Cierto es que algunos distinguidos miembros del Partido Revolucionario Institucional se quejarán del título de la presente colaboración, porque asumen que la lucha por la presidencia de México inició hace cuatro años cuando Calderón llegó a Los Pinos y echó a perder las políticas sociales.
Los del tricolor, con seis años ya de padecer ser oposición, se propusieron hacer cuanto fuera posible para ganar la presidencial, sin embargo, llegó Felipe Calderón, aunque ya a estas alturas únicamente faltan menos de dos años para que concluya la presente administración, donde se dio cabida al desarrollo de actividades delictivas amparadas por grupos muy bien organizados, y con el contubernio de elementos de todo tipo de autoridades.
El PRI comenzó a hacer una campaña en el país, a través de sus comités directivos estatales y los comités municipales; puso a andar la maquinaria institucional para convencer a la mayoría, en 2012, que la opción idónea para la presidencia de la República es el tricolor.
Le hay apoyado indirectamente los innumerables conflictos que ha vivido el Partido de la Revolución Democrática, desde las ligas de Bejarano hasta los “Chuchos” y otras tribus que afectaron su desarrollo.
Acción Nacional no se quiso quedar atrás y dio posesión a un individuo deshonesto que ahora está en manos de la justicia –o al menos, una denuncia- por tráfico de influencias, de dinero y otros más que se le pueden juntar al todavía dirigente estatal.
Los otros partidos, todos sabemos que son comparsas, títeres de los tres grandes institutos políticos.
El PRI llevó a cabo su proceso de renovación de cuadros para reafirmar sus estructuras y propiciar entre sus militantes un convencimiento total, pero además, la idea de que cada uno de éstos se convierta en promotor del voto de quien será el candidato a la presidencia por el tricolor y que, aparentemente, será el gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto.
Muchas cosas suceden en los estados, pero nadie podrá negar que en Tamaulipas llegó un priísta de toda la vida. Conocedor del sistema político mexicano y veterano en las batallas electorales y partidistas, quien ha conformado un buen equipo de trabajo, a juzgar por los resultados parciales que se llegan a acumular en su oficina.
Y el paso siguiente fue la conformación de los 43 comités municipales, a manera de que se tenga lista la estructura humana capaz de contender en las elecciones presidenciales de 2012. Tienen muchas cosas a favor, aunque, claro está, también hay aspectos por mejorar que no son tan positivos y que deben atenderse a la brevedad posible. El PRI se prepara, y este domingo el dirigente nacional Humberto Moreira tomó la protesta a los 43 presidentes de los comités municipales.
El evento estuvo presidido por el presidente nacional del PRI y fue anfitrión el gobernador Egidio Torre Cantú. La cúpula partidista se dio cita, y estuvieron los más conocidos militantes. El asunto es que todos llegaron para manifestar el apoyo al presidente Cervantes Durán, a su dirigente nacional y a quien moralmente es el líder partidista: el gobernador.
Hay que ver qué es lo que viene, porque Lucino Cervantes tiene una idea bastante clara de lo que desea: ganar todos los distritos, alcaldías, diputaciones y lo que se le ponga enfrente.
El hombre sabe mucho de estos menesteres, lo que preocupa a la muy pequeña y devaluada oposición que hay en la entidad.
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