Óptica/Gastón Monge *Libertad de expresión ¿Verdad o fantasía?

Una vez más la libertad de expresión nos llamó ayer a los comunicadores de esta ciudad para tomarla entre nuestras manos, acariciarla y ponerla a la vista de todos, pero nadie le hicimos caso, solo algunos se atrevieron a ocultarla bajo el velo de la simulación y la adulación oficial; otros más la miramos desde lejos.
He visto en el correr de mis años en este oficio, cómo poco a poco la libertad de expresión se va transformando conforme la invocamos. He visto cómo la hemos tomado y la soltamos porque se ha vuelto muy pesada, tanto que ya casi nadie se atreve a llevarla consigo, por lo que pudiera hundirse en el fango del olvido.
Muchas veces me he preguntado si en verdad hay que rendirle tributo a la Libertad de Expresión, en tiempos en que la libertad de decir, de saber escuchar, de hablar, de escribir, de comentar, de señalar, de criticar, de opinar, incluso hasta de maldecir, se ha convertido en algo tan prohibido como peligroso.
¿Merece la libertad de expresión que sea festejada? ¿Acaso habrá que rendirle homenaje a una libertad que casi desaparece en nuestras actividades cotidianas? ¿Es necesario que las autoridades tengan que festejarla para que no se nos olvide?
Creo que la libertad de expresión no es algo que se tenga que festejar ni rendirle homenaje. La libertad de expresión la tenemos que poner en práctica día tras día a través de nuestro trabajo y de nuestras actitudes con los demás, y no solo para que no nos olvidemos de que existe, sino para recordarle a quienes se esmeran en hacerla propiedad privada, que es un bien común que la sociedad debe tener.
Por ello me atrevo a decir que la libertad de expresión es actualmente solo una manifestación tenue y fugaz de lo que pudo haber sido y no es. Es una actitud y ya no una actividad, es solo palabra y no acción, es humo en medio de la tormenta, es solo simulación en una sociedad en donde esta libertad se nos coarta tanto desde el poder institucionalizado, como desde el poder salvaje de la delincuencia.
¿Cómo poder expresarnos con libertad en una sociedad en donde la verdad se oculta y la realidad se maquilla?
¿Cómo poder describir lo que ocurre a la sociedad cuando mandos superiores ocultan la verdad para satisfacer sus intereses mezquinos?
¿Cómo puede un periodista mirar de frente a los demás cuando lo que escribe se maquilla y se tergiversa?
¿Cómo escribir y opinar, si lo objetivo desde el poder lo convierten en subjetivo, la verdad en mentira y la realidad en fantasía?
Si bien se menciona que desde el gobierno panista de Vicente Fox Quesada, la libertad de expresión cobró nuevos bríos, debido a la exagerada libertad de ‘pintar’ con letras, palabras y monos el paisaje político nacional, se trató solo de una libertad a medias, ya que fue sectorizada y obligada a meterse en un baúl en donde solo en contadas ocasiones se atreve a salir.
Con esto no digo que no exista la libertad de expresión. Claro que existe, solo que no hemos sabido darle el uso adecuado ni potenciar su verdadera fuerza, ya que la hemos convertido en algo a lo que se debe rendir ritual, en vez de tomarla como un arma para obligar a quienes nos mienten, a que digan la verdad.
La oficialidad ofreció un convivio ayer por la noche a los comunicadores de la ciudad, luego de varias tentativas fallidas, aunque pienso que nadie debe festejarnos ni a los comunicadores ni menos a la libertad de expresión a la que tanto mancillan y niegan.
Unos empresarios también ofrecerán la mañana de hoy otro festejo, para no quedar mal ante una libertad de expresión que por igual, han mancillado y ensuciado tanto, que piensan que al festejarla serán redimidos.
¿En realidad existe la libertad de expresión, o es solo una simple expresión de la libertad?

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Algo que llama la atención por su envergadura, es el anuncio que el presidente de la República, Felipe Calderón hizo la mañana de ayer, al decir que una empresa coreana invertirá en Tamaulipas 300 millones de dólares para la expansión de su planta Posco, ubicada en el puerto de Altamira.
En el evento en que fue anunciada dicha inversión, estuvo el gobernador Egidio Torre Cantú, feliz porque parte del esfuerzo por atraer inversiones a nuestro estado, fructificaron con esta importante inversión que dará trabajo a cientos de personas.
Y como no iba a estarlo si Tamaulipas es lo que más requiere en estos momentos de crisis laboral, y espero que sea el parteaguas de una oleada de inversiones que termine de una vez por todas con la incertidumbre que ha generado tanta inseguridad, la que ahuyentó a decenas de inversionistas.
Con esta inversión Egidio Torre Cantú puede cimentar su liderazgo y lograr por fin, que la sociedad tenga un poco de esperanza, sobre todo el sector de los desempleados y de los autoempleados, y que esos hogares que sobreviven con el salario mínimo, tengan un poco de respiro con un empleo mejor remunerado.
Por cierto, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, cometió otra estupidez ya típica en él, al mencionar de manera pública, que actualmente una familia que subsista con un salario mínimo, puede comprar más cosas que antes, porque según este agorero del positivismo mediático, México goza de una estabilidad económica sin igual, y de una inflación ‘controlada’ y sin precedentes.
Como quisiera que este torpe funcionario acompañara a una de esas humildes amas de casa a un supermercado para que viera como los precios de los productos básicos aumentan cada semana, y como bajo engañosas publicidades, se roba al ciudadano en cada compra.
Se ve que este funcionario, al igual que todos los que hablan cómodamente sentados en una oficina de lujo, no saben lo que es ganarse un salario, ni como las amas de casa hacen malabares para que les rinda al máximo.
Me pregunto si acaso este funcionario de membrete que quiere ser candidato a presidente de la República, sabe lo que se siente ganar un salario mínimo, como para que diga que con él una familia puede tener acceso a una casa, un auto propio, mandar a los hijos a uan escuela privada, y comprar más cosas que antes.
¿En qué planeta vive este señor para que diga tantas estupideces?

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Hasta mañana
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