La idea ha sido expuesta en diversos foros y hace falta que alguna organización, institución o autoridad en algún nivel de gobierno la haga suya y le ponga manos al asunto.
La última muy breve exposición que se hizo fue significativa para los oyentes y se trata de galardonar, para la posteridad, a los comunicólogos que, por su trabajo profesional, se les reconozca como verdaderas entes de la Comunicación en el estado.
La idea por si sola se justifica y más si agregamos el comentario del teórico Edmundo González-Blanco, cuando apunta “…el periodismo es un bien social donde el periodista es un hombre y el nombramiento del periodista no se alcanza por oposición o certificado de aptitud.”
Una calle del centro de la ciudad, en cuya acera aparezca una placa con el nombre del compañero… el logotipo del medio… así, cual mosaico en la banqueta de una avenida, de una plaza, de un lugar que pudiera ser llamado “El Paseo de la Comunicación” o como gustasen los organizadores.
Desde luego que se seguirían participando en la forma que conviniera en los premios como el prestigiado “Manuel Buendía”, lo que se busca es la fiesta en casa, el reconocimiento profesional al ejercicio periodístico.
La propuesta que ahora se hace a los compañeros de la pluma, la cámara y el micrófono es para que en el seno de sus organizaciones periodísticas, en forma individual o en el café con los colegas, esta propuesta tenga eco.
La idea es año a año escribir la historia de la comunicación de Tamaulipas y sus protagonistas, laurear a los profesionales que escriben esas páginas, conocer ésos rostros anónimos que día a día redactan la vida del estado, de México y del mundo a través de la radio, la prensa escrita y la misma TV local.
Me parece justo el ver el nombre de un compañero que, a propuesta de la casa que le edita, de la compañía de radio, de Tv o del sitio de internet y hasta de un sector de la población o una agrupación de comunicólogos proponga a un candidato.
“El Paseo de la Comunicación” es la idea que podría mejorarse, posiblemente con una barda a manera de muro, un portal físico que luzca el nombre de los que a diario escribimos la historia de Tamaulipas.
Reconozco, desde luego los premios en efectivo, diplomas, homenajes y hasta rifas en beneficio de los periodistas, pero esos se archivan, se gastan, son muy efímeros. La propuesta se encamina a no llegar al obligado silencio, sino que se quede plasmado el nombre y que la curiosidad o los descendientes busquen la obra del “tunde máquina”.
El tunde máquina se evoca a la época de escribir las notas en “máquinas de escribir mecánicas”, que por el mecanismo exigía de “cierta fuerza en los dedos” para que marcaran la letra en el papel
La vida del periodista es fascinante y muchas veces muy mal pagada. Aclarando que cuando digo mal pagada no me refiero a los sueldos de las casas editoras, sino al lector que puede vitorear a un nombre, a un trabajo, pero desconoce la cara, la figura del que escribió, no conoce a quien dio la noticia.
La inmensa mayoría de periodistas pasan desapercibidos ante la generalidad de la gente, porque sus publicaciones –en papel, en Internet, en la TV o en el radio- son las que hablan.
La propuesta del “Paseo de la Comunicación” está los hombres o mujeres que hayan obtenido las primeras planas durante cierto tiempo; publicado la mejor entrevista, realizado el mejor reportaje, la mejor nota social o deportiva, etc., son muchas las justificaciones que pueden sostener esta idea.
La idea está, quienes quieran hacer eco, quizá pudieran acercarse a sus editores, a sus compañeros para contagiarlos de este justo homenaje a los periodistas de Tamaulipas.
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