Uno de los acuerdos últimos que el Gobernador Egidio Torre Cantú ha tenido, para aplauso, es haber acordado con las fuerzas federales una sobre vigilancia en Tamaulipas, dejando a un lado a nuestros barrigones policías municipales y hasta de tránsitos.
Con la idea de mayor y mejor servicio en la seguridad capitalina, ahora usted puede observar no solo retenes, sino que en las patrullas van militares que están intentando dar mayor seguridad, mejor certidumbre a la población.
Sin embargo somos los eternos inconformes, porque llega a la bandeja de entrada de mi correo electrónico, una queja de empleada municipal que pide se le mantenga en el anonimato y le cumplo, pero no puedo sustraerme del comentario personal.
Dice la lectora que los militares están causando un verdadero alboroto en la Presidencia Municipal de Victoria porque en las puertas de acceso están exigiendo no solo identificación, sino revisan las bolsas hasta de mano, con las consecuentes molestias.
Lamentablemente la cosa no para ahí, como la revisión personal es muy detallada, los empleados se ven obligados a retardarse en la hora de checada de su entrada oficial, por lo que piden –por este medio- comprensión al C.P. Miguel González Salum, Presidente Municipal de Victoria, intervenga para evitar descuentos a los salarios.
No dudo para nada que las largas filas se hagan, tampoco dudo les cause molestia a todos –empleados o no- los que pretendamos entrar a cualquier edificio público, no solo la Presidencia Municipal de Victoria. Sin embargo creo es muy necesario.
Los empleados en esta problemática incluso piden se extienda más la tolerancia por retardo hasta por 30 minutos, pero con el respeto que me merecen me parece un descaro.
La tolerancia de los retardos en el empleo es para casos excepcionales, de ninguna manera es una canonjía. En algunos reglamentos laborales se contemplan 10 minutos y dicen que a juicio del jefe, podrá disculpar hasta dos de estos retardos a la quincena.
Me parece que si los empleados están enterados de posibles retrasos, los que sean para checar su tarjeta de asistencia laboral, entonces deben salir de sus casas con anticipación.
Por otro lado, la mentalidad del mexicano, y en este caso pudieran estar los empleados que están solicitando la extensión de la “tolerancia” por el retardo, es tan poco inteligente, que muchas veces no se comprometen con la institución porque el salario es muy poco.
Nadie me platica, he visto en mi quehacer informativo, como hay empleados que efectivamente hasta corren por “checar la tarjeta de asistencia”, pero alcanzado este propósito, entonces entra una parsimonia laboral inaudita.
Usted sabe que encontrará a empleados de muchas dependencias que apenas a una hora o menos de su hora oficial de entrada, ya están buscando ir a almorzar, porque tienen hambre. Otros -¿las mismas?- llegaron a su escritorio a maquillarse y hasta a “plancharse el pelo” ¡En la oficina! Antes eran los tubos.
En fin, para finalizar esta columna, le comento que el viernes pasado en las seis escuelas normales oficiales y las casi veinte normales privadas de Tamaulipas presentaron su examen de admisión los aspirantes a ingresar a ser maestros de cualquiera de las licenciaturas en educación, preescolar, primaria, especial, educación física, Telesecundria, o educación Media.
No se sabe cual es el número de aspirantes que se registraron y finalmente cuántos de ellos serán los admitidos en las aulas de las escuelas, Institutos y universidades formadoras de docentes de Tampico-Madero; Victoria, Matamoros, Valle Hermoso, Reynosa y Nuevo Laredo.
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Maremágnum/Mario Vargasuárez *Las exigencias
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