Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Cerco Sanitario: OK

Mucho gusto nos da, sinceramente, cuando leemos en la prensa local y nacional que luego del caso aislado –éste sí- de sarampión que se encontró en la ciudad de México, nuestras autoridades estatales de salud han realizado una magnífica labor para evitar que enfermedades erradicadas vuelvan a dar molestias en el bienestar de la gente que habitamos esta maravillosa entidad.
Nunca, en ninguna parte del mundo, la población está exenta de sufrir alguna enfermedad por erradicada que ésta se registre; el caso de la salud puede desencadenar cualquier problema con un pequeño –o gran- descuido, por lo que toma mayor validez el hecho de que nuestra autoridad está llevando a cabo acciones que si bien es cierto, cuestan un dinero extra, tienen resultados de excelencia.
El secretario de salud Norberto Treviño García Manzo ha informado que se ha establecido un imponente cerco sanitario para evitar que haya casos en la entidad, que hay suficientes vacunas para hacer frente a un probable contagio, y las brigadas sanitarias están trabajando a todo lo que pueden, entregando a la fecha muy buenos resultados. Hay que aplaudir la labor que no es sencilla y que requiere de la planeación de diversas estrategias operativas, organizativas y económicas.
Existen algunas regiones en una entidad como la nuestra, tan variada, que tienen mayores posibilidades de recoger un contagio como el caso de la pequeña que, llegada de Francia, fue diagnosticada con sarampión. Afortunadamente, y pese a que el secretario Córdova Villalobos está más preocupado por hacer campaña blanquiazul que en cumplir con su función, en el país se ha trabajado muy positivamente, probablemente, por la anterior experiencia vivida en torno a la Influenza AH1N1, aquella que la Gordillo no supo deletrear en el ya famoso discurso en Los Pinos y que exhibió su ignorancia, su falta de talento y su poca inteligencia en el ámbito social, porque políticamente, podemos decir que es muy hábil –hábil:tramposa- y ha sabido sobrevivir.
El caso es que acá en tierra norteña se ha diseñado un programa que incluye, en primera instancia, contar con el recurso humano y material para llevarse a cabo. Se tiene una cantidad importante de dosis prestas a aplicarse en caso necesario; se tiene al personal médico y paramédico que trabaja en ese sentido y garantiza que están revisando y haciendo un “escaneo” para detectar gente con probabilidades de contagio, a los que se aplica la vacuna.
Los programas de prevención están tomando un auge inusitado en Tamaulipas. Treviño García Manzo ha diseñado con sus colaboradores una buena estrategia al respecto que, insistimos nuevamente, deberá tener funcionamiento de excelencia siempre y cuando la población demos la respuesta necesaria.
El esfuerzo del gobierno tamaulipeco está ahí, el dinero también, ahora falta que nosotros cuidemos la parte que nos corresponde.
Recordamos que hace más de cinco años que el sarampión no se asoma por nuestro estado, y eso debe hacernos sentir muy contentos, porque significa que los esquemas de vacunación establecidos desde hace años siguen siendo vigentes. No se puede “colgar el milagro” al secretario Córdova Villalobos, porque el programa tiene más de 30 años de existir, es decir, surge de una administración priísta que nunca se ufanó de ello, sino de ser la autoridad sanitaria nacional, como debieran hacerlo los de ahora.
¿Qué nos interesa a los padres? Que los que gobiernan, los que hacen las políticas sanitarias sigan teniendo éxito en su trabajo, que se ufanen de ser buenos, de ser eficientes, porque ello implica que usted y yo tenemos menos riesgos de contraer muchos padecimientos.
Sigue el buscar una alimentación balanceada que nos dote de defensas necesarias, contribuir a la actividad física para reforzar el organismo, atender las recomendaciones de la Secretaría de Salud y transmitir a los nuestros las indicaciones pertinentes.
Finalmente, ellos trabajan por nuestra salud, y eso es lo que importa.
Comentarios: [email protected]

Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!