Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Libertad de Expresión

Sumamente criticado por muchos periodistas a través del tiempo, el 7 de junio se reserva dentro del calendario cívico para festejar pomposamente el día de la “Libertad de Expresión”, fecha que nace cuando el general García Valseca decide entregar su dignidad y decoro al gobierno federal. Se hace una tradición de una fecha que cientos de periodistas en activo no consideran propia, dado que aseguran que para ellos, el 4 de enero es el día del periodista. Somos una profesión que tiene dos festejos, aunque uno no sea el mejor de todos.
Y la libertad de expresión es, recordemos, un derecho constitucional que tenemos los más de 110 millones de mexicanos por el solo hecho de ser originarios de esta maravillosa –y castigada- nación. Todos tenemos derecho a expresarnos con los límites conocidos: no meternos de más con la idea o cosas de los demás y también, respetar las ideas de todos, porque el derecho constitucional no es único de nosotros o de usted: es de todos los que gozamos de ser mexicanos en todos sentidos, y nadie puede arrebatarnos este privilegio de decir las cosas que deseamos, aunque haya represión y otras medidas que nos callan. Es nuestro derecho, y debemos defenderlo.
Los periodistas sentimos que el día se refiere a nuestra actividad, aunque también pensamos que hay que defender el derecho de los demás.
Y finalmente, el festejo se lleva a cabo en Los Pinos u otro lugar que el presidente elige cada año, y el mensaje es casi el mismo, salvo contadas excepciones, porque hay que darle el toque del año en curso, el tema actual y listo, pero la esencia es la misma: que hable quien quiera y tenga que hablar con libertad.
En Tamaulipas, la presencia de integrantes de esta actividad tan apasionante, periodistas, columnistas, fotógrafos y camarógrafos básicamente procuramos asistir al Palacio de Gobierno en busca de información. Los gobiernos son distintos todos y a veces hay que ajustarse a un sistema, de aquí para allá y viceversa. En ocasiones cuesta trabajo, pero de que se llega, no existe la menor duda.
Y este lunes se adelantó el acto previsto para el martes 7 junio y que correspondía a la inauguración de la sala de prensa que se ubica en la parte sur del palacio de gobierno. La gestión de autoridades de comunicación social, del propio gobernador Egidio Torre Cantú y algunos de nuestros colegas tuvieron el resultado por muchos deseado: el mandatario tamaulipeco inauguró la sala de prensa de que hablamos, y convivió con gente del gremio.
Hemos de decir que al evento acudió un Egidio lleno de tranquilidad y buen humor que tuvo tiempo de convivir con casi todos los que llegamos al evento, donde se nos fue ofrecido un desayuno que se llevó a cabo de manera informal pero más cordial que cualquier cosa.
Acá no cupo el hecho de ver al mandatario de lejos, acompañado de 6 o 10 periodistas elegidos para compartir la mesa. El gobernador Egidio tuvo el saludo para todos, palabras para todos, y una actitud, un gesto o algo, para cada uno de los que llegamos al acto.
Hemos de hacer constar las atenciones recibidas por los elementos que conforman la coordinación de Comunicación Social en todos sus niveles, porque no hubo persona alguna que tuviera gestos adustos o palabras de mala gana.
Ver un grupo de trabajadores del gobierno con esas actitudes nos llena de gusto, nos hace volver a valorar la función del servidor público y nos hace olvidar a aquellos –una mínima minoría, dirían algunos- que suben apenas a un escalón y ya están mareados con su cargo, que ni siquiera tienen idea de lo que es avanzar, pero ya se dan lujos de gente que no tiene las mismas posibilidades que ellos. Son funcionarios de segundo y hasta cuarto nivel que se han mareado, que ya compran sus muebles en lugares exclusivos y tienen Suburban, aunque la deban todita y la hayan comprado a 60 meses sin enganche.
Egidio Torre Cantú estuvo de muy buen humor; bromeó diciendo que en esta sala de prensa tendríamos encuentros con él, aunque reconoció que habría uno que otro desencuentro, de los que dijo, espera sean mínimos. Sabe de la importancia de los periodistas en el contexto social de una comunidad, entiende que nuestro trabajo es buscar la noticia buena o mala, y comprende que hay que hacer muchos sacrificios para tal efecto. El gobernador de Tamaulipas estuvo con los periodistas, con los verdaderos periodistas, los que a diario hacen la noticia o la columna. Eso se agradece.
Hubo tiempo para las fotografías, las peticiones especiales, los pequeños acuerdos informales, el abrazo y el chascarrillo. Todo hubo en la mañana de un lunes especial para Tamaulipas, por las muchas cosas que se fraguaron hoy.
Sin lugar a dudas, hemos convivido con el gobernador que queremos tener, con el que tiene un completo contacto con la ciudadanía, que habla y escucha, que bromea y atiende con mucha atingencia, el que saluda y camina entre su gente, la que gobierna y que espera mucho de su gobernador.
La verdad es que ha sido una magnífica mañana en todos sentidos. En este sentido, hemos de agradecer a quienes con un evento de esta naturaleza nos permiten acercarnos a nuestro gobernador, y verlo como lo que es: un ser humano.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!