Como podría suponer el lector, no hablaremos de lo que 110 millones de personas esperábamos este jueves 1 de septiembre en el acto donde Felipe Calderón entrego su quinto informe de gobierno. Eso, suponemos, lo habrá de tratar la prensa nacional y quienes están muy involucrados en temas políticos. Nosotros somos principiantes en ese rubro, por lo que no tocaremos el tema, solo diremos que honestamente, esperábamos buenas noticias económicas, de seguridad y de salud… lo demás? Lo demás viene solo.
Pero lo que sí esperamos los tamaulipecos es que la política que se lleva a cabo en la entidad sea de altura, de calidad. Lejos de nosotros queremos a aquellos vividores que gustan del pleito y la diatriba para vivir y convivir con los demás, como el hombre que afortunadamente agarró “hueso” en el D. F. Y que saqueó a Reynosa para luego convertirse en diputado local. Esos, esos que se vayan lejos: no nos sirven para nada.
Aunque hay varios partidos políticos, sabemos que México tiene únicamente tres fuerzas representadas por el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática. Los demás, son comparsa de una simulación política, porque están conformados de arrepentidos de una de las tres fuerzas reales o de los que reniegan y quieren, como dicen en el rancho: “mamar y dar topes”.
En el Congreso del estado hay representantes de estos tres partidos y uno que otro de fuerzas insignificantes política y socialmente hablando; los tres tienen gente que sabe discutir y sabe gritar, sin embargo, ha habido un cambio interesante en el Congreso: ya no se presta a ser la gran carpa de circo que antaño era, porque el principal payaso se fue también, lejos de aquí.
Guadalupe Flores de Suárez, líder campesina con mucha experiencia y presidenta de la Gran Comisión ha hecho un gran esfuerzo y ha puesto todo su colmillo político para hacer entrar en razón a los legisladores de la presente legislatura, aunque de repente uno u otro se sale, como es el caso de los del PAN que se encuentran en plena discusión interna que les dejará, seguramente, más debilitados que hoy.
Es natural que un panista tenga una razón distinta a la del priísta o del perredista y así, podemos hablar de uno y otro y entendemos que no se pongan de acuerdo. Finalmente, tienen ideología distinta y eso es muy respetable y da fuerza a aquella frase de Voltaire: “puedo no estar de acuerdo en lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.
No tenemos que estar todos de acuerdo; hay amigos que tienen gustos e ideologías distintas, pero lo que sí se debe consensar es el espíritu de la discusión, del debate y aceptar lo que las mayorías deciden porque, finalmente, esa es la democracia: cuando se hace lo que los más quieren, así de sencillo.
Y la maestra ha sacado la experiencia a flote, con el concurso de los dirigentes de las llamadas “bancadas” partidistas, que a fuerza de ser sinceros, han tenido mucho que ver en esa calma con que se desarrollan las sesiones.
Insistimos: de repente alguien no está de acuerdo con una idea y la debate en forma poco congruente, pero afortunadamente, son las menos de las ocasiones cuando se escuchan los gritos y sombrerazos que estábamos acostumbrados a escuchar y reafirmaban aquello que decían algunos de: “vamos al congreso, que es todo un circo”. Hoy se debate y se llega a acuerdos parlamentarios, porque esa es su esencia.
Ojalá no manchen esa imagen algunos rijosos que están ahí dentro, ojalá, por el derecho de los tamaulipecos, podamos enorgullecernos más del Congreso que tenemos, sabedores que en su seno se ejerce un pleno respeto a todas las voces, que, finalmente, son la esencia de la democracia.
Guadalupe Flores debe estar contenta con la labor desempeñada, y sobre todo, porque ha encontrado muchos “cómplices” que quieren ser recordados como diputados, como representantes populares y no como payasos de circo.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!