Desde que México como nación ha entrado al mundo globalizado y en vocablo económico-político, ha intentado salir del tercermundismo, utilizando el lenguaje presidencial de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), uno de los talones de Aquiles ha sido el mundo de la educación.
El mismo gobierno del presidente Echeverría apenas a unos meses en el Poder Ejecutivo, inició una Reforma Educativa para “ingresar al 1° Mundo” e incluso la historia debe reconocerle, entre otras cosas, la incorporación de la educación tecnológica en secundarias.
Pero las reformas año con año siguieron y lo mismo sucedió en el gobierno del presidente José López Portillo (1976-1982), Miguel de la Madrid (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari (1988-1988-1994), Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) y hasta con los panistas Vicente Fox Quezada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012).
Cada presidente de la república ha ordenado su propia reforma educativa con el enfoque propio y le aseguro a usted que los cambios, por parte del magisterio se han dado, porque les someten a actualizaciones forzadas y se gasta un presupuesto encanijado.
Lamentablemente las evaluaciones a estas reformas se han dado en dos vertientes o de plano no hay, los encargados de “revisar lo que se hace” no han cumplido con su chamba o de plano, los resultados son de escritorio, solo para el informe del jefe en turno y van desde un Jefe de departamento, subdirector, director, subsecretario, secretario y hasta el mismo presidente de la república.
Quizá eso es lo que ha sucedido en la educación de este México nuestro. A la mejor tanto cambio indiscriminado es lo que nos ha atrasado a lo que debe haber continuidad, pero una de nuestras características de la política a la mexicana es que el “nuevo” funcionario siempre minimiza lo de su antecesor.
Circula por Internet la sátira sobre las nuevas generaciones que se burlan de los adultos mayores y la juventud presume de la tecnología que ahora tienen, sin reflexionar que los ahora “viejos” fueron quienes la inventaron.
México, perdón, nuestros políticos mexicanos nos han llevado al mundo de las competencias internacionales y es aquí donde se nos hacen notar, con razón o sin ella, de los vacíos en educación que ahora aparecen y lo peor del asunto es que nuestros viejos políticos, esos que nos llevan a escenarios de otros mundos, se están distrayendo buscando culpables.
El periodista Felipe Díaz Garza asegura que nuestro país tiene una de las tasas más altas de reprobación en educación básica, lo que se refleja en el bajo desempeño escolar de los estudiantes.
Su aseveración la basa en un estudio difundido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dirigida precisamente por un mexicano, José Ángel Gurría y valdría la pena saber un poco de su filiación partidista o su inclinación política.
Gurría como mexicano sabe que una de las reformas educativas en México incluso llegó a prohibir la reprobación de alumnos por aquello de los traumas y se sabe muy bien que muchas veces hay necesidad de ello, cuando los conocimientos no son suficientes.
A los docentes les acusan porque los alumnos reprueban y si los pasan, entonces aparecen los analfabetas disfuncionales que a pesar de haber concluido una educación universitaria, no son capaces ni de escribir correctamente. Así… ¿A donde?
Comentarios: [email protected]