Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA
Victoria, Tamaulipas.- Partiendo que las crisis sociales generan miedo, ansiedad, depresión y respuestas similares en la población derivadas del impacto inmediato; es un apremio que desde la institución, desde la sociedad civil y desde el propio seno de los hogares se contrarreste el impacto personal y familiar que se padece.
Al mencionar lo anterior el licenciado Cesar Carranza Aveldaño, especialista en psicología y sociología, además de ser catedrático de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, puntualiza que lo peor que se puede hacer es quedarse estáticos ante lo que sucede:
-Pero si partimos de que el miedo y la angustia generan dos tipos de respuesta, siendo una de ellas, precisamente el quedarnos paralizados ante el temor mismo, y el temor nos inmoviliza y no nos da oportunidad justamente de afrontar situaciones sino que permitimos que la misma de la crisis nos invada, nos sujete, no permitiéndonos accionar; pero por otra parte en situaciones límite como las que se están padeciendo propician hacer un recuento de los recursos personales, familiares y del entorno en el que vivimos para determinar cómo actuar.
En base a lo anterior, Carranza Aveldaño, sustenta:
-Es aquí la otra cara, porque el miedo en lugar de paralizarnos nos activa, y más que preocuparnos nos ocupamos, y el miedo se trasforma en una acción que posibilite esa plataforma de lanzamiento para afrontar los retos que implican necesariamente un crecimiento.
Señala que situaciones inéditas como las que se viven en el entorno social tiene otras connotaciones:
-Si vamos a las crisis que tenemos en nuestras vidas, vemos que estas forman parte de la vida misma, de nuestro crecimiento, de nuestra evolución, porque como dicen los especialistas que en nuestras vidas somos un constante transitar, nacer, vivir intensamente y luego abandonar, y el abandono implica necesariamente una crisis y en este contexto hoy día la crisis es un momento circunstancial de nuestra vida que nos da la oportunidad para afrontar la situación con una nueva experiencia.
Para el académico la situación que se vive ha generado ya una serie de reacciones a nivel individual y familiar; pues considera que siendo el entorno doméstico el que más cercano se tiene, en este se reflejan actitudes que deben de ser consideradas:
-La situación es compleja, pero no podemos quedarnos inmóviles, en entorno familiar debe ser el refugio ideal, propiciar más comunicación entre los miembros de la familia, estar en contacto permanente, ahí está la solución.
-El reto está en la comunicación, revisar una y otra vez como se enfrentada una situación externa y cómo manejar los impactos internos.
Concluye enfatizando que con todo y el panorama adverso que se sufre, se debe de tener la conciencia de que como seres humanos y a nivel personal no se tiene la posibilidad de modificar las imposiciones externas:
-No podemos modificar lo que otros hacen, pero si lo que hacemos con nuestra vida, en nuestras casas, con nuestra familia y en esta medida sacaremos fortalezas para salir adelante.