Maremágnum/Mario Vargasuárez *La ¿nueva? sociedad

Mis plenas felicitaciones a la Mtra Sonia Maricela Sánchez Moreno, quien recibió el nombramiento de Rectora de la UPV, viene de la Universidad Politécnica de Altamira. Coincido con Arnoldo García cuando apunta en su columna que ojalá la experiencia de María de los Ángeles Vilches no se le desaproveche.
Entrando en materia, es innegable que para lograr una aceptable economía familiar es necesaria la productividad económica de la pareja. Papá y mamá ahora deben salir de casa para trabajar y lograr un ingreso más.
No debato las responsabilidades hogareñas porque sería entrar a temas que exigirían mayor espacio, pero lo que es cierto es que nos educaron y estamos educando a unos hijos para una nueva sociedad o por lo menos para una sociedad diferente, donde el estado –como representante del poder- juega un papel muy determinante y para el cual no está preparado.
Por principio de cuentas papá y mamá salen de casa a trabajar, a ganar dinero, por lo que vale preguntar ¿Qué pasa con los hijos? Aquí precisamente está un primer problema, porque los niños están abandonados de la vigilancia directa de los padres.
Los niños cuyos padres trabajan generalmente por la mañana van a la guardería infantil o la escuela, pero hay una parte del día que están solos o acompañados de los tíos, abuelos o la señora que “ayuda en casa”, es decir, fuera de la vigilancia paternal.
Los padres cansados del trabajo, generalmente no ponen mucha atención a las cosas de los hijos y subrayo, generalmente, porque hay padres que a pasar del cansancio labora revisan tareas y piden informes sobre lo que hicieron sus hijos.
La contraparte es que hay padres o madres de familia que no trabajan y dejan “libre” a sus hijos, lo que en muchos casos les lleva a incorporarse a pandillas y más tarde a la delincuencia organizada.
En este sentido hay reportes de maestros de la primaria que aseguran hay alumnos hasta de 3° grado que portan radioteléfonos y la pregunta lógica es ¿Qué hacen los papás? Los docentes confiesan su temor.
Uno de los casos de este tipo de problemas se refiere al vecino Monterrey, cuando una directora de secundaria decide mandar un citatorio a los padres de un alumno cuya conducta es negativa por todos los ángulos.
El reportero de la TV nunca dice es un citatorio, más bien da a entender que es un “oficio de expulsión” y lo primero que hace la madre del escolar es mandarlo a los medios, para exhibir la “incompetencia de la escuela” y es ella la que aclara lo del citatorio escolar.
La madre admite que la directora le recomendó se llevara a su hijo porque aparte de tener reprobadas todas las materias, la mayoría de los maestros se quejan de su mala conducta y comenta la madre “…entonces para qué les pagan a los maestros si no es para educar a nuestros hijos… son los maestros los que no están cumpliendo con su deber y eso no esta bien…”
Alguna vez leí la reflexión sobre “El México que le estamos dejando a nuestros hijos”, pero resultó mejor la contra respuesta “¿Qué hijos le estamos dejando a México?
Y conste que no debemos olvidar: México somos todos, usted, ellos, nosotros…
Lamentablemente la idea que plantea esta madre de familia es la que está permeando en muchas familias: ¿”Qué hace el gobierno con sus maestros que no están educando a nuestros hijos”?
Los y las mexicanas nos creíamos aquella epístola del matrimonio, según Melchor Ocampo y el sermón religioso sobre que las características del hombre como proveedor para la manutención de la familia y ambos dan por hecho que el estado mexicano es el responsable de la educación de sus vástagos. Por eso “la escuela es quien educa a los niños”
La responsabilidad primera de la pareja que tiene hijos son precisamente los hijos.
Comentarios: [email protected]