Óptica/Gastón Monge *¡Qué poca madre!

Tal vez a mis lectores les resulte ofensiva esta frase tan común en el léxico lingüístico de nuestra querida nación, pero creo que es la mejor forma que encontré para ilustrar lo que nuestras autoridades judiciales implementan día tras día en contra de ciudadanos inocentes, a quienes arrestan sin la menor prueba efectiva y real.
Pero la frase la tomé de Mariel Solís, la estudiante de 23 años que estudia periodismo en la UNAM, y que de manera injusta y abusiva, fue detenida por agentes judiciales del DF, solo porque un criminal la inculpó como su cómplice, por indicaciones de los propios policías para terminar con el caso.
La frase la dijo al criminal Luis Antonio Jiménez Chávez ‘El Sapo’, ya detenido y autor de la muerte de un querido catedrático de la UNAM, de nombre Salvador Rodríguez, ocurrida en el 2009, cuando salían de un cajero automático muy cerca de esa casa de estudios.
Cuántos casos de este tipo existen en el país sin que sean ventilados, todo por ser pobres, no tener recursos o porque los medios de comunicación no se interesan por los casos, por no ser noticia de impacto.
El caso de Mariel no solo es patético sino sintomático de la podredumbre que existe en nuestro sistema judicial, el que aplica el dogma de primero dispara y luego averigua, es decir, que todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario, y si no se demuestra, quien caiga en las garras de la justicia podrida, pasará años en la cárcel purgando su inocencia, porque en la mayoría de los casos las autoridades judiciales nunca investigan.
Recordemos el caso de las indígenas otomíes de Querétaro, Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio, las que pasaron muchos meses en prisión debido a los señalamientos burdos de policías que las acusaron de haberlos secuestrado y que traficaban con droga.
Fueron detenidas el tres de agosto del 2006, y como Mariel, nunca se investigó hasta que la presión social fue mucha y se descubrió que eran inocentes.
Nunca he escuchado que nuestro sistema judicial diga en algún caso de presunta sospecha, que el indiciado sea inocente hasta que se demuestre lo contrario, por lo que la frase Qué Poca Madre se asienta a la perfección a estos casos, ya que nuestros policías le hacen más caso a un criminal que a la sociedad civil, y desafortunadamente algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos, defienden también más al criminal que a la sociedad.

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Otra frase que encaja de maravilla en este comentario es el que pudiera yo aplicar al presidente y al secretario general del PAN en esta ciudad, Carlos Bulás y Homero Ochoa, quienes fueron invitados por el dirigente estatal del PRD, Jorge Valdez Vargas al acto de toma de protesta del nuevo dirigente municipal de su partido, Alejandro Orozco, el miércoles pasado.
¡Pero qué ingenios fueron!, les hubiera dicho a ambos al momento de arribar al recinto en donde sería tomada la protesta, ya que no se imaginaron, aunque varios de los periodistas que estábamos en el lugar lo presentimos, que el dirigente estatal los había entrampado para exhibirlos.
Y así fue, Carlos y Homero fueron tachados de zánganos y vividores del sistema político mexicano, y aunque la indirecta no fue para ellos sino para la cúpula política de su partido, el PAN, el venenoso dardo tomó curva y enfiló hacia ambos, que no tuvieron más remedio que pararse de sus asientos y salir del recinto, para luego protestar de manera tardía por una invitación que no debieron aceptar.
Y es que Jorge Valdez es un individuo traicionero, ambicioso, mentiroso y soez, aunque en ocasiones se comporta como un buen político.
No dudo que bajo esa óptica que tengo de él, el PRD vaya directo a la debacle política en las elecciones del próximo año, debido a que es especialista en dividir a su partido, muy a pesar de que lo haga una y otra vez, porque la militancia de ese partido no tiene la capacidad de debatir ni de decidir sobre el futuro que más le convenga a ese partido.
Aunque diga que simpatiza con Marcelo Ebrard, quien de seguro será el candidato del PRD a la presidencia de la República, Jorge Valdez con sus acciones y actitudes, se identifica más con Andrés Manuel López Obrador, especialista en dividir cuántas veces se le antoje, al PRD.
Así pasará en Tamaulipas el próximo año, y aunque la única salida que pudiera tener ese partido es la unión de toda la izquierda dispersa representada además por el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia (PV), amén de otros resabios de la izquierda perdida en pequeños grupos con los que se aliaron dentro de las filas del PRI y del PAN, la división será el signo que tendrá.
Y si no, preguntemos a Miguel Ángel Martell Alvarado qué es lo que ocurrió, ya que hace unas semanas había sido nombrado por Valdez Vargas como el futuro dirigente de su partido, y solo faltaba la toma de protesta, solo que el temor de que el clan Martell, representado por el viejo político de la izquierda moderada del PRD, Víctor, patriarca tanto del clan como del partido por muchos años, se apoderara del partido, hizo al dirigente estatal cambiar de rumbo, de dirigente y de opinión.
Por eso es que no concibo cómo es posible que en el PAN sus dirigentes sigan siendo tan ingenuos en la acción política callejera. Tal vez por eso, por la inexperiencia en esas lides que el PRD domina casi a la perfección, sufran tantos descalabros en materia electoral en Tamaulipas. Tal vez por eso sea.

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Para continuar con el PAN, no me sorprende que la subsecretaria de educación, Maky Ortiz, pretenda ser candidata a senadora en las elecciones del año que viene, la razón es muy clara, ya que tiene todo el aval de su jefe, el secretario de educación pública federal, José Ángel Córdoba Villalobos, quien llegó a Tamaulipas para hacer campaña para su probable candidatura al gobierno de Guanajuato.
En ese contexto de aspiraciones, la tamaulipeca trajo al funcionario federal para presentarlo ante la cúpula estatal de su partido, y hacerle el caldo gordo en caso de ser postulado candidato, ya que Maky ha trabajado duro en la entidad como para ser postulada como candidata a uno de los dos puestos para el cargo de senador de la república.
Recordemos que solo hay dos posiciones para senador en Tamaulipas, y que los últimos cargos los tiene en sus manos el PAN en las personas de Lázara Nelly González Aguilar, y José Julián Sacramento, quien se separó del cargo para disputar la gubernatura que ostenta el PRI.
Entreveo que la otra senaduría pudiera ser para el PRI, a no ser que ese partido pudiera arrebatarle los dos cargos en caso de ganar la presidencia de la República el próximo año.

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Hasta mañana
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