Quienes hemos tenido oportunidad, por gusto o necesidad, de incursionar en la educación pública como padres de familia, sabemos que hay algunas instituciones con un elevado grado de calidad, a grado tal que pueden competir con la mejor institución privada que haya en cualquier parte. Ejemplos tenemos: las escuelas primarias Lauro Aguirre, Leona Vicario, Pedro J. Méndez y algunas más, aunque a decir verdad, la calidad ha sufrido modificaciones en algunas de ellas, y no todas precisamente en la elevación de su calidad académica.
Y es que siempre ha habido personas que fungen como maestros y verdaderos apóstoles de la educación; mencionar nombres sería injusto porque quedarían fuera de nuestro recuerdo algunos maestros que, sacrificando inclusive su vida familiar, dedicaron los mejores años de su vida a que los hijos de muchos de nosotros se convirtieran en personas de bien. Lo sabemos todos.
Pero, como decíamos, no todos son lo buenos que quisiéramos: hay algunos elementos que buscan, con el pretexto de una supuesta “carrera magisterial”, elevar sus condiciones salariales a costa del sacrificio en la calidad de la enseñanza.
Hoy es muy normal que nuestros hijos no escriban en el cuaderno y les den fotocopias “para ahorrar tiempo”, cuando lo que se ahorra –o malgasta- es la calidad educativa. Al convertirse en “pega-copias”, los alumnos dejan de repasar a la usanza antigua, que aunque se digan otras cosas, era buena, y quien lo dude que cheque el resultado en muchos de nosotros, nuestros padres e inclusive algunos de nuestros hijos que gozaron de una buena educación.
Hoy, Arnulfo Rodríguez, quien aún sigue cobrando como dirigente sindical y maestro –ignoramos si tenga otros ingresos en nómina- dice, según la información que aparece en la prensa local, que los maestros reprobados en la prueba recientemente celebrada por la Secretaría de Educación Pública pueden acceder a lugares para trabajar, porque habrá jubilaciones y demás.
Nos preguntamos si las cosas se están haciendo bien, y en caso contrario, quién está actuando inadecuadamente.
Se supone que la prueba es para determinar que los que aspiran a nuevas oportunidades laborales como profesores cuenten con la preparación adecuada que les permita desempeñar con eficiencia su trabajo.
Pero ¿para qué se preocupan, si Arnulfo les va a dar plaza aunque no aprueben?
Entonces, están descalificando los esfuerzos de la SEP por entregar en las escuelas de nuestros hijos a personas bien capacitadas. No vale de nada el gasto que implica un examen de selección, si los vividores del SNTE, la cueva de Alí Babá más grande de América Latina, les garantizan plazas.
Entendemos que los sindicatos son para defender los derechos de los trabajadores y pugnar por mejoras laborales, pero no para solapar a quien no tiene la calidad necesaria que le permita desenvolverse adecuadamente.
Hemos sido víctimas durante años de un sindicalismo que nos ofrece puentes, días de asueto, mala calidad educativa, maestros faltistas o “comisionados”, profesores que abandonan sus centros de trabajo durante la mañana, dejando a nuestros hijos bajo la tutela de otros miembros de la plantilla de personal y muchas cosas más. Todo, absolutamente todo, menos educación parar los hijos.
No creemos que la postura del SNTE, al menos en la sección XXX sea la adecuada: que los aspirantes a plaza concursen y si no tienen calidad, hay que hacer dos cosas: dejar en el camino a los que no reúnen los requisitos, y lo más importante: checar la calidad de la educación en las escuelas normales, porque es probable que la impreparación de los aspirantes a docentes en el sistema educativo nacional no sean los únicos culpables de su falta de aplicación, sino quienes en forma por demás burocráticamente injusta les dieron gato por liebre, haciéndolos creer que estaban listos para enseñar, cuando nunca pudieron siquiera aprender lo más elemental.
Es hora de sacar las antenas y dejar que la manipulación sindical quiera imponer a quienes educarán al futuro de Tamaulipas y de México
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!