PALACIO/Mario A. Díaz Vargas *¿Paso a la anarquía?

SI bien es cierto que el convenio signado entre los gobiernos federal y estatal relativo a la policía única en la vigilancia preventiva forma parte de la estrategia calderonista para enfrentar al crimen organizado, también es cierto que están surgiendo otro tipo de problemas colaterales
En efecto, la militarización de las policías preventivas en Tamaulipas ha generado seguridad y certidumbre entre los ciudadanos que confían en la honorabilidad de las fuerzas castrenses.
Sin embargo, en contraparte, tal medida ha provocado a su vez un marcado decremento en la vigilancia policial en la gran mayoría de las 460 colonias que integran la mancha urbana de este puerto fronterizo.
El temor de los policías militares a sufrir agresiones los obliga a patrullar en convoy o comitivas integradas por tres o más vehículos de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública.
En consecuencia, los patrullajes se reducen a tan sólo cinco grupos de vigilancia, lo que, lógicamente, impide la cobertura total del área urbana y rural de la comunidad.
Lo peor del caso es que el convenio federación-estado no es muy explícito en cuanto a la cadena de mando, por lo que actualmente son dos jefes militares los que tienen bajo su responsabilidad la labor de vigilancia preventiva.
En teoría, el Secretario de Seguridad Pública Municipal es quien lleva la titularidad en esa área en el actual ayuntamiento que preside el ingeniero ALFONSO SANCHEZ GARZA. En la práctica, ese mando policial prácticamente ya no opera luego de que esa responsabilidad recae en quien encabeza a los 160 militares que sustituyeron a los elementos de la policía uniformada.
Incluso, la sede de la policía militar preventiva ya no se encuentra en las instalaciones municipales sino en un hotel ubicado al sur de la ciudad.
La escasa información al respecto, que se agudiza con el hermetismo tradicional del personal dependiente de la Secretaría de la Defensa Nacional, impide que los medios de comunicación mantengan informada a la sociedad.
Mientras la Secretaría de Seguridad Pública Municipal desconoce movilizaciones, operativos y resultados de la labor de patrullaje preventivo, el jefe que viene al frente de los policías militares se rehúsa a brindar cualquier información, remitiendo a los reporteros de la fuente a la Dirección de Comunicación Social de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Pero, independientemente de la falta de información, otro daño colateral del convenio entre los gobiernos federal y estatal es que está generando anarquía por la falta de una efectiva vigilancia de prevención del delito o atención a las llamadas de auxilio por parte de los vecinos.
El Bando de Policía y Buen Gobierno que regula el comportamiento ciudadano no es atendido al pie de la letra por los policías militares, toda vez que concentran su atención en recorridos por las principales avenidas en búsqueda de vehículos y personas sospechosas de estar coludidas con la delincuencia organizada.
La situación comienza a causar desesperación en las colonias de la periferia, principalmente, toda vez que sus llamadas de auxilio al 066 no tienen ninguna respuesta.
Los soldados del Ejército Mexicano habilitados como policías preventivos se niegan a atender llamados de robos, violencia intrafamiliar, riñas y otras actividades antisociales.
Las remisiones a la barandilla policial se han reducido a su mínima expresión, pues los efectivos militares no quieren perder su tiempo trasladando a la cárcel municipal a personas en estado de ebriedad u otros delitos menores contemplados en el reglamento del Bando de Policía y Buen Gobierno.
Es urgente que el alcalde ALFONSO SANCHEZ GARZA y los regidores comisionados en el área de seguridad pública analicen la problemática y se tomen decisiones que impidan el paso a la anarquía que pudiera presentarse en cualquier momento.
Además, la ausencia de información oficial es un factor adicional que provoca incertidumbre entre la población, sobre todo cuando tiene necesidad del auxilio de la fuerza pública municipal.
Definir la función del servicio de emergencia que representa el número telefónico 066 resulta ya de vital importancia. Dejar a la deriva los llamados ciudadanos en demanda de atención policial podría convertirse en una mala imagen para el Jefe de la Comuna.
Y hasta la próxima.
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