Reynosa pierde a periodistas valiosos

– Tamez, “El Chiricuas” y Lupita Hernández

Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA

Reynosa, Tamaulipas.- Casi al finalizar el mes de junio, se registraron los sensibles decesos de dos periodistas ejemplares: Luis Edgardo Sánchez Zapata (27 de junio) y Guadalupe “Lupita” Hernández Zavala (28 de junio) con lo que se elevó a tres, los compañeros que durante el presente mes fallecieron, apenas el pasado 2 de junio, ocurrió la muerte inesperada de José Benjamín Tamez Chávez.
Luis Edgardo Sánchez Zapata tenía 57 años de edad, y se inició desde muy joven en el ámbito reporteril, laboró durante varios años en el periódico “La Tarde”, en donde estaba a cargo de la sección de humor con su sección “El Coyote Cojo” con su personaje “El Chiricuas” que era un norteño alegre, dicharachero y siempre con una puntada humorística.
Alterno esa su afición por el bueno humor y alegría con su labor como reportero, en donde posteriormente escribió en el diario “El Mañana”, hasta hace unos dos años, en donde emprendió un proyecto periodístico nuevo con la revista “Impacto Fronterizo” de la cual era director.
Era un hombre responsable en su labor y respetuoso de sus compañeros a quienes siempre dio su lugar y nunca tuvo problemas, dedicado a su trabajo, era común verlo por las calles del centro de la ciudad reporteando o trasladándose apuradamente en su carrito negro con la estampa de “Impacto Fronterizo” siempre activo.
“Lupita” Hernández cariñosamente llamada por los compañeros como “La Abejita” era compañera combativa y esforzada a más no poder, el diagnostico hace años de Diabetes y subsecuentes complicaciones cardiacas, no detuvieron su espíritu inquieto y laborioso, hasta donde sus fuerzas físicas lo permitieron no dejo de reportear al lado de su compañera inseparable de trabajo, Rosy García.
Ambas mujeres fundaron su propia revista “Presente” que ellas mismas elaboraban con información y personalmente la distribuían, “Lupita” fue una mujer de carácter fuerte y nunca se quedaba callada cuando atestiguaba alguna injusticia y tenía la libertad de reclamar a cualquier funcionario que era excesivo con los reporteros.
Otra cualidad que tenía al igual que Luis Edgardo Sánchez, era el don de la amistad que junto con Benjamín Tamez enaltecían demasiado y velaban por sus compañeros, Luis Edgardo y Rosy García, ésta última apoyada por “Lupita” en ocasiones diferidas organizaron posadas y convivios con los periodistas.
Hoy que se han marchado- tan solo físicamente- queda el consuelo del recuerdo de su amistad, tenacidad, y sobretodo el esfuerzo que imprimieron en su vida y que heredan como ejemplo para quienes abrazan como vocación la profesión de informar. Descansen en Paz.