De terrorista fue calificado por Alejandro Poiret Romero, vocero de de Seguridad Nacional, el acto incendiario que un grupo de malosos, en Monterrey, perpetraron en la única entrada-salida del Casino Royale.
La voz del gobierno federal se hizo escuchar fuerte y con mucha pesadumbre por el reporte de este acto asesino que se cometió en agravio de 52 personas que lo único que estaban haciendo era buscar un momento de relajación, un espacio de descanso en su jornada laboral a través del juego de azar.
Fueron, según los datos oficiales, 52 personas que encontraron la muerte por asfixia, al inhalar el fatídico humo que provocaron con el acto incendiario un grupo de malosos; 52 víctimas entre hombres y mujeres.
El viernes, en medio de las cenizas y todavía con penetrante olor a humo, la figura presidencial y la del gobernador neolonés, hicieron acto de presencia en el lugar de los hechos. Se reporta que fueron 4 minutos los que ahí estuvieron para depositar una ofrenda floral y guardar un minuto de silencio, de inmediato se retiraron a la casa de gobierno.
Las razones de los hechos, ahora se sabe fueron el asedio por la extorsión, solo la duda del castigo quedará en el tiempo a los responsables intelectuales, porque los que prendieron el fuego asesino ya fueron detenidos -por lo menos 5 de 10-
Como reacción a la experiencia sangrienta, muchos regios miedosos, dudosos y molestos por esta manifestación pública de violencia, les convocó a una nueva marcha por la paz, un nuevo intento para que cesen los actos violentos en Nuevo León.
Convencidos de que podían llevar su enojo e indignación por las calles de Monterrey, un grupo de inquietos activistas convocaron a una nueva marcha por la paz, una nueva manifestación a los ojos del mundo para exigir un ¡YA BASTA A LA VIOLENCIA!
La cita fue a las 17:00 hrs., el lugar de reunión la Macroplaza, solo que también llegaron personas de identificación partidista cargando mantas y panfletos cuyos textos exigían la renuncia del presidente Calderón y la del mismo gobernador Medina.
Los organizadores pacifistas de inmediato exigieron el retiro de tales expresiones, pero lejos de lograrlo llegaron los empujones, gritos y acusaciones mutuas, lo que llamó más la atención de los hombres de la pluma y el micrófono que dieron cuenta cabal de que el acto pacifista se estaba convirtiendo en escaramuza política-partidista.
El número de manifestantes en la nueva marcha por la paz, se calcula por algunos politólogos en poco más de dos mil y la verdad es que la gente sin camiseta partidista que participó fue un buen número, lástima que haya sido rebasado por los “acarreados” que gritaban consignas contra el Ejecutivo del Estado y el de la Federación.
Desde la tarde-noche del domingo la TV y la radio empezaron a difundir este lamentable hecho y la marcha por la paz que tenía un objetivo bien definido fue aprovechada por los colores partidistas de personas con intereses fuera del objetivo primero.
También algunos políticos tienen hambre de propaganda y es tal su apetito que hacen de la desgracia un tema de luces, intentando engañar para difundir un repudio que no solo parece están lejos de sentir, sino que la misma ciudadanía lo siente hipócrita.
Una certeza es que este acto provocó que el gobierno federal y quizá algunos estatales empiecen a decomisar “maquinitas” que se supone entraron ilegalmente al país. Por lo pronto en la capital de Tamaulipas cerraron los dos casinos desde el sábado pasado. Dicen que ayer lunes abrían por lo menos uno, el más grande. En Monterrey vimos algunos letreros que decían “Cerrado por luto”. ¿Qué sigue?
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