Cuando hablamos de diabetes, un término que “aprendimos” hace casi dos décadas, entendimos lo que significaba en la vida no solamente de las personas sino de la familia, de la sociedad y de las autoridades. Lo visualizamos como un problema común, conjunto, en el que todos tenemos una responsabilidad que cumplir.
Hemos dicho una y mil veces que no es culpa de las autoridades el hecho de que sea la primera causa de muerte, como lo hace ver el doctor Moisés Saldívar Aguilar, jefe de la Jurisdicción Sanitaria número uno en Tamaulipas, y que su declaración nada tiene de distinto con otras más en la entidad… y en el país, aventurándonos a afirmar que es en el mundo entero donde se ha clasificado a ésta como un enemigo mortal.
Pero insistimos en el hecho de que por más que haga la autoridad por controlar este padecimiento crónico degenerativo, si los que lo padecemos o vivimos con ella no hacemos algo, de nada servirán los muchos millones de dólares que cada año se destinan a esta lucha a través de autoridades sanitarias, organizaciones como la Federación Mexicana de Diabetes, la International Diabetes Federation y “Vive con Diabetes”, en ciudad Victoria.
El dinero no alcanzará a cubrir la indiferencia con que la manejamos, y es que, como no duele, como el organismo se llega a “acostumbrar”, no le tomamos la seriedad que debemos. Esa es una triste pero firme realidad de la enfermedad.
El doctor Saldívar enfatiza que el sobrepeso y la obesidad tienen mucho que ver con esta enfermedad tan devastadora; la segunda causa de muerte son los accidentes de tránsito, y la tercera, enfermedades del corazón. Así está el panorama actual de los fallecimientos en la capital tamaulipeca.
Habla el funcionario de 3 mil 500 pacientes registrados en la SST, aunque faltan los que hay en el IMSS, ISSSTE y otras instancias, así como los que prefieren permanecer en el anonimato, por un equivocado temor a ser rechazados. Hoy por hoy, la diabetes es tema cotidiano y no afecta el desarrollo de la gente en sociedad, aunque hay todavía uno que otro retrógrada que piensa que no somos capaces de hacer lo que debemos.
Es por eso que, cuando la secretaría del ramo maneja sus estrategias, el doctor Norberto Treviño García Manzo considera que las acciones se deben incrementar, aunque se enfrenta, por ende, a una realidad que vivimos en este hermoso país: la falta de recursos en forma suficiente.
Pero lo más importante, sigue siendo el hecho de que los que hemos sido diagnosticados, los familiares, quienes viven con obesidad o sobrepeso tomemos conciencia de lo anterior.
De nada serviría, por ejemplo, que Treviño García Manzo dispusiera de los mejores endocrinólogos para enfrentar esta grave epidemia, si no tomamos las acciones pertinentes. Es algo así como decirle a un alcohólico “no tomes”, y el responda afirmativamente… pero al salir, se meta a una cantina a beber “unas cuantas” en detrimento de su salud.
No es un juego: la diabetes es un grave, muy grave problema de salud en el mundo, y si no actuamos, quién sabe qué sucederá en unos diez o quince años. De por sí, las autoridades sanitarias mundiales consideran que es un tema alarmantemente preocupante, y no hay recurso que alcance. ¡Vaya!, ni en los Estados Unidos, que se jactan de ser un país con un gran desarrollo y muchas cosas más, han podido enfrentar el reto que implica acabar con los tremendos gordos que vemos en cualquier video de la vida social estadounidense, ni han podido acabar o disminuir con el problema tan grave que enfrentamos.
La mayor parte de victorenses se ubica en el grupo de 14 a 45 años de edad, precisamente el rango donde se está disparando el número de casos
Las estrategias de la Secretaría de Salud deben ampliarse, y eso lo tenemos presente, sin embargo, falta el recurso humano para poder enfrentar esta situación que, si bien es cierto que muchos dejamos a un lado, nos ocasionará graves problemas cuando se venga la segunda década del presente siglo: la diabetes acabará matando a la mayoría de las personas.
Es por ello que urge sentarse con grupos sociales, con las llamadas “fuerzas vivas” para considerar estrategias conjuntas; no podemos dejar todo el peso del problema a un gobierno estatal, menos a un gobierno federal que se ha caracterizado por su afición a recoger estadísticas, sin importar si son reales o no. Hoy necesitamos acelerar todos los esfuerzos, para salir avante.
Y en ese rubro, tenemos que pensar en actividades al aire libre que nos permitan disminuir el diámetro de nuestras barrigas, en métodos para que aprendamos a comer mejor, balancear los alimentos y todo eso que nos lleve a mejorar la calidad de vida que tenemos hoy en día, y que seguramente tendrá un importante impacto en las estadísticas de salud en Tamaulipas.
Hay quien pretexta el intenso calor que vivimos para no hacer ejercicio y de esa manera, aguantarse en casita; cierto, el intenso calor nos afecta de manera muy importante, pero si no actuamos a tiempo, lamentaremos lo que viene.
Es importante que todos hagamos un esfuerzo por mantener la salud en los tenores que se deben, es urgente actuar, y todos lo sabemos. Ayudemos a quien nos proporciona políticas de salud, porque, finalmente, ganaremos la totalidad de habitantes de la entidad… y el mundo.
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