en México y en Tamaulipas van a llegar, aunque la seguridad pida a gritos la intervención de quien corresponda.
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